El Litoral viene dando cuenta de la problemática de la basura en los distintos barrios de la ciudad de Santa Fe. El último microbasural a cielo abierto detectado por este diario está en la intersección de Pedro Ferré y Francia, al pie de las vías ferroviarias, en barrio Barranquitas, como puede verse en la foto de apertura de esta nota.
Proponen acciones para frenar la proliferación de microbasurales en Santa Fe: en qué consisten
En la ciudad existe desde 2019 una ordenanza que creó el plan de erradicación de estos focos de residuos, que hoy se multiplican. En el Concejo se plantean nuevos artículos para esa norma “anti basurales”, que está vigente.

De a poco los residuos, de lo más variados -bolsas domiciliarias, restos vegetales, cartón, botellas de vidrio, plásticos de todo tipo- van “comiendo” cada vez más metros cuadrados en ese sector, que está unos metros al sur de calle Pedro Ferré, arteria muy transitada por vehículos y cuya pavimentación se encuentra en mal estado, según se pudo constatar.
Por otro lado, uno de los últimos artículos periodísticos publicado por este tema narraba el explosivo crecimiento de un microbasural en el rulo de acceso al Mercado de Abasto, sobre calle Teniente Loza, extremo noroeste.
En Colastiné Norte y Rincón
El segundo artículo contaba la situación en Colastiné Norte: “En distintos sectores del barrio se observan montículos de ramas y hojas acumuladas en las calles y frentes de viviendas. A esto se suma el deterioro de las calzadas de arena, algunas con geoceldas, con ondulaciones pronunciadas y sectores anegados”, refería.

Otra crónica de El Litoral explicaba que en febrero pasado se había producido, en San José del Rincón, una gran quema de un basural a cielo abierto, con el consecuente impacto negativo sobre la salud sobre los habitantes de ese distrito costero y sobre el medioambiente.
La ordenanza vigente
En rigor, el Concejo de Santa Fe aprobó en mayo de 2019 la ordenanza N° 12.632, por la cual se creó el “Plan de Erradicación de Microbasurales” en el ámbito de la ciudad capital, “para la realización de acciones directas tendientes a la limpieza de los existentes y el impedimento en la conformación de nuevos (microbasurales)”.

La propia normativa define como microbasural a “los depósitos ilegales de residuos en zonas urbanas, asociados a procesos continuos de disposición de los mismos y donde la acumulación sea reincidente o permanente”.
Los alcances y objetivos de la ordenanza apuntan -primero- a la erradicación: “Evitar la acumulación de residuos, acompañando la sensibilización ciudadana con acciones concretas; y segundo al control, con un relevamiento constante “tendiente a evitar la reaparición de microbasurales”, que debería realizar el municipio capitalino.

Impulsa además las mejoras en las condiciones de vida de los ciudadanos, buscando “evitar el impacto ambiental que causan los microbasurales, que afectan la calidad de vida de la población, a través de la disminución de los niveles de habitabilidad y el aumento a la predisposición de enfermedades”.
También, reducir los factores de contaminación y “fomentar la participación ciudadana, sensibilizando de la necesidad de generar cambio de hábitos y una colaboración activa para alcanzar una ciudad limpia y sana”.
Mapeo e intervención diferenciada
Figura entre los expedientes que están en comisiones del Concejo un proyecto que plantea modificar una serie de artículos de la ordenanza N° 12.632. Primero, plantea incorporar un inciso al artículo 3, el cual propone diseñar y aplicar estrategias de intervención territorial diferenciada para la prevención y erradicación de microbasurales.
¿Cómo? “Adecuando los métodos de acopio transitorio, recolección y acciones de limpieza en función de las características específicas de cada barrio o distrito, priorizando las zonas con mayor recurrencia”, propone la iniciativa legislativa.
También pide modificar el artículo 19, por lo que el municipio deberá “confeccionar un mapa en el cual se determine con precisión la localización de los microbasurales existentes en la ciudad; realizar un proceso de evaluación de la situación actual, identificando los microbasurales, sus causas de formación y recurrencia”.

También, los potenciales impactos ambientales y sociales, y las medidas necesarias para su eliminación, mitigación y prevención. El mapa contendría las zonas críticas, entendidas como “aquellos sectores con alta recurrencia de microbasurales, a los fines de implementar en ellas estrategias de intervención territorial diferenciada”.
Por último, se plantea modificar otro artículo de la ordenanza, el 21. Así, se estipula que el Ejecutivo contaría con 180 días para ejecutar la erradicación de los microbasurales identificados en el mapa. En las zonas críticas “se deberán aplicar estrategias específicas de intervención (métodos de acopio transitorio, recolección y mantenimiento)”.
Fundamentos
El proyecto lleva las firmas de los concejales Jorgelina Mudallel y su par del bloque justicialista, Jorge Fernández.
En los fundamentos, los legisladores locales consideran que la problemática de los microbasurales “no responde a una única causa ni admite soluciones homogéneas; se encuentra profundamente vinculada a las dinámicas propias de cada territorio, lo que exige políticas públicas con capacidad de adaptación y enfoque territorial”.

La experiencia demuestra que los esquemas uniformes de recolección y disposición de residuos resultan, en muchos casos, insuficientes para abordar realidades urbanas diversas vinculadas a factores como densidad poblacional, características urbanas, accesibilidad, hábitos de disposición y condiciones socioeconómicas”.
La iniciativa, con todo, busca “mejorar la implementación de una política existente, dotándola de mayor flexibilidad, eficiencia y capacidad de respuesta”, concluyen.









