Claudio Garnero es un esperancino de 44 años a quien hace dos décadas la historia le dio un protagonismo inesperado: con sus manos pintó el Puente Colgante de Santa Fe. En un trabajo que le demandó unos dos años previos a la reinauguración de la majestuosa obra de ingeniería en 2002, el pintor de obra se ocupó de llevar cada pieza de hierro del antiguo gris metalizado al actual rojizo terracota.

































