La agroindustria argentina cerró el primer semestre de 2026 con un desempeño sin precedentes en materia de comercio exterior. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), entre enero y junio se exportaron 60,7 millones de toneladas de granos y subproductos, el mayor volumen registrado para ese período, impulsado por cosechas históricas de maíz, trigo y girasol.
El agro argentino alcanzó un récord histórico de exportaciones en el primer semestre de 2026
La Bolsa de Comercio de Rosario informó que Argentina exportó más de 60,7 millones de toneladas de granos y subproductos durante el primer semestre de 2026, el mayor volumen para ese período. El desempeño estuvo impulsado por cosechas récord de maíz, trigo y girasol, mientras que la soja perdió participación en el comercio exterior. El informe también analiza el avance de la cosecha de maíz, las perspectivas climáticas para la próxima campaña y la evolución del mercado internacional de fertilizantes.

La combinación de una oferta récord, una demanda internacional sostenida y precios competitivos permitió consolidar a Argentina como uno de los principales proveedores mundiales de cereales y oleaginosas durante la primera mitad del año.

No obstante, el panorama también muestra contrastes: mientras los cereales lideraron las ventas externas, la soja perdió participación en el comercio exterior y el avance de la cosecha de maíz continúa siendo el más lento de los últimos cinco años.
Un semestre histórico para las exportaciones
El informe destaca que las exportaciones de maíz alcanzaron 21 millones de toneladas, un volumen 23% superior al promedio histórico para el primer semestre. El trigo también mostró un desempeño sobresaliente, con 11,1 millones de toneladas exportadas, un incremento del 63% respecto de la media de los últimos años.
En tanto, el complejo girasol —considerando tanto la semilla como el volumen destinado a la elaboración de aceite y subproductos— totalizó el equivalente a 4,4 millones de toneladas, es decir, dos veces y media el promedio del último quinquenio.
La excepción fue la soja. Sumando el grano y el volumen industrializado para producir harina y aceite, las exportaciones equivalentes llegaron a 20,1 millones de toneladas, un 3% menos que en igual período de 2025.

Según la BCR, se trata del cuarto ritmo exportador más bajo de la última década y de la menor participación relativa de la soja en el total de las exportaciones agroindustriales de los últimos 26 años, ya que explicó apenas el 33% del volumen embarcado.
Los analistas atribuyen este comportamiento a una combinación de factores: una menor predisposición de los productores a vender durante la primera parte del año, menores existencias iniciales y el fuerte dinamismo comercial que mostraron los cereales.
Los cereales dominaron el mercado
El comportamiento comercial acompañó la evolución de las exportaciones. Durante buena parte del semestre, el maíz y el trigo concentraron las mayores operaciones, favorecidos por una oferta abundante y una demanda externa muy activa.
La Bolsa señaló además que el conflicto en Medio Oriente generó, durante varias semanas, una mejora relativa en los precios internacionales que incentivó nuevas ventas.

En soja, en cambio, el escenario comenzó a modificarse recién durante mayo y junio. Solo en junio se fijó precio para 4,1 millones de toneladas, y entre ambos meses se concentró el 60% de las operaciones con precio definido realizadas en lo que va del año.
Los especialistas consideran que la evolución de las cotizaciones internacionales podría favorecer un mayor ritmo de comercialización durante el segundo semestre, especialmente a medida que avance la planificación de la campaña 2026/27.
El maíz sostiene el protagonismo, pese al retraso de la cosecha
Más allá del excelente desempeño exportador, la cosecha de maíz avanza con demora. Al 2 de julio, la recolección alcanzaba el 65% del área sembrada, el progreso más lento para esta época del año desde hace cinco campañas.
Las lluvias registradas durante el otoño y la elevada humedad de los granos dificultaron el ingreso de las cosechadoras, especialmente en Buenos Aires, Córdoba y La Pampa, donde todavía resta una importante superficie por recolectar.
En el mercado interno, el cereal encontró cierto sostén en los precios.
La referencia disponible ronda actualmente los 265.000 pesos por tonelada, el valor más alto desde comienzos de mayo. Sin embargo, medido en dólares, el precio continúa siendo inferior debido a la evolución del tipo de cambio.

A nivel internacional, el mercado presenta señales contrapuestas.
Mientras las cotizaciones del maíz en la Bolsa de Chicago retrocedieron tras la reducción de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente, los precios europeos mostraron una tendencia alcista debido a la severa sequía que afecta a Francia.
Según la BCR, el país europeo atraviesa una de las peores crisis hídricas de las últimas décadas, con fuertes pérdidas esperadas en el cultivo de maíz. El Ministerio de Agricultura francés proyecta una caída cercana al 30% de la producción, que sería la más baja en 26 años, situación que contribuye a sostener los precios internacionales.
El Niño mejora las perspectivas para la campaña 2026/27
Otro de los aspectos destacados del informe es el escenario climático para el próximo ciclo agrícola. Los especialistas del GEA-BCR consideran que existe una alta probabilidad de desarrollo de un fenómeno El Niño de intensidad fuerte e incluso muy fuerte durante el verano.
De confirmarse, las lluvias previstas para diciembre y enero podrían generar uno de los mejores escenarios productivos para el agro argentino desde 2020, especialmente para el maíz temprano y la soja de primera.
No obstante, los técnicos advierten que un exceso de precipitaciones hacia el final del ciclo podría complicar la cosecha y la logística, generando problemas puntuales de anegamientos y dificultades para el transporte de la producción.
Fertilizantes: alivio parcial tras la reapertura del Estrecho de Ormuz
El informe también analiza la evolución del mercado internacional de fertilizantes. Tras el alto el fuego alcanzado en Medio Oriente, comenzó a normalizarse parcialmente el tránsito marítimo por el Estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio mundial de urea y otros insumos agrícolas.
Como consecuencia, los precios internacionales de la urea retrocedieron hasta niveles similares a los previos al conflicto.

Sin embargo, la BCR advierte que la normalización aún es incompleta. Persisten limitaciones logísticas, existen alrededor de 600.000 toneladas de urea pendientes de embarque y la recuperación total del comercio dependerá de que la situación geopolítica en la región se estabilice de manera definitiva.
Pese a esas incertidumbres, el informe concluye que el agro argentino ingresa al segundo semestre con un panorama favorable, respaldado por una cosecha histórica, un fuerte desempeño exportador y expectativas positivas para la próxima campaña, siempre condicionadas por la evolución del clima y del escenario internacional.








