Ricardo Argenti: "No vemos daños importantes por chicharrita en el maíz temprano"
El presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe, Ricardo Argenti, aseguró que no se registran daños significativos por chicharrita en el maíz temprano del centro norte provincial. Persisten controles preventivos.
“Los cultivos están en muy buen estado y con buenos rendimientos”, indicó Argenti.
Tras la difusión de informes que advertían sobre una posible reaparición de la chicharrita del maíz en el centro norte santafesino, el presidente de la Sociedad Rural de Santa Fe, Ricardo Argenti, llevó tranquilidad al señalar que, hasta el momento, no se observan daños significativos en los cultivos que ya se encuentran en etapa de cosecha.
“Los cultivos están en muy buen estado y con buenos rendimientos”, indicó.
Foto: Archivo
“Estamos trillando maíz en muchas zonas y no hay un daño importante, al menos en lo que llevamos cosechado hasta ahora”, afirmó a CyD Litoral.
Según explicó, los lotes de primera —ya maduros o en proceso de trilla— no presentan problemas serios vinculados a la plaga.
No obstante, Argenti aclaró que el seguimiento es constante y que la mayor preocupación está puesta en los maíces de segunda, aún en desarrollo. “Ahí es donde puede llegar a impactar si la población de chicharritas sigue aumentando”, advirtió.
La plaga, que tuvo un comportamiento devastador dos campañas atrás, cuando prácticamente impidió la cosecha en amplias zonas, hoy se mantiene bajo control, aunque el contexto climático —con temperaturas elevadas— obliga a extremar la vigilancia.
Estrategias de control y limitaciones técnicas
Consultado sobre las medidas adoptadas, el dirigente rural detalló que se aplican los mismos protocolos de monitoreo utilizados para otras plagas agrícolas. Se realizan muestreos con redes y controles por planta para determinar la densidad de insectos y el nivel de daño.
“En función de la cantidad detectada y el perjuicio observado, se decide si intervenir”, explicó. Sin embargo, remarcó una limitación clave: la escasa disponibilidad de productos fitosanitarios específicos que permitan un control plenamente eficiente.
Argenti aclaró que el seguimiento es constante y que la mayor preocupación está puesta en los maíces de segunda, aún en desarrollo.
Argenti recordó que la explosión poblacional de la chicharrita estuvo asociada a un período de clima extremadamente cálido, que favoreció su proliferación extraordinaria. “Hace tiempo que está presente, pero en cantidades no nocivas como las del año pasado, que fueron nefastas”, subrayó.
Buenas perspectivas productivas, pese a excesos hídricos
En cuanto al panorama productivo, el titular de la entidad rural sostuvo que, más allá de los problemas puntuales por anegamientos y dificultades para ingresar a los lotes debido a la falta de piso, el maíz que logró desarrollarse en buenas condiciones muestra rindes satisfactorios.
“Los cultivos que están bien implantados están en muy buen estado y con buenos rendimientos”, indicó.
La soja, por su parte, presenta perspectivas favorables en zonas donde las lluvias fueron oportunas y no hubo excesos.
Argenti aclaró que el seguimiento es constante y que la mayor preocupación está puesta en los maíces de segunda, aún en desarrollo.
No obstante, advirtió que en sectores afectados por inundaciones o tormentas severas —como ocurrió días atrás en áreas cercanas a Armstrong— se registraron pérdidas importantes, incluso con maíces listos para cosecha que fueron derribados por fuertes vientos.
Asistencia ante desastres
Frente a estos episodios climáticos extremos, Argenti consideró que podrían gestionarse declaraciones de emergencia o desastre agropecuario. Sin embargo, cuestionó la efectividad de esas herramientas.
“Las situaciones de emergencia o desastre agropecuario en la práctica solo permiten diferir o exceptuar el impuesto inmobiliario, y eso no alcanza absolutamente para nada frente a la magnitud de las pérdidas”, sostuvo.
El dirigente concluyó que, si bien el escenario sanitario actual dista del impacto crítico registrado en campañas anteriores, la combinación de variables climáticas y limitaciones estructurales en la asistencia al productor continúan siendo factores determinantes para el resultado final de la cosecha.