Las lluvias volvieron a ganar protagonismo durante los primeros días de noviembre en la región núcleo, aunque esta vez estuvieron acompañadas por tormentas de fuerte intensidad, ráfagas de viento y caída de granizo. En algunos sectores del sudeste de Córdoba se registraron precipitaciones de entre 70 y 130 milímetros en períodos muy cortos, con consecuencias sobre distintos cultivos.
La región núcleo recibió lluvias de hasta 130 milímetros y el granizo puso en riesgo miles de hectáreas

Un relevamiento preliminar de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) identificó unas 15.600 hectáreas alcanzadas por tormentas con características compatibles con la caída de granizo. De ese total, aproximadamente 2.300 hectáreas estuvieron expuestas a los núcleos de mayor intensidad.
El impacto se hizo sentir especialmente en el sudeste cordobés, donde técnicos agrícolas reportaron lotes de trigo volcados por el viento, maíces con daños severos y cuadros de soja recién emergidos que deberán ser evaluados para determinar si necesitan resiembra.
Tormentas intensas y daños en cultivos del centro de la región
Durante los últimos siete días, las precipitaciones se volvieron más frecuentes y presentaron una marcada irregularidad entre localidades. Mientras algunos sectores registraron acumulados inferiores a los 20 milímetros, en otros se superaron ampliamente los 70 milímetros. Entre los registros destacados se mencionaron 103 milímetros en María Teresa, 82 en Godeken y 80 milímetros en otra de las localidades relevadas.
La tormenta del martes 3 de noviembre fue la más significativa por su intensidad y los daños asociados. En el sudeste de Córdoba, los técnicos informaron acumulados de entre 70 y 130 milímetros, concentrados en áreas puntuales y en lapsos muy breves.

"Las tormentas dejaron lluvias de entre 70 y 130 milímetros. Se concentraron en sectores puntuales y en muy poco tiempo, y fue con granizo", señalaron técnicos de la región.
Desde Monte Buey y Corral de Bustos describieron las consecuencias sobre los cultivos: hay lotes de trigo volcados por el viento, maíces con daños importantes y cuadros de soja recién emergidos cuya evolución deberá seguirse para definir posibles resiembras.
En Córdoba también se reportaron efectos de las tormentas en Justiniano Posse, Sacanta, Oncativo, Río Tercero y Embalse. En Santa Fe, los reportes alcanzaron a Armstrong, Bustinza, Timbúes, Pueblo Andino, Lucio V. López y Salto Grande.
El relevamiento de la superficie expuesta al granizo
Para estimar el área alcanzada por las tormentas, la BCR reconstruyó su recorrido mediante imágenes de radar meteorológico de acceso público. El análisis utilizó el indicador COLMAX, que registra la máxima intensidad de la señal de retorno del radar en la columna atmosférica.
Los valores de reflectividad de entre 55 y 60 dBZ se asocian con tormentas que presentan potencial de granizo, mientras que los registros superiores a 60 dBZ identifican núcleos de mayor intensidad.
A partir de esta metodología, el relevamiento preliminar identificó 15.600 hectáreas con ecos de reflectividad iguales o superiores a 55 dBZ. Dentro de esa superficie, unas 2.300 hectáreas registraron valores de 60 dBZ o más.

La entidad aclaró que estas cifras representan una estimación de la superficie potencialmente expuesta al fenómeno y no una medición directa de los daños sobre los cultivos. La evaluación continuará con nuevos reportes de colaboradores e imágenes satelitales posteriores a las tormentas, que permitirán determinar con mayor precisión las áreas efectivamente afectadas.
El trigo mantiene buenas perspectivas, pero crece la incertidumbre
El cultivo de trigo llegaba a esta etapa de la campaña con expectativas de rindes muy favorables. En distintas localidades de la región núcleo se proyectaban resultados de entre 40 y 50 quintales por hectárea, con máximos de hasta 60 quintales, como los informados en Pergamino.

