La campaña de soja 2025/26 comienza en la región núcleo con una intención de siembra de 4,5 millones de hectáreas, lo que representa un incremento del 2% respecto del ciclo anterior. En un contexto marcado por la perspectiva de mayores precipitaciones asociadas a El Niño, los productores ajustan sus estrategias para mejorar la implantación, evitar resiembras y aprovechar el potencial de rendimiento de cada lote.
La soja suma un 2% más de superficie en la región núcleo y ajusta su estrategia ante El Niño
La Bolsa de Comercio de Rosario estima una intención de siembra de soja de 4,5 millones de hectáreas en la región núcleo, un 2% más que en la campaña anterior. Ante la perspectiva de mayores lluvias, los productores evalúan adelantar las labores, aumentar las densidades y utilizar ciclos más cortos. El trigo mejora su condición, aunque el monitoreo sanitario será clave durante la floración.

De acuerdo con la primera estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el aumento del área responde a cambios en las decisiones de siembra que favorecen a la oleaginosa frente a otros cultivos, como el girasol, más sensibles a los excesos de agua en determinadas condiciones, y a la reducción de superficies destinadas a maní y sorgo en la región.

Sin embargo, la superficie proyectada continúa por debajo del promedio de los últimos 15 años, ubicado en 5,2 millones de hectáreas. Según el informe elaborado por Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristian Russo, esta tendencia descendente del área sojera lleva aproximadamente una década.
Una siembra anticipada para reducir riesgos
La posibilidad de lluvias importantes durante la segunda quincena de octubre lleva a los productores a planificar una implantación más temprana. En zonas como Corral de Bustos, los técnicos prevén comenzar alrededor del 15 de octubre, entre cuatro y siete días antes de lo habitual.
El objetivo es aprovechar las fechas óptimas para alcanzar buenos rindes, mejorar la organización de las labores y reducir los problemas que pueden aparecer durante la implantación si se registran precipitaciones abundantes.
El consultor Elorriaga explicó que, durante los últimos días, la circulación persistente de aire frío desde el sudoeste limitó el ingreso de aire cálido y húmedo desde el norte hacia el centro del país. No obstante, el escenario podría modificarse con el retiro de ese sistema, lo que aumentaría las posibilidades de lluvias significativas.

Frente a esta perspectiva, los productores también evalúan incrementar las densidades de siembra y reducir la distancia entre surcos para favorecer el establecimiento del cultivo. En María Susana, los técnicos apuntan a intensificar los planteos para maximizar los rindes, mientras que en Bigand consideran aumentar la cantidad de semillas para compensar posibles pérdidas de plantas ante excesos hídricos.
Más tecnología y estrategias adaptadas a cada lote
El manejo de las malezas constituye otro de los puntos centrales de la planificación. En Bigand, los técnicos priorizan la elección de combinaciones de herbicidas eficaces para cada situación y condicionan la fecha de implantación al control previo de las especies problemáticas.
También se busca ajustar la elección de variedades según el potencial productivo de cada ambiente: materiales de mayor rendimiento en los lotes más favorables y variedades más estables en aquellos con menores posibilidades de producción.
A su vez, los técnicos de la región esperan una mayor participación de semillas fiscalizadas. En algunas zonas, las estimaciones indican que podrían representar cerca del 50% de la superficie sembrada, en reemplazo de semillas propias.

Otro cambio previsto es el incremento de los grupos de madurez más cortos. En Corral de Bustos, donde predominan los grupos IV largos, se espera una mayor participación de los grupos IV cortos y III largos, con el propósito de aprovechar mejor la ventana de siembra frente a un escenario de precipitaciones más frecuentes.
En síntesis, el adelanto de las labores, el aumento de las densidades y la elección de ciclos más cortos aparecen entre las principales herramientas para afrontar una campaña en la que la disponibilidad de agua puede favorecer los rindes, pero también complicar la implantación y las tareas a campo.
El trigo mejora, pero preocupa la fusariosis
Mientras comienza la siembra de soja, el trigo muestra una recuperación en su condición general en la región núcleo. Las lluvias de la última semana, aunque dispersas y moderadas, aportaron un promedio de 7 milímetros en las 36 estaciones de la red GEA/BCR.

Según el relevamiento, la proporción de lotes calificados como excelentes y muy buenos aumentó del 62% al 70%. Los cuadros buenos representan el 28%, mientras que los regulares se redujeron al 2%.
En distintas localidades, los técnicos observaron una evolución favorable después de las precipitaciones. En Pergamino, los cultivos mejoraron luego de haber presentado amarillamientos, bacteriosis y mancha amarilla, además de daños por heladas. En Corral de Bustos, los lotes de siembra temprana muestran un buen desarrollo de espigas y perspectivas favorables para el llenado de los granos.
Sin embargo, la atención se concentra ahora en el estado sanitario. En Carlos Pellegrini comenzó a detectarse mancha amarilla y roya, aunque la incidencia todavía no es generalizada y buena parte de los lotes recibió aplicaciones de fungicidas. En Bigand predomina la mancha amarilla, mientras que en General Villegas y Piedritas continúan los tratamientos, con una presencia variable de enfermedades y registros importantes de roya en algunos lotes.

La principal preocupación es la fusariosis de la espiga, debido a que el 15% del trigo de la región ya transita la floración, la etapa de mayor susceptibilidad. Además, el 50% se encuentra en espigazón, el 20% en espiga embuchada, el 15% en hoja bandera y el 2% en encañazón.
Por el momento, las temperaturas frescas y la ausencia de períodos prolongados de humedad reducen las condiciones favorables para el desarrollo de la enfermedad. No obstante, los técnicos advierten que el escenario podría cambiar durante la segunda quincena de octubre si aumentan las temperaturas y las lluvias. Por eso, el monitoreo de los lotes será determinante durante las próximas semanas.
El maíz temprano está cerca de completar la siembra
La implantación del maíz temprano también se encuentra en su tramo final. De acuerdo con la BCR, resta sembrar apenas el 2% del área prevista, que totaliza 2,3 millones de hectáreas.
Las demoras se concentran en el noroeste bonaerense y responden tanto a la falta de humedad previa a las últimas lluvias como a las dificultades para encontrar ventanas de trabajo después de las precipitaciones.

En cuanto a los lotes ya implantados, las bajas temperaturas y la escasa radiación solar de los últimos días ralentizaron el crecimiento y provocaron una coloración más pálida de las plantas. Sin embargo, los técnicos consultados destacan que la condición general del cultivo continúa siendo muy buena.
La finalización de la siembra en los plazos previstos permitirá mantener el calendario productivo y evitar que el período crítico del maíz coincida con la primera quincena de enero.
En este contexto, el comportamiento de las lluvias durante las próximas semanas será determinante para la planificación de la soja, el seguimiento sanitario del trigo y la evolución de los cultivos de verano en la región núcleo.








