Un llamado para ir al cajero a las 4 de la mañana a fin de convalidar el turno de vacunación Covid, un premio tentador (viaje, dinero, descuentos) que se obtiene sin haber participado de ningún sorteo; el reclamo de una deuda con una entidad bancaria con la que nunca, jamás, se operó; el acceso a un bono o beneficio estatal que no fue solicitado. De todas esas acciones y de tantísimas más se compone el variopinto panorama de estafas virtuales; muchas de ellas tienen una denominación propia, la mayoría en inglés (phishing, vishing, etc.) y todas demandan una enorme atención por parte de la población que usa cualquier forma de comunicación virtual, es decir, la mayoría.


