Sin embargo, el panorama comenzó a mostrar algunos factores de preocupación. Las heladas registradas durante el ciclo, la aparición de fusariosis de la espiga y las tormentas con granizo y viento podrían reducir el potencial productivo.
En Venado Tuerto, los relevamientos ya muestran daños variables por las bajas temperaturas. "Tenés algunas con daño en la espiga completa y otras con la mitad afectada", describieron los técnicos, al advertir sobre las diferencias entre lotes.
A este escenario se suma el fusarium, una enfermedad que puede afectar la calidad y el rendimiento del grano. En Los Quirquinchos ya se detectó su presencia y existe preocupación por las condiciones de humedad que podrían favorecer su avance.
En Junín, en tanto, todavía no se observan síntomas generalizados, pero los técnicos anticipan que podrían aparecer espigas blancas en los próximos días. "Todavía no se manifiesta, pero con estas condiciones es preocupante", señalaron.

La situación es algo más favorable en María Susana, donde por el momento se registra una baja presencia de fusariosis. No obstante, allí también advierten sobre otro riesgo: la continuidad de las lluvias podría provocar el lavado de los granos y una pérdida de peso, con consecuencias sobre los rindes finales.
De esta manera, aunque el trigo conserva un potencial productivo interesante, la evolución climática y sanitaria durante el tramo final del ciclo será determinante para establecer los resultados de la campaña.
La siembra de soja avanza, pero preocupa el efecto de las lluvias
En soja de primera, las condiciones de humedad permitieron avanzar con las labores durante la última semana. Según el relevamiento de la BCR, se incorporaron unas 500.000 hectáreas en la región núcleo, llevando el progreso de siembra al 30% del área prevista.
El avance se ubica cuatro puntos porcentuales por encima del promedio de las últimas cinco campañas para esta misma fecha, aunque presenta diferencias importantes entre las distintas zonas productivas.
El norte de Buenos Aires encabeza las tareas, con el 50% de la superficie implantada. Le siguen el centro-sur de Santa Fe, con el 27%; el sur santafesino, con el 22%; y el sudeste de Córdoba, con el 20%.

Las precipitaciones generan ventanas de trabajo muy dispares: permiten avanzar en algunos sectores, pero obligan a interrumpir las labores en otros. A esto se suma la incertidumbre sobre el comportamiento de los lotes sembrados inmediatamente antes de las tormentas.
En Venado Tuerto, los técnicos advirtieron sobre las consecuencias que podrían tener las lluvias intensas en los cuadros recién implantados. "Hubo gente que estuvo sembrando el lunes y luego le llovieron 60 milímetros arriba y ahora sale el sol fuerte. No sabemos cómo les va a ir con esa siembra", señalaron.
La preocupación está puesta en el denominado efecto de "planchazo" o encostramiento superficial del suelo. Este fenómeno se produce cuando las lluvias intensas generan una costra en la superficie que dificulta o impide la emergencia de las plántulas, pudiendo comprometer la implantación y obligar a realizar resiembras.
Nuevas lluvias y temperaturas en ascenso
El panorama meteorológico también seguirá siendo un factor determinante para los próximos días. Para la mañana del viernes 6 de noviembre se esperaba un aumento de la probabilidad de precipitaciones por el avance de un nuevo sistema frontal frío, mientras que las condiciones tenderían a mejorar durante la mañana del sábado 7.
"Los modelos de pronóstico marcan el avance de otro sistema frontal, en este caso desde el sur de la región pampeana, con buena cobertura de precipitaciones", explicó el consultor Elorriaga.

Luego del paso del sistema frontal, se prevé una mejora de las condiciones meteorológicas y un ascenso de las temperaturas a partir del domingo.
Con una campaña triguera que todavía conserva expectativas de buenos rindes, una siembra de soja que avanza por encima de los promedios históricos y sectores afectados por tormentas severas, noviembre comenzó con un escenario productivo heterogéneo. La distribución de las próximas lluvias y la evolución de los cultivos serán claves para determinar el impacto definitivo de los fenómenos registrados.








