El inicio del conflicto bélico en el -muy lejano para la Argentina- Medio Oriente, a fines de febrero de 2026, trajo un daño colateral más doméstico, que ha impactado en los bolsillos de las familias y -también- en el sostenimiento de un servicio esencial para miles de santafesinos: el sistema de transporte público de pasajeros por colectivos.
Guerra, petróleo y aumento del gasoil: cómo podría impactar este "combo" en el servicio de colectivos
El conflicto bélico en Medio Oriente llevó a que el valor del petróleo se dispare y, consecuentemente, el precio del gasoil, insumo indispensable para el funcionamiento de un servicio de transporte esencial. Las aristas de un contexto complejo.

Es que al dispararse el precio del petróleo, aumentó consecuentemente el gasoil en más del 20% en el país. Según algunos relevamientos privados, esa suba fue del 27% a finales de marzo.
“El precio del diésel volvió a registrar aumentos en las estaciones de servicio de Santa Fe ciudad ya supera los 2.100 pesos por litro en algunos surtidores. El incremento se da en un contexto marcado por la volatilidad del mercado internacional del petróleo y por ajustes impositivos que impactan en el valor final de los combustibles”, publicó El Litoral.

Desde el sector de expendio de combustibles explicaron que el movimiento del precio del crudo a nivel global y el contexto geopolítico actual “influyen directamente en los valores locales, aunque remarcaron que la situación en Argentina es más estable que en otras oportunidades”, prosigue el artículo periodístico.
Y aún más: llenar el tanque de un vehículo pesado (80 litros) con gasoil ya supera los 180.000 pesos.
Urbanos e interurbanos
Ante esto, las dudas que aparecen es qué pasará con el servicio de colectivos, tanto interurbanos como urbanos. En este último caso, como se sabe -e informó oportunamente este medio-, el último aumento del boleto de colectivos autorizado por la Municipalidad de Santa Fe, a cargo del intendente Juan Pablo Poletti, se dio a principios de marzo.
La tarifa plena pasó a costar de 1.580 pesos a 1.720 pesos: el aumento porcentual fue del 8,86%. No se actualizaba desde hacía seis meses: el último aumento fue a fines de agosto de 2025.

El boleto frecuente -que no tiene ningún tipo de atributo social/subsidio- es abonada por el 25% del total de los usuarios del sistema, según el gobierno local. El restante 75% de los pasajeros cuenta con algún tipo de descuento, por ejemplo el boleto educativo, franquicias por discapacidad y acompañantes u otras.

En enero de 2024, la tarifa plana (no subsidiada) costaba 220 pesos. Ahora, ese valor pasó a ser de 1.720 pesos: esto implica un aumento porcentual del 681,82% en el período de dos años y un mes, dio a conocer El Litoral.
Algunas de las causas: eliminación del Fondo Compensador del Transporte para el interior del país; la caída nominal de los pasajeros y de los viajes donde se abona esa tarifa plena la inflación, las paritarias del sector y -ahora- el precio del gasoil, que como se dijo, ha escalado a partir del conflicto bélico.

También debe mencionarse el impacto sobre el sistema de transporte por colectivos interurbanos en la provincia de Santa Fe, que tuvo una actualización de las tarifas alrededor de un 28% a mediados de 2025.
Escenario complejo
La Asociación de Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP) expresó su “máxima preocupación” ante la escalada del precio del gasoil “El ritmo de incrementos es insostenible. Estamos frente a un escenario crítico que pone en jaque la continuidad de los servicios”, dijeron desde la entidad.
“El conflicto en Medio Oriente viene presionando al alza el precio del petróleo, generando un efecto en cadena que termina trasladándose a los valores locales del combustible”, advirtieron.

