Alejandro, 56 años, una persona que atravesó desde adolescente por consumos problemáticos de sustancias psicoactivas -y hoy está en recuperación-, frena la bici y propone: "Vamos conversando, mientras sigo camino al refugio, antes de que cierre". Así, mientras desanda las cuadras para llegar a tiempo al lugar donde tiene cobijo por las noches, comienza a relatar cómo desde el Estado municipal le dieron una mano para salir de un momento difícil que lo arrojó a la calle. Le brindaron ayuda psicológica, asesoramiento y seguimiento personal, así como algunos días de hotel y luego contactos para ingresar a dormir por las noches a un refugio.





































