Nidia Maidana Maciel
La Instalación multisensorial curada por Luciana Berneri despliega tres versiones (literal, augurada y polifónica) para tensionar cuerpo, arte y política desde una experiencia performática que interpela y arde en el Museo Rosa Galisteo.

Nidia Maidana Maciel
"Un cuerpo en llamas" es una puesta performática instalativa multi-sensorial de la polifacética artista Raquel Minetti, curada por Luciana Berneri.
Interpela a los visitantes como una provocación en la que se imbrican tres versiones: la curatorial, núcleo básico, por eso denominada literal; la augurada, auspiciada por la artista y la curadora para el público; la polifónica, incluye las miradas y propuestas de jóvenes artistas invitados.
Se cifra en una metáfora que Luciana Berneri propone en su texto curatorial: la respiración de Raquel, sus inhalaciones y exhalaciones sustentando vida y obra.
Berneri observa cómo producir arte, es para esta artista una acción tan ineludible como respirar e igualmente, sostenida por el cuerpo. Así que, la propuesta curatorial se ancla en el cuerpo vivo y performático de Raquel. La decisión literal es seleccionar de su rizomática producción las performances como raíces del sentido total.
"El cuerpo de la artista de performance, dice Josefina Alcázar, es el soporte de la obra, su cuerpo se convierte en la materia prima con que experimenta, explora, cuestiona y transforma. El cuerpo es tanto herramienta como producto".
En ese cuerpo performático de Raquel conviven el primigenio de la mujer que corre con los lobos, el arquetípico de la domesticidad y el productivo de la mujer artista.
Raquel pone su propio cuerpo en el trance de la performance. Es ella, y a la vez, es el cuerpo del arte, el cuerpo político, el cuerpo social.
La artista afirma “el cuerpo me avisa cuando termina” la puesta performática: hay líneas de tensión sanguíneas, nervios electrizados, latidos del corazón, temblores musculares que le marcan el regreso a lo cotidiano.
Luciana elige dos perfomance: Raquel con sus cebollas, replicada en el video de Nenu (Aldana) Mestre; y la perfomance/video Puta, registrada en el video de (María) Sol Rodríguez, junto al audio grabado por Pedro Sosa Minetti en donde una voz femenina cuenta una historia como si rezara.
Durante la inauguración de Un cuerpo en llamas, la artista ofreció su performance de las cebollas : parada, cuan alta es, con su blusa y falda negras y su melena canosa, ante su mesita blanca, frente a una pared bordó y de espaldas a los espectadores, Raquel hurga en las capas de las cebollas en tiempo presente…se impregna las manos del jugo acre cuyo olor va alcanzando a quienes la rodean, luego, las utiliza como instrumento gráfico y escribe en la pared blanca del Museo “todos los días”.
Fue un ritual, donde se cuela la magia y las Babas Yagas contemporáneas habitan el cuerpo vigoroso de Raquel.
Augurada, porque es la que propician para los públicos artista y curadora en colaboración con los y las trabajadores del Museo. Raquel la relata en los conversatorios contando refiriendo que, entre las decisiones curatoriales cuenta la creación de contrapuntos, zonas de tensión y articulación.
Por ejemplo, en el ingreso a la propuesta, se encuentra el texto curatorial, diseñado en el soporte pared por el equipo del Museo de tal forma que parece una textura plana.
Se contrapone a este texto el audio con la narración que hace una mujer –quienes la hayan escuchado, reconocen la voz de Raquel- de modo tal que, si se lee el texto, el audio en su reiteración se torna perturbador.
Como en los juegos de figura fondo, prestar atención a la textura auditiva, implica no prestar atención al texto escrito. El mismo contrapunto se presenta en otras salas entre el video de las cebollas, la instalación, la perfo-video Puta…
Vale señalar cómo el audio, grabado y editado por Pedro Sosa Miretti se constituye en un recurso potente, que logra amalgamar los espacios de las salas y ser el umbral sonoro de la propuesta.
Aquí son relevantes los videos de Nenu y de Sol, tanto como el audio grabado por Pedro. Particularmente significativos, porque proponen una re-interpretación de la obra de Raquel.
Ninguna de las dos videastas opta por un plano sin cortes que registre la totalidad de la acción en tiempo real. Nenu y Sol esquivan la contingencia de atarse al referente. Como en toda operación poética , eligen un punto de vista, dan un encuadre, componen planos…
Nenu construye un plano corto con perspectiva frontal donde el foco está en las manos y antebrazos pelando, picando, desgarrando cebollas. El plano se funde en un negro que evita el cuerpo, el rostro. El video semeja una escenita de teatro negro donde se destaca la operación de recorte: al cerrar el campo visual sobre las manos, ahueca las imágenes para que mujeres con otros rostros puedan ocupar el lugar.
