La provincia de Santa Fe ingresó en una etapa de mayor atención frente al avance del fenómeno de El Niño, con especial preocupación por la situación de la ganadería en las islas del río Paraná y las posibles consecuencias de las lluvias previstas para los próximos meses.
El Niño en Santa Fe: se acelera la evacuación de la hacienda en las islas
El secretario de Agricultura y Ganadería de Santa Fe, Ignacio Mántaras, confirmó que al 19 de octubre permanecían unas 200.000 cabezas de ganado en zonas de islas, sobre un stock inicial relevado de 700.000. La disponibilidad de barcazas, los controles sanitarios y el avance de las lluvias condicionan el operativo.

En ese contexto, el Gobierno provincial intensifica las tareas de coordinación para facilitar la evacuación de hacienda, reforzar los controles sanitarios y anticiparse a los efectos de las crecidas.
“Ahora empezamos a gestionar la crisis”, afirmó a CyD Litoral Ignacio Mántaras, secretario de Agricultura y Ganadería del Ministerio de Desarrollo Productivo de Santa Fe, al describir el cambio de etapa en el abordaje del fenómeno climático.
Según explicó, luego de las acciones de concientización y prevención, el trabajo se concentra en la articulación con municipios y comunas, organismos provinciales, fuerzas de seguridad y entidades vinculadas con la actividad agropecuaria.

Entre los organismos con los que se coordina el operativo mencionó a Vialidad, la Agencia Provincial de Seguridad Vial, Prefectura Naval Argentina y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). También destacó el diálogo con las provincias vecinas, principalmente Entre Ríos por la actividad ganadera en islas, y Corrientes.
Uno de los datos centrales del operativo es la cantidad de animales que todavía permanecen en zonas inundables. De acuerdo con el relevamiento realizado junto con Senasa, el stock inicial era de unas 700.000 cabezas. Sin embargo, al 19 de octubre quedaban aproximadamente 200.000 animales en las islas.

La mayor concentración se encuentra en el departamento General Obligado, con alrededor de 67.000 cabezas, seguido por San Javier, con unas 50.000. El resto se distribuye en menor proporción entre los departamentos Garay, La Capital y San Jerónimo.
La evacuación de hacienda, condicionada por la disponibilidad de barcazas
Mántaras señaló que la salida de animales se viene desarrollando de manera relativamente ordenada, en parte como resultado de las advertencias anticipadas sobre el escenario climático. Esa previsión permitió retirar con tiempo una cantidad importante de hacienda, en particular novillos terminados y otras categorías relevantes para la producción ganadera.

Sin embargo, el operativo enfrenta limitaciones logísticas. Una de las principales es la disponibilidad de barcazas para trasladar los animales desde las islas hacia tierra firme. Según destacó el funcionario, la provincia tiene relevadas entre 20 y 25 embarcaciones, aunque no todas están disponibles para prestar servicios, ya que algunos productores y propietarios utilizan sus propias unidades.
Esta situación forma parte de las conversaciones con Prefectura para facilitar los movimientos y mejorar la capacidad de respuesta ante una eventual aceleración de las crecidas.
Entre las mayores preocupaciones se encuentra la hacienda de cría, especialmente las vacas con terneros, debido a su importancia para sostener el ciclo productivo. “Nos preocupa obviamente lo que es hacienda de cría, porque son las fábricas de nuestros terneros”, explicó el secretario, al remarcar la necesidad de preservar el capital ganadero.
Las decisiones sobre el destino de los animales varían según la escala de cada productor y su capacidad logística. Algunos cuentan con campos propios en tierra firme, mientras que otros deben buscar alternativas para trasladar o alojar la hacienda.
En ese sentido, Mántaras indicó que todavía existe disponibilidad en los feedlots. Un relevamiento realizado junto con la Cámara Argentina de Feedlot arrojó una ocupación del 72%, lo que representa capacidad para recibir nuevos animales.

