Ferrari se marchó del nuevo circuito de Madrid con la sensación de haber hecho todo lo que estaba a su alcance, pero también con ese sabor amargo que dejan las oportunidades que nunca terminan de aparecer. Charles Leclerc finalizó cuarto después de una carrera trabajada hasta el límite de la estrategia, mientras que Lewis Hamilton sufrió su primer abandono de la temporada por un problema en el sistema de frenos.
Ferrari apostó por el milagro en Madrid: Leclerc fue cuarto y Hamilton quedó con las manos vacías
La escudería italiana estiró durante casi 50 vueltas el primer stint de Charles Leclerc con la esperanza de una neutralización que nunca llegó. El monegasco terminó detrás de los tres hombres del podio, mientras que una falla en los frenos obligó a Lewis Hamilton a abandonar cuando recién comenzaba la carrera.

Las posiciones de largada condicionaron buena parte de la tarde. En un circuito en el que superar resultó más complicado de lo esperado, la Scuderia decidió dividir sus apuestas: Hamilton partió cuarto con neumáticos blandos y Leclerc lo hizo desde el quinto lugar con duros. Dos caminos diferentes para intentar romper una carrera que parecía demasiado atada al orden de la clasificación.
Hamilton tuvo una buena salida y logró colocarse por delante de Max Verstappen, aunque el neerlandés recuperó la posición después de cortar la chicana. Los comisarios obligaron al piloto de Red Bull a devolverle el lugar en la tercera vuelta, pero la ilusión del británico duró muy poco.
El prematuro abandono de Hamilton
Apenas unos giros después, su Ferrari comenzó a sufrir un inconveniente en el sistema de frenos. No hubo margen para continuar ni posibilidad de defender el resultado que había comenzado a construir. En la quinta vuelta, Hamilton debió regresar a boxes y abandonar por primera vez en el campeonato.
“Estábamos en condiciones de pelear por un resultado importante y el auto había funcionado bien. Lamentablemente, el problema apareció muy rápido y terminó nuestra carrera antes de tiempo”, lamentó el siete veces campeón. También agradeció el trabajo realizado por el equipo tanto en Madrid como en la fábrica y aseguró que ahora el objetivo será recuperarse en Bakú.

Leclerc quedó entonces como la única carta de Ferrari. Con el compuesto duro, avanzó al cuarto puesto y más tarde heredó el liderazgo cuando Andrea Kimi Antonelli, Verstappen y Lando Norris ingresaron a boxes aprovechando el Virtual Safety Car provocado por el auto detenido de Lance Stroll.
La Scuderia decidió mantenerlo en pista. El monegasco sostuvo un ritmo firme durante casi 50 vueltas, mientras desde el muro esperaban una nueva neutralización capaz de transformar aquella apuesta en algo mucho más grande. Una bandera roja le habría permitido cambiar los neumáticos sin perder la posición; un auto de seguridad tardío podía abrirle la puerta del podio. Pero Madrid no volvió a regalarle esa oportunidad.

Leclerc finalmente entró en la vuelta 48, colocó neumáticos blandos y regresó a la pista en el cuarto lugar. Allí terminó, detrás de Antonelli, Verstappen y Norris. No hubo premio extraordinario, aunque tampoco perdió nada por haber esperado.
“La carrera fue buena y conseguimos lo que, siendo realistas, era el mejor resultado posible”, explicó Charles. “Decidimos esperar la aparición de un Safety Car para intentar obtener una ventaja, pero finalmente no sucedió. Con la estrategia contraria también habría terminado cuarto, así que extrajimos todo lo que podíamos”.
El respaldo del equipo Ferrari
Fred Vasseur defendió la decisión del equipo y destacó la actuación del monegasco. Según explicó el jefe de Ferrari, la posibilidad de una bandera roja justificaba mantener abierta una apuesta que incluso podía permitirles luchar por la victoria. Un Safety Car sobre el final, en tanto, habría puesto a Leclerc en condiciones de atacar por el tercer lugar.

“Ninguna de las dos cosas ocurrió, pero creo que valía absolutamente la pena intentarlo”, sostuvo Vasseur, quien confirmó que Ferrari investigará en profundidad la falla que dejó afuera a Hamilton.
Ferrari no consiguió subir al podio en Madrid, pero Leclerc resistió, esperó y llevó el auto hasta el mejor lugar posible. Hamilton, en cambio, quedó detenido demasiado pronto, justo cuando parecía tener ritmo para ser protagonista. Dos carreras completamente diferentes dentro de un mismo equipo y una misma certeza: la Scuderia se va de España sabiendo que esta vez no guardó nada.
Después de un fin de semana de descanso, la Fórmula 1 volverá dentro de dos semanas con el Gran Premio de Azerbaiyán. Bakú, uno de los circuitos preferidos de Leclerc, será la próxima oportunidad para que Ferrari transforme una apuesta valiente en un resultado grande.