Hay una historia de las cebollas: en algunos cultos esotéricos representa a las personas, su cáscara lo visible de ese ser, las capas, su alma oculta…cura el mal de ojo, es amuleto de protección, la medicina antigua la usaba como antibiótico….Pablo Neruda dice de ella "…constelación constante / redonda rosa de agua / sobre / la mesa / de las pobres gentes".
¿Y qué decir de las imágenes de esas manos con su historia inscripta en la piel?
"Mi elección había sido no hacer las tareas habituales de la mujer de la casa y repartirlas con mi padre y mis hermanos, al igual que las del campo: ordeñar, cuidar que los chanchos y las ovejas no atravesaran el alambrado del vecino, tropear, arar, carnear, acciones que se hacen en el campo para sobrevivir".
Por su parte, el video de Sol se complementa con el audio de Pedro que impregna la totalidad de la puesta, una narración fuerte, sexuada, con cuerpos que exudan olores y deseos: el de la adolescente explorando el umbral de la mujer, los cuerpos de los muchachos centauros. La pampa, el sol, los caballos, La Cautiva, el padre violento, el insulto… la narración es un incruste biográfico de literatura gauchesca.
La palabra puta, ancla relato y video. El video replica el dramatismo de letanía del audio, mientras sumerge la escena de Raquel escribiendo Puta en su cuerpo en el claroscuro.
La secuencia performática se fragmenta y reorganiza en diversos planos desestructurando la linealidad temporal: la cámara parece espiar la acción insistente de la mujer de pintarse los labios, ó espejo donde la mujer escruta su rostro, interpela su identidad, ¿asume? el rol social impuesto, se estigmatiza a sí misma con el labial.
Y como subtexto hay algo muy sugerente en el lenguaje de la performance-video, esos perfiles escorzados de la artista hacen pensar en la luna y sus fases, es una Raquel lunar, con medio rostro oculto. Otra vez la remisión a los rituales, al legado sabio de las ancestras.
Brujas, putas, locas…la dimensión política que entrama "Un cuerpo…" se referencia en las etiquetas históricas de sujeción social impuestas a las mujeres. Las hechiceras, curanderas, sanadoras mutan a brujas en el S. XV, cuando algunos filósofos teorizan sobre las propiedades de las plantas.
Aunque esas teorías rozaban lo mágico, tanto como las prácticas de las curanderas, las mismas eran discursividades validadas por la iglesia, no así las prácticas de sanación
Otra etiqueta que construye sentido político en la propuesta es la de puta. La discursividad patriarcal sigue sosteniendo que "es el oficio más antiguo del mundo". Una estigmatización con un peso de dos mil años… ¿no habrá habido antes cazadoras, recolectoras, pescadoras?
Hay un poema de Sor Juana Inés de la Cruz Hombres necios. Se publica en 1714, muy conocido, sus versos sobre el lugar en que los deseos masculinos sitúan a las mujeres revelan una trama parecida a los relatos actuales de acoso: mujeres perseguidas, la insistencia acuciante en consumar el deseo y después el desprecio y la hostilidad ante la entrega femenina.
Juana Inés denuncia la contradicción flagrante del pensamiento patriarcal. Aquí sus versos: ¿O cuál es más de culpar, /aunque cualquiera mal haga: / la que peca por la paga, / o el que paga por pecar?
La mujer en las sociedades actuales, sigue siendo cosificada la prostituta lo es al extremo.
Rita Segato nombra a esta cosificación como pedagogía de la crueldad, y la define reivindicando un lenguaje cercano a la magia y la poesía:
"Cuando hablo de una pedagogía de la crueldad me refiero a algo muy preciso, como es la captura de algo que fluía errante e imprevisible, como es la vida, para instalar allí la inercia y la esterilidad de la cosa, mensurable, medible, comprable y obsolescente, como conviene al consumo en esta fase apocalíptica del capital".
Exiliadas del propio saber empírico y del propio cuerpo, excluidas de los conocimientos construidos por los hombres, recién el siglo XX empieza a abrir algunas puertas para las mujeres. "Un cuerpo en llamas" es otro intento en ese sentido.
ALCÁZAR, J (2001) Mujeres y Perfomance: el cuerpo como soporte. En este enlace Visitado 22/01/2026
DELEUZE, G. y GUATTARI, F. (1988): Mil Mesetas. Madrid, Ed. Pre-Textos, 2010.
JAKOBSON, R. (1985) Lingüística y poética. Madrid, Cátedra.
MINETTI, R. (2024): Transitar los bordes. Las prácticas de Programa Doméstico. Paraná, Azogue Libros.
MORALES, H.: Putas, brujas y mariposas negras. Entrevista a Heli Morales. Buenos Aires, Página 12, 22/08/05. SEGATO, R. (2018): Contra-pedagogías de la crueldad. Buenos Aires, Prometeo.