No obstante, aclaró que la elección del destino depende de cada productor. También se mantienen conversaciones con cooperativas para organizar remates de feria en la zona y facilitar la comercialización de la hacienda que deba salir de las islas.
El funcionario destacó, además, que el contexto actual presenta una diferencia respecto de otras situaciones de emergencia hídrica: el valor de los animales. "Los precios de la hacienda permiten que los productores evalúen alternativas comerciales sin que la salida de las islas implique necesariamente una pérdida inmediata de capital".
Controles sanitarios y precaución en las rutas del norte provincial
La evacuación también requiere medidas de prevención sanitaria para evitar que los movimientos de animales favorezcan la propagación de enfermedades.
Mántaras identificó a la garrapata como una de las principales preocupaciones, debido al riesgo de que se extienda desde las zonas de islas hacia otras áreas de la provincia. Por ese motivo, señaló que se trabaja de manera coordinada con Senasa "para fortalecer los controles a la salida de la hacienda y realizar el seguimiento correspondiente".

El funcionario también mencionó la importancia de la vacunación contra la fiebre aftosa y la prevención de la brucelosis.
En relación con el nuevo esquema nacional de vacunación antiaftosa, previsto para comenzar el 15 de febrero, advirtió que su implementación podría presentar dificultades en determinadas regiones si coincide con un escenario de inundaciones y complicaciones para el desplazamiento de los productores y los equipos sanitarios.
A las medidas sanitarias se suma la seguridad de las personas que participan en los traslados. El secretario insistió en la necesidad de extremar los recaudos "para evitar accidentes durante las tareas de embarque y desembarque, tanto entre quienes trabajan con los animales como entre los ocupantes de las embarcaciones".

También pidió precaución a quienes circulen por las Rutas Provinciales 1 y 11, especialmente en los tramos del norte santafesino, donde se concentra parte de la actividad vinculada con la salida de hacienda.
La situación social de los pequeños productores constituye otro aspecto del escenario. Mántaras explicó que "algunos permanecen temporalmente a la vera de las rutas junto con sus animales", ante la falta de alternativas inmediatas para trasladarlos.
En esos casos, pidió comprensión y colaboración por parte de la población durante los próximos meses.
“Hay que entender que durante estos meses va a haber gente ahí viviendo con sus animales y eso implica la colaboración de todos”, expresó.
El funcionario señaló que el aumento de las lluvias y la proximidad de los picos de crecida del Paraná aceleran las decisiones pendientes. En ese contexto, la prioridad es sostener un proceso ordenado que permita reducir los riesgos para la producción y para las personas.
Cultivos con buenas perspectivas, pero preocupación por el exceso de agua
Fuera de las zonas de islas, el panorama agrícola presenta, por el momento, perspectivas favorables. Mántaras indicó que la superficie implantada con trigo es similar a la del año pasado y que, pese a algunas áreas donde faltó agua durante el ciclo, las expectativas para la campaña de invierno son positivas.
También destacó el área destinada al maíz, un cultivo que requiere buena disponibilidad de humedad, mientras comienza la siembra de soja.

El secretario consideró que el centro-sur provincial podría registrar un impacto menor del fenómeno de El Niño en comparación con otras regiones. Sin embargo, evitó anticipar resultados productivos definitivos, al señalar que el desempeño de la campaña dependerá de la evolución del clima, el estado de los caminos y las condiciones que se presenten al momento de la cosecha.
“Siempre hay Niño y campañas récord. Yo esto no lo quiero pronosticar, porque hay que ver cómo llegamos a la época de la cosecha, cómo están los caminos”, sostuvo.
La principal preocupación se concentra en el exceso de precipitaciones que podría afectar a distintas zonas de la provincia, especialmente durante diciembre. La ubicación geográfica de Santa Fe representa un factor adicional: gran parte del agua que precipita en su territorio, así como la que llega desde provincias vecinas, debe escurrir hacia el río Paraná.

Si el nivel del río se mantiene elevado, ese drenaje podría volverse más lento y prolongar los efectos de las lluvias sobre los campos y la infraestructura rural.
Frente a ese escenario, Mántaras destacó la importancia de los canales y las obras de infraestructura hídrica para favorecer la circulación del agua. Sin embargo, advirtió que las precipitaciones previstas podrían generar complicaciones.









