China, socio clave: 2025 cerró con récord de exportaciones argentinas
En 2025, las exportaciones argentinas a China superaron los US$ 9.700 millones y marcaron un récord histórico. El gigante asiático consolidó su rol como segundo socio comercial del país y destino central de la agroindustria y el litio. Sin embargo, el intercambio volvió a cerrar con un fuerte déficit para la Argentina.
China consolida su lugar clave en el comercio exterior argentino
A más de medio siglo del establecimiento de relaciones diplomáticas, la República Popular China se afianza como actor central del comercio exterior argentino. En 2025 fue destino del 11% de las exportaciones nacionales, por un total superior a los US$ 9.700 millones, el nivel más alto registrado hasta el momento en el intercambio bilateral.
En el escenario global, China continúa ocupando un lugar dominante: exportó bienes por US$ 3,77 billones e importó por US$ 2,58 billones, alcanzando un superávit comercial cercano a US$ 1,2 billones. En el plano agroindustrial, no obstante, su balanza es estructuralmente deficitaria —importaciones por US$ 197.000 millones frente a exportaciones por US$ 88.000 millones—, lo que explica la fuerte demanda de alimentos y materias primas.
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Ese patrón encaja con la matriz exportadora argentina. El 88% de las ventas a China en 2025 correspondió a productos agroindustriales, proporción que asciende al 93% si se toma el promedio 2020-2025. El nodo portuario del Up River, en el Gran Rosario, volvió a desempeñar un papel protagónico en estos embarques.
Diez productos donde China concentra más de la mitad de los envíos
La relevancia del mercado chino se vuelve aún más evidente al analizar productos específicos. En diez posiciones arancelarias, China representó más del 50% de las exportaciones totales argentinas.
El caso más contundente es el de la carne bovina congelada sin deshuesar: el 96% de los envíos tuvo como destino el país asiático. También concentró el 93% de los embarques de cueros y pieles y de poroto de soja, el 91% del sorgo y el 77% del carbonato de litio. A ello se suman participaciones destacadas en lana (74%), carne bovina deshuesada congelada (69%), pescado congelado (56%), aceite de maní (55%) y harina y pellet de carne (50%).
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En términos de valor, los complejos soja, carne y cueros bovinos, junto con el litio, explicaron el 85% de las exportaciones argentinas a China en 2025. Pero el vínculo no se agota allí: sectores como el pesquero, avícola, lácteo, frutihortícola, tabacalero y forestal también encuentran en ese destino un mercado estratégico.
A nivel provincial, China fue el principal destino de las exportaciones de Jujuy, Chaco, Santiago del Estero, Catamarca y La Pampa, y el segundo socio comercial de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, las tres provincias más exportadoras del país.
Tecnología, fertilizantes y un déficit persistente
El dinamismo exportador no logra revertir un rasgo estructural del vínculo: el déficit comercial. Desde 2008, la Argentina mantiene saldo negativo con China. En 2025, las importaciones superaron a las exportaciones por más de US$ 8.000 millones.
China fue el segundo origen de las compras externas argentinas, apenas 3% por debajo de Brasil. Entre ambos países concentraron el 48% de las importaciones totales. El perfil importador está dominado por manufacturas industriales y bienes tecnológicos: computadoras portátiles, teléfonos celulares y sus partes, automóviles, motocicletas y componentes electrónicos lideran la lista.
Incluso en el ámbito agroindustrial, China ocupa un lugar relevante como proveedor. En 2025 se importaron fertilizantes por más de US$ 380 millones, principalmente fosfatados (MAP y DAP), insumos clave para la producción agrícola local.
De cara a los próximos años, la agenda bilateral incluye la ampliación de protocolos sanitarios y la apertura de nuevos mercados. Los progresivos embarques de trigo, maíz y harina de soja, la rehabilitación del comercio de carne aviar y la habilitación de más productos cárnicos aparecen como ejes para profundizar la inserción argentina.
El desafío será sostener el crecimiento exportador hacia un socio estratégico, sin ampliar el desequilibrio comercial que caracteriza al vínculo desde hace más de una década.