Mientras los autos compiten, otra parte de la carrera se sigue a miles de kilómetros del circuito. Frente a una serie de pantallas, un grupo de analistas revisa imágenes, escucha comunicaciones y cruza datos para detectar situaciones que pueden requerir una investigación. Una largada anticipada, una salida de pista o un auto detenido en un lugar peligroso forman parte de ese trabajo.
El “VAR” de la Fórmula 1: cómo funciona el centro que revisa lo que pasa en pista
La FIA renovó su Centro de Operaciones Remotas en Inglaterra. Cámaras, datos e inteligencia artificial ayudan a detectar posibles infracciones y situaciones de peligro. Cómo llega una alerta a los comisarios y por qué la tecnología no decide las sanciones.

Esa es la función del Centro de Operaciones Remotas de la FIA, conocido como ROC por sus siglas en inglés. Su funcionamiento suele compararse con el VAR del fútbol: una estructura de asistencia que reúne pruebas y ayuda a los responsables de tomar decisiones. En la Fórmula 1, además del video, intervienen herramientas de posicionamiento, telemetría e inteligencia artificial.
La nueva instalación fue inaugurada oficialmente el 20 de octubre en Biggin Hill, Inglaterra, dentro del complejo tecnológico de la Fórmula 1 donde se produce la señal internacional de televisión. Sin embargo, ya estaba operativa desde el Gran Premio de Países Bajos de 2026. El proyecto fue desarrollado en colaboración entre la FIA y la categoría y también brinda apoyo a la Fórmula 2 y la Fórmula 3.
La ubicación tiene una ventaja concreta: facilita el acceso a las imágenes y los datos que necesitan los analistas. La revisión de una maniobra no depende de que haya aparecido en la transmisión televisiva.

El objetivo es aliviar la carga de los oficiales que trabajan en el circuito y acelerar la disponibilidad de información. Detectar una situación y resolverla son tareas diferentes: el ROC analiza y comunica; las decisiones permanecen en Dirección de Carrera y en los comisarios deportivos, según sus respectivas competencias.
Más de 140 señales para observar una carrera
Durante un fin de semana de competición pueden trabajar hasta 16 personas en el centro. Los analistas procesan más de 140 señales de audio y video, además de datos de posicionamiento de los autos y comunicaciones de radio de los equipos, según informó la FIA. Ese número corresponde a las señales que recibe la instalación, no a un conteo de cámaras distribuidas en el circuito.
El material disponible excede lo que aparece en la transmisión. A las cámaras de televisión y las imágenes a bordo se agregan, habitualmente, entre 50 y 60 cámaras de circuito cerrado distribuidas en el trazado. La FIA también despliega entre 40 y 50 cámaras propias en sectores específicos, como los garajes, las posiciones de detención durante las paradas y la grilla de partida.
El centro recibe, además, determinados canales de telemetría en tiempo real. Eso no significa que disponga del mismo nivel de detalle con el que trabajan las escuderías: se trata de información pertinente para el control de la actividad y la evaluación de posibles infracciones.

