La Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló a la contaminación acústica como la segunda causa de enfermedades por motivos medioambientales. Este dato se mencionó varias veces durante la audiencia pública sobre nocturnidad realizada esta semana. Allí los expositores hablaron sobre la necesidad de insonorizar algunos locales donde se pone música, como una herramienta para amortiguar el exceso de sonido y contribuir a una mejor convivencia ciudadana. Pero hay otro dispositivo, quizá menos conocido, que es el complemento ideal para el aislamiento acústico: son los controladores o limitadores automáticos de sonido.



