“El incremento del precio del petróleo no sólo impacta en el valor del gasoil, sino que también repercute en otros insumos esenciales para la actividad, como neumáticos, lubricantes y repuestos, profundizando aún más la presión sobre los costos operativos del sector”.
Advirtieron después que la actual situación “no sólo pone en riesgo la sostenibilidad del transporte, sino también el entramado productivo que se articula en torno a la actividad. De continuar esta tendencia, podrían verse afectadas las frecuencias y la normal prestación del servicio”, cerraron.
Los ingresos
Alejandro Clérico, presidente de la ATAP, dio un contexto más profundo de la crisis de los sistemas de colectivos interurbanos (incluso urbanos). Emitió una expresión que resume gran parte de la problemática: “La caída de los ingresos para sostener el servicio es una cuestión medular”, dijo en diálogo con El Litoral.
El referente aclaró que en la compleja situación se encuentra particularmente transporte público interurbano, “más allá de que los servicios de colectivos urbanos también transitan realidades similares”.

Lo complejo del escenario tiene varias aristas, que no son actuales y que pueden remontarse a la pandemia por el coronavirus. Por un lado, está el precio del boleto pleno, total; por otro, los subsidios: “Hubo una quita de subsidios a nivel nacional, y hay subsidios provinciales no actualizados”, dijo.
“Cambió el paradigma”
“Ocurre que al aumentar el boleto, es menor la cantidad de pasajeros que se transportan, inevitablemente. Pero a veces no queda otra (es actualización tarifaria) para el sostenimiento de los servicios”, adujo luego.
Clérico explicó que desde hace unos años cambió el paradigma a nivel tarifario. “El pasajero que pagaba el boleto entero -la tarifa es el precio del boleto, insistió- antes era aquel que ‘ayudaba’ a solventar la falta de ingreso respecto de aquel que viajaba gratis. La ecuación era de un 60-40”.
Es decir, un 60% de pasajeros pagaba la tarifa completa y un 40% viajaba gratis, estimativamente. “Hoy esa ecuación cambió: el 40% de los pasajeros viaja con algún tipo de gratuidad (BEG, personas con discapacidad) y es cada vez menor el número de pasajeros que abonan el boleto entero”, explicó el referente.

“Entendemos que el BEG es una política pública provincial, y estamos de acuerdo”, aclaró. Las empresas concesionarias absorben el 50% del BEG; al 50% restante lo cubre la provincia.
El atraso tarifario es importante, y el costo de mantener el sistema también. La mayoría de los insumos son dolarizados. “Hoy una unidad 0 km, de doble piso para utilizar en la provincia oscila los 600.000 dólares. Y a esto hay que sumarle el mantenimiento, porque recorre miles de kilómetros”, agregó luego.
Posibles consecuencias
A todo este contexto hay que sumarle los fuertes incrementos del valor del gasoil, producto de la escalada del barril del petróleo, que es el “insumo madre” para que un micro pueda estar en una ruta de Santa Fe prestando normalmente un servicio de transporte público.
-De no cambiar esta compleja situación, según ha explicado, ¿qué cree que puede pasar con la normal prestación de los servicios de colectivos, principalmente interurbanos, pero también urbanos?, consultó El Litoral al Alejandro Clérico.
-Quiero ser claro y prudente. De no cambiar este contexto, particularmente en los ingresos necesarios para sostener los servicios, es probable que sea imposible la prestación normal, tal como el régimen de concesiones lo establece.

Con todo, frente a la falta de ingresos necesarios para que la actividad resulte sustentable, sumado al aumento del combustible, todo esto podría traer aparejado como una inevitable consecuencia la crisis financiera de las actuales prestadoras.
Esto podría traducirse en menos frecuencias. También, y ojalá Dios quiera que no ocurra, podríamos enfrentarnos a la imposibilidad material de prestar todos los servicios interurbanos que uno debería o quisiera prestar, o la imposibilidad de renovar el parque automotor, etcétera.
El referente de la Asociación recalcó que desde el sector “se está trabajando con el gobierno provincial. La provincia nos ha recibido y escuchado, es un actor fundamental en la solución de este problema. Se está trabajando en conjunto con ellos partiendo de la premisa de que esto es un servicio público que hay que sostener”, concluyó.