La tarea consiste en seleccionar, dentro de ese volumen de datos, los elementos necesarios para revisar cada caso. Si ocurre un incidente, los oficiales pueden recibir las imágenes y los registros relevantes sin tener que buscarlos desde cero mientras se acumulan otras situaciones en pista.
Cómo se detecta una infracción
El control de los límites de pista permite entender el procedimiento. Según explicó el director deportivo de la FIA, Tim Malyon, el sistema combina cuatro niveles de revisión.
El primero utiliza visión por computadora, una herramienta que analiza las imágenes para identificar la posición del auto respecto de los límites del circuito.
El segundo recurre a las geocercas: zonas virtuales que se contrastan con los datos de posicionamiento del vehículo. Si un auto ingresa en uno de esos sectores, el sistema genera un aviso.
El tercero observa la trayectoria habitual de cada auto. Un desvío significativo también puede activar una alerta que requiera atención.
Esas tres herramientas alimentan el cuarto nivel: la revisión humana. Los analistas reciben una lista de posibles infracciones y examinan los videos correspondientes. Una advertencia automática, por sí sola, no confirma que el piloto haya excedido los límites.
Si consideran que el caso debe avanzar, envían la información a Dirección de Carrera. Allí se revisa la evaluación y, si corresponde, se señala la vuelta para su eliminación. La decisión final de borrarla queda en manos de los comisarios deportivos.
Durante la presentación del centro, Malyon resumió esa distribución de responsabilidades: “Esta es una instalación de análisis; la función de toma de decisiones permanece en dirección de carrera o en la sala de comisarios en el circuito”.
La inteligencia artificial también ayuda a reconocer imágenes y a identificar mensajes de radio relevantes. Su función es facilitar la búsqueda y advertir sobre situaciones que merecen revisión.
Largadas, boxes y banderas amarillas
El ROC no se limita a las líneas blancas. También controla posibles largadas anticipadas, autos mal ubicados en sus cajones de la grilla e infracciones en la calle de boxes.
Las cámaras permiten complementar los sensores utilizados en la salida. Si un analista advierte que un vehículo podría estar fuera de su posición reglamentaria, puede enviar una alerta para que se investigue.
Otra tarea es supervisar el cumplimiento de sanciones como los stop-and-go, que obligan al piloto a detenerse durante un tiempo determinado antes de continuar.
Con las banderas amarillas, los datos permiten identificar situaciones que necesitan un análisis más detallado. Si un piloto marca un tiempo cercano a su mejor registro mientras hay una advertencia de peligro, el sistema puede señalar esa vuelta para revisar si redujo la velocidad como correspondía.
Los analistas examinan entonces las imágenes y la telemetría y envían la información pertinente a Dirección de Carrera. Un tiempo sospechoso abre una revisión, pero no determina automáticamente una sanción: es necesario establecer qué ocurrió y cómo actuó el conductor.
La seguridad también forma parte del trabajo
La asistencia remota también busca mejorar la respuesta ante accidentes. Saber que un auto se detuvo no siempre alcanza: importa establecer dónde quedó, en qué posición y qué peligro representa para su piloto y para quienes se aproximan.
Malyon explicó que se desarrollaron herramientas capaces de reunir en una pantalla la información relevante de un vehículo involucrado en un incidente. Ese material ayuda a Dirección de Carrera a evaluar si las banderas desplegadas son suficientes o si se necesita una neutralización.
El accidente de George Russell en Australia 2024, cuando su Mercedes quedó de costado sobre la pista, fue uno de los episodios que impulsaron ese desarrollo. La intención es facilitar una intervención oportuna cuando exista un riesgo, con información más clara sobre la situación.
La decisión de utilizar un coche de seguridad, un coche de seguridad virtual o interrumpir una sesión sigue correspondiendo a los responsables de la actividad en el circuito.
Una estructura que comenzó antes de esta inauguración
El centro de Biggin Hill representa una nueva etapa de un proyecto que tomó forma después del controvertido final del **Gran Premio de Abu Dhabi de 2021**. Entre las reformas posteriores, la FIA incorporó una estructura remota de apoyo.
El primer ROC comenzó a funcionar en Ginebra en 2022. Después tuvo una etapa en París hasta llegar a la instalación actual, conocida internamente como “ROC 3.0”.
El espacio también se utilizará para formar futuros directores de carrera y comisarios. Una de sus posibilidades es reproducir competencias anteriores para que los participantes practiquen el análisis de incidentes y estudien cómo se tomaron determinadas decisiones, sin la presión de una sesión en marcha.
La revisión posterior de los Grandes Premios también permitirá evaluar procedimientos y aportar elementos para el desarrollo de los reglamentos.
Disponer de más imágenes y datos puede acelerar una investigación. El desafío será que situaciones comparables reciban respuestas consistentes: allí se medirá el aporte del nuevo centro.









