Lluvias de hasta 55 mm traen alivio parcial a la región núcleo, pero la recuperación aún es incierta
Las precipitaciones del fin de semana de carnaval dejaron entre 30 y 55 milímetros en el corazón más castigado por la sequía en la región núcleo. Técnicos advierten que el cambio es significativo, aunque insuficiente en algunas áreas. Nuevos pronósticos mantienen en vilo a los productores.
Tras semanas críticas, el agua volvió a la región núcleo y renace la esperanza en la soja
Después de semanas de marcada restricción hídrica, la región núcleo recibió un aporte clave de agua que reconfigura el escenario productivo. Según el relevamiento de la red GEA de la Bolsa de Comercio de Rosario, las lluvias se concentraron precisamente en el sector que venía registrando el mayor déficit desde enero: el área circundante a Rosario.
Tras semanas críticas, el agua volvió a la región núcleo y renace la esperanza en la soja
Entre el 14 y el 18 de febrero, los acumulados oscilaron entre 30 y 55 milímetros. El registro más alto se dio en Rosario, con 54,6 mm, seguido por Pujato (52,2 mm), Rufino (44 mm) y Godeken (40 mm). También se destacaron General Pinto y Bigand, con 38 mm.
Impacto desigual y zonas que siguen en alerta
“Cambia el aire”, sintetizan los técnicos en las zonas donde el acumulado superó los 40 mm. Aunque reconocen que aún es temprano para evaluar el impacto en los cultivos, coinciden en que el cambio es sustancial respecto al panorama previo.
El evento comenzó en la madrugada del sábado 14 y se extendió durante el domingo y lunes. El contexto era crítico: los agrónomos venían señalando que se necesitaban alrededor de 50 mm para evitar pérdidas totales en sojas de segunda y recuperar parte del potencial de rinde en sojas de primera.
Pese al alivio generalizado, el reparto de las precipitaciones fue heterogéneo. Hay sectores donde los registros no superaron los 20 mm y los cultivos continúan en una situación comprometida.
Tras semanas críticas, el agua volvió a la región núcleo y renace la esperanza en la soja
Con estas lluvias, la región núcleo logró alcanzar el promedio histórico de la primera quincena de febrero, que se ubica en torno a los 60 mm. La media de las 36 estaciones meteorológicas relevadas por la BCR marca 62 mm. Algunas localidades incluso superaron los 100 mm en el período, como Carlos Pellegrini, Pozo del Molle, Irigoyen y Rufino.
Sin embargo, otras quedaron claramente por debajo de los 40 mm, entre ellas Guatimozín, Álvarez, Ramallo, Santa Teresa, Baradero y Colonia Almada.
Los técnicos identifican dos franjas particularmente afectadas: el corredor cercano a la costa del río Paraná, desde Fighiera hasta Baradero, y el eje que va desde Guatimozín hacia el oeste y norte, incluyendo Colonia Almada.
En el oeste y norte de Corral de Bustos, los registros estuvieron más cerca de los 15 mm que de los 40 mm. Allí, advierten que la soja de segunda sufrirá pérdidas importantes.
“Esta agua llegó a tiempo para evitar pérdidas totales, pero los lotes siguen muy feos. Si llegamos a 15 quintales por hectárea será para ser optimistas”, señalan. En cambio, las sojas de primera y los maíces tempranos muestran mejor comportamiento, habiendo tolerado mejor el estrés hídrico.
En zonas como San Pedro y Río Tala, con registros de apenas 16 mm —aunque con algunos núcleos puntuales de 40 mm—, ya se observan manchones de soja que comienzan a secarse, lo que agrava la incertidumbre productiva.
El pronóstico, clave para definir la campaña
El aporte del fin de semana permite recomponer parcialmente el perfil hídrico y abre una ventana de oportunidad, especialmente para las sojas de primera que atraviesan el período de llenado de granos y para las de segunda, en estadios de floración y plena fructificación.
No obstante, la recuperación definitiva dependerá de que las precipitaciones continúen en los próximos días. Los modelos climáticos anticipan tres nuevas ventanas de inestabilidad: una entre la madrugada de hoy y el jueves 19; otra entre sábado y domingo; y una tercera entre lunes y martes de la semana próxima.
Tras semanas críticas, el agua volvió a la región núcleo y renace la esperanza en la soja
En un escenario donde cada milímetro cuenta, el comportamiento de estas lluvias definirá no solo la magnitud de las pérdidas, sino también la posibilidad de sostener rendimientos aceptables en una campaña que, hasta hace pocos días, se encaminaba hacia un desenlace crítico.