La primera mitad de la temporada de Franco Colapinto tuvo dos momentos claramente diferentes. En el comienzo, el argentino luchó contra un auto que no le transmitía las mismas sensaciones que había encontrado durante la pretemporada. Después llegó Miami y todo cambió: recuperó la confianza, volvió a mostrar su velocidad y consiguió el resultado que necesitaba para dejar atrás las dudas.
Colapinto reveló qué cambió en su Alpine para transformar la temporada
El argentino explicó que perdió rendimiento cuando el equipo pasó de trabajar con un solo chasis a utilizar los dos autos. Miami marcó el punto de inflexión: recuperó la confianza, llegó por primera vez a la Q3 y consiguió el mejor resultado de su trayectoria en la Fórmula 1.

En una entrevista publicada por Motorsport, Colapinto reconstruyó ese extraño proceso. Durante los ensayos previos al campeonato, Alpine disponía inicialmente de un solo chasis y Franco se había sentido competitivo. Pero cuando el equipo completó el segundo auto y comenzó a trabajar normalmente con sus dos pilotos, su rendimiento cayó sin una explicación clara.
“En Barcelona solo teníamos un auto y yo era rápido. Después apareció el segundo chasis y, de repente, perdí el ritmo”, reconoció.
No era solamente una diferencia en los tiempos. Franco había perdido parte de la seguridad que necesitaba para llevar el A526 al límite. El auto dejó de responder como esperaba y cada vuelta se convirtió en una búsqueda de sensaciones que parecían haber desaparecido.
Alpine había depositado grandes expectativas en 2026. Después de un año muy difícil, la incorporación de las unidades de potencia Mercedes y el nuevo reglamento representaban la oportunidad de volver a competir en la zona media.
La pretemporada alimentó esa ilusión. Colapinto completó una gran cantidad de vueltas, se adaptó rápidamente al nuevo auto y encontró una base que le permitía trabajar con confianza.
Sin embargo, ese escenario cambió cuando comenzó el campeonato. Mientras Pierre Gasly logró aprovechar mejor el potencial del auto, Franco tuvo dificultades para repetir las sensaciones de los ensayos.

El problema no parecía estar únicamente en la velocidad del Alpine. El argentino necesitaba confiar en la reacción del auto al frenar, ingresar en las curvas y acelerar. Cuando un piloto no puede anticipar qué hará el monoplaza, llevarlo al límite se vuelve mucho más difícil.
Esa falta de conexión también afectó su rendimiento en clasificación, donde una pequeña duda puede significar varias posiciones.
Miami cambió la historia. Después de las primeras carreras, Alpine tomó una decisión importante y preparó otro chasis para Colapinto. El cambio coincidió con el Gran Premio de Miami y marcó un antes y un después en su temporada.
Desde las primeras sesiones, Franco volvió a mostrarse cómodo. El auto comenzó a responder de una manera más previsible y el argentino recuperó la confianza necesaria para atacar.
Por primera vez en el año consiguió avanzar hasta la Q3 y aseguró el octavo lugar en la clasificación. Al día siguiente confirmó aquella mejoría con una carrera sólida y terminó séptimo, su mejor resultado desde que llegó a la Fórmula 1.
No fue solamente una buena actuación aislada. Miami demostró que el ritmo que había aparecido durante la pretemporada seguía estando allí. El resultado también le permitió trabajar con menos presión y comenzar a construir una etapa distinta.
Recuperar la confianza. En la Fórmula 1, un cambio de chasis no significa necesariamente que el anterior estuviera roto o tuviera un defecto evidente. Dos piezas construidas bajo las mismas especificaciones pueden presentar pequeñas diferencias, aunque los equipos trabajan para que su comportamiento sea prácticamente idéntico.
También pueden influir la puesta a punto, la adaptación del piloto y la confianza acumulada. En el caso de Franco, lo importante fue que el cambio le permitió recuperar sensaciones que había perdido.
A partir de Miami comenzó a conducir con mayor naturalidad. Ya no necesitaba pelear contra el auto en cada curva y podía concentrarse en buscar tiempo, cuidar los neumáticos y desarrollar la estrategia de carrera.
La evolución se reflejó en los resultados. Colapinto volvió a sumar en Canadá, Barcelona, Silverstone y Bélgica. Además, redujo su diferencia con Gasly y comenzó a ocupar un lugar cada vez más importante dentro del trabajo de Alpine.
El valor de encontrar una explicación. Lo ocurrido también dejó una enseñanza para el equipo. En un campeonato definido por diferencias mínimas, escuchar las sensaciones del piloto puede ser tan importante como analizar los datos.

Franco insistía en que el auto no se comportaba como durante los ensayos. Encontrar una respuesta llevó tiempo, pero el cambio realizado en Miami terminó mostrando que sus dificultades no podían explicarse simplemente como una falta de adaptación.
El argentino necesitaba una plataforma que le permitiera confiar nuevamente. Cuando la encontró, su temporada comenzó a tomar otra dirección.
Una nueva etapa después del receso. Colapinto llegará a Zandvoort con 19 puntos y ubicado en el 12º lugar del campeonato. Su mejor resultado sigue siendo el sexto puesto conseguido en Canadá, una confirmación de la evolución iniciada en Miami.
El desafío para la segunda mitad será mantener esa regularidad y aprovechar cada oportunidad en una zona media donde una décima puede separar los puntos de una eliminación temprana.

Alpine también necesita recuperar el impulso que mostró durante sus mejores carreras. El equipo consiguió dar un paso importante con el nuevo reglamento, pero Ferrari, McLaren, Red Bull y Mercedes continúan marcando la referencia, mientras sus rivales directos presentan evoluciones constantemente.
Para Franco, la situación es muy diferente a la del comienzo del año. Ya no busca comprender por qué perdió repentinamente la velocidad. Ahora intenta consolidar todo lo construido desde Miami.

El cambio de chasis no transformó por sí solo al piloto. Le devolvió algo mucho más importante: la confianza para volver a manejar como sabía hacerlo.








