Flavio Briatore considera que Alpine cumplió la primera parte del objetivo trazado para 2026, pero no está dispuesto a conformarse. El equipo dejó el último lugar del Campeonato de Constructores, ocupa la sexta posición y se encuentra a solo cinco puntos de Racing Bulls. Para el italiano, ese crecimiento debería ser apenas el comienzo.
Briatore puso bajo la lupa al área técnica de Alpine: “No sé por qué no ganamos”
El italiano calificó con un 6,5 el estado actual del equipo, reveló que su bonificación depende de terminar entre los seis primeros y aseguró que, con el motor y la caja de Mercedes, Enstone ya no tiene excusas.

Antes de la temporada, Briatore le había prometido a Renault que Alpine terminaría entre los seis mejores. La meta está encaminada y tiene, además, un incentivo personal: reconoció que su bonificación depende de cumplirla.
“Al menos cobro el bonus”, bromeó durante una extensa entrevista con The Race. Sin embargo, su evaluación sobre el proyecto estuvo lejos de ser complaciente. Cuando le pidieron calificar el estado del equipo, eligió un 6,5 sobre 10.
“Tenemos todo para ganar”
Alpine inició en 2026 una etapa completamente diferente. Abandonó el motor propio fabricado por Renault en Viry-Châtillon y cerró un acuerdo con Mercedes para recibir tanto la unidad de potencia como la caja de cambios.

Para Briatore, esa decisión resolvió una parte importante del problema. El equipo ya sabe que cuenta con componentes de referencia y no puede atribuirles la distancia que todavía lo separa de los principales protagonistas.
“Tenemos todo para ganar”, afirmó. Después fue más lejos: “No sé por qué no ganamos. No sé por qué no vencemos a McLaren. No sé por qué no vencemos a Ferrari”.
La frase puede sonar exagerada para un equipo que apenas pelea por el quinto puesto, pero funciona como una advertencia. Briatore sostiene que Alpine cuenta con recursos, inversiones y estabilidad. Lo que falta es convertirlos en rendimiento.
El italiano reclamó mayor creatividad y una disposición diferente para asumir riesgos. Entiende que las piezas necesarias ya están disponibles, pero todavía no funcionan como un conjunto capaz de desafiar a los equipos de punta.
Desde la trompa hasta el piloto
Briatore utilizó una imagen muy clara para ubicar el problema. En la parte trasera del auto, Alpine cuenta con el motor y la caja de Mercedes. Por eso, afirmó que el trabajo pendiente se concentra “desde la punta de la trompa hasta el piloto”.
La responsabilidad se traslada directamente al chasis y a la aerodinámica desarrollados en Enstone.
David Sánchez, director técnico ejecutivo, encabezó el trabajo sobre el A526, el primer auto diseñado completamente bajo la organización actual. Ese proceso, según Briatore, permitió obtener una radiografía interna que hasta ahora no existía.

Después de varios años marcados por cambios de autoridades y estructuras, Alpine ya puede evaluar con mayor precisión el desempeño de cada área. Briatore aseguró que ahora sabe quién trabaja bien, quién no y dónde se encuentran las debilidades.
“Quizás tengamos muy buenos ingenieros, pero todavía no demostraron todo su potencial”, señaló. También advirtió que el director técnico deberá analizar con atención lo sucedido durante la primera mitad del campeonato.
La estructura fue reforzada en mayo con la incorporación de Jason Somerville como director técnico adjunto. Con experiencia en Williams, Toyota, la Fórmula 1 y la FIA, el británico regresó a Enstone para trabajar especialmente en el desarrollo aerodinámico bajo las órdenes de Sánchez.
La fábrica que perdió talento
Briatore reconoció que Alpine perdió profesionales importantes durante su período de mayor inestabilidad. La ausencia de una dirección clara y las dudas acerca de la continuidad de Renault en la categoría empujaron a varios ingenieros a buscar oportunidades en proyectos como Aston Martin y Cadillac.
Ahora, según contó, la tendencia comenzó a revertirse. El equipo recibe llamados de personas interesadas en incorporarse e incluso de algunos exempleados que pretenden regresar.
La respuesta de Briatore fue gráfica: “No nos gusta el minestrone riscaldato”. En español, una sopa recalentada.
El italiano no está dispuesto a abrirles inmediatamente la puerta a quienes abandonaron Enstone cuando el proyecto atravesaba su peor momento. Su intención es construir una nueva estructura, aunque para eso primero deberá determinar quiénes pueden sostenerla.
Tenerlo todo tampoco garantiza el resultado
Aston Martin apareció en el discurso de Briatore como ejemplo. La escudería de Silverstone cuenta con una de las fábricas más modernas de la Fórmula 1, un nuevo túnel de viento y la incorporación de Adrian Newey. Sin embargo, todavía no consiguió transformar todos esos recursos en resultados constantes.
Para el italiano, la comparación demuestra que el dinero y las instalaciones no alcanzan por sí solos. También se necesita reunir a las personas correctas, generar confianza y conseguir que toda la estructura crea realmente que puede ganar.
Ese es el cambio cultural que pretende impulsar en Alpine. El mismo equipo de Enstone fue campeón bajo los nombres Benetton y Renault, primero con Michael Schumacher y después con Fernando Alonso. Briatore apela a esa historia para recordar que la fábrica ya supo derrotar a los equipos más poderosos.
El cuestionamiento actual no está dirigido a Pierre Gasly ni a Franco Colapinto, sino al rendimiento técnico del A526. Con la unidad de potencia y la transmisión fuera de la discusión, la atención se concentra sobre el trabajo realizado en Enstone.
Briatore había prometido llevar a Alpine del último puesto al top seis y está cerca de cumplirlo. Pero sus propias declaraciones elevaron la exigencia. Si realmente considera que el equipo tiene todo para ganar, permanecer en la zona media ya no puede presentarse como un éxito.
“No sé por qué no ganamos” parece una pregunta. En el contexto de toda la entrevista, suena mucho más a un aviso para la fábrica: Briatore cree que se terminó el tiempo de las excusas y comenzó el de las evaluaciones.








