La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) difundió su Documento Nº 300 con un detallado análisis sobre la dinámica reciente del precio de la hacienda y su traslado al mostrador.

El precio promedio del ganado en Cañuelas retrocedió 1,6% en enero por un cambio en la composición de la oferta, aunque acumula una suba interanual del 73%. En términos reales y en dólares, el valor del kilo vivo se sostiene en máximos de los últimos quince años, mientras la carne continúa presionando sobre la inflación.

La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) difundió su Documento Nº 300 con un detallado análisis sobre la dinámica reciente del precio de la hacienda y su traslado al mostrador.
El informe confirma que, tras el fuerte proceso de recomposición iniciado en junio de 2025, el mercado ganadero ingresó en 2026 con señales mixtas: leve corrección mensual en Cañuelas, pero valores históricamente elevados en términos relativos y una marcada presión sobre los precios minoristas.
En enero, el precio promedio de la hacienda comercializada en el Mercado de Cañuelas se ubicó en $ 3.512,8 por kilo vivo, lo que implicó una caída de 1,6% respecto de diciembre.
Sin embargo, el retroceso no obedeció a una debilidad de la demanda sino a un cambio en la composición de la oferta: se negociaron menos novillitos y vaquillonas —categorías de mayor valor— y más vacas, novillos y toros.
De hecho, los precios individuales mostraron subas en casi todas las categorías. Las vacas y los toros aumentaron 1,5% mensual, hasta $ 2.629,2 y $ 2.759,5 por kilo vivo, respectivamente. Los novillitos treparon 0,9% ($ 4.318,8), las vaquillonas 1,0% ($ 4.116,3) y los novillos 0,8% ($ 4.117,7). Sólo la categoría MEJ registró una baja (-1,8%), con incidencia marginal en el promedio.

Más allá del ajuste puntual, el informe destaca que desde junio de 2025 el valor promedio acumuló una suba de 59,7%, equivalente a 35,3% en términos reales (deflactado por el IPIM).
En la comparación interanual, el incremento fue aún más contundente: 73,0%, con picos de 83,1% en novillos y superiores al 80% en vacas y toros. En términos relativos, el precio del kilo vivo se mantiene en el nivel más alto de los últimos quince años frente al índice mayorista.

El contexto estructural explica buena parte de la tendencia: menor disponibilidad de hacienda producto del proceso de liquidación previo y zafras más reducidas de terneros en las dos últimas campañas, lo que tensionó la oferta.
Con una cotización oficial prácticamente estable, el precio promedio medido en dólares oficiales descendió 1,6% mensual, hasta US$ 2,423 por kilo vivo. En dólares “libres”, la baja fue más moderada (-1,3%), con un valor promedio de US$ 2,312.
Sin embargo, al observar la comparación interanual, la valorización es significativa: 24,5% en dólares oficiales y 34,9% en dólares libres.

Los novillos lideraron la mejora, con subas superiores al 30% anual en moneda dura, seguidos por toros y vacas.
En el plano minorista, el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA del INDEC) registró en enero una suba mensual de 2,8% y una variación interanual de 32,7%, tras dieciocho meses consecutivos de desaceleración.

El rubro alimentos volvió a ser el principal impulsor del índice, con un aumento de 5,5% mensual y 37,9% anual. Dentro de ese capítulo, carnes y derivados se incrementó 4,4% en enero y acumuló 54,7% en doce meses.
El precio promedio de los cortes vacunos subió 3,6% mensual.
El asado lideró el movimiento con un alza de 5,6%, alcanzando $ 15.942 por kilo. La nalga y el cuadril treparon 3,3%, la carne picada común 3,1% y la paleta 2,6%. En paralelo, el pollo entero mostró un incremento mayor en el mes (8,9%), aunque su variación interanual fue de 32,1%, muy por debajo del 70,8% promedio que registraron los cortes bovinos.

En la comparación anual, el asado encabeza las subas con 74,2%, seguido por cuadril (73,7%), paleta (72,7%) y nalga (70,4%). La evolución de los precios minoristas quedó apenas por debajo del incremento de la hacienda en pie (73%), lo que sugiere un traslado relativamente directo de la recomposición de costos en la cadena.
En síntesis, el arranque de 2026 muestra un mercado ganadero que, pese a una corrección técnica mensual, continúa operando en niveles históricamente elevados en términos reales y en dólares. Con una oferta todavía restringida y una demanda que convalida precios, la tensión entre producción y consumo seguirá siendo una variable central para el sector cárnico en los próximos meses.