Durante años, el segundo asiento de Red Bull pareció tener dueño solo por un tiempo. Pierre Gasly, Alex Albon, Sergio Pérez, Liam Lawson y Yuki Tsunoda intentaron convivir con la referencia más exigente de la Fórmula 1: Max Verstappen. Algunos tuvieron buenos momentos, otros apenas dispusieron de unas carreras, pero todos terminaron pagando el peso de una comparación casi permanente.
Hadjar desafía la maldición del segundo asiento de Red Bull
El joven francés llegó al equipo con la difícil misión de acompañar a Max Verstappen, un desafío que en los últimos años desgastó a varios pilotos. Tras 11 fechas, sus números abren una pregunta inesperada: ¿Red Bull encontró finalmente al compañero que tanto buscaba?

Isack Hadjar conocía esa historia cuando aceptó el desafío. El francés llegó al equipo principal a comienzos de 2026, después de impresionar durante su temporada debut con Racing Bulls. No aterrizó en Milton Keynes sin saber lo que lo esperaba. Del otro lado del garaje estaba un cuatro veces campeón del mundo y, detrás suyo, una larga lista de pilotos que no habían logrado sostenerse a su altura.
“Sabía dónde había aterrizado. Es Max. Tuve algunas dudas y sentí presión”, reconoció Hadjar antes del Gran Premio de Hungría. Sin embargo, también aseguró que su primera mitad de temporada se desarrolló prácticamente como esperaba.

La distancia más corta desde Ricciardo
Los números ayudan a entender por qué su comienzo despertó atención. De acuerdo con un análisis de la Fórmula 1, Hadjar pierde poco más de una décima de segundo frente a Verstappen en clasificación, luego de normalizar las vueltas a una duración de 90 segundos para poder comparar circuitos diferentes.
Es la menor diferencia registrada por un compañero del neerlandés desde Daniel Ricciardo. El australiano quedó aproximadamente a media décima en 2017 y cerca de dos décimas en 2018, su última temporada dentro de Red Bull.

La comparación adquiere otra dimensión al mirar lo que ocurrió después. Gasly y Albon rondaron el medio segundo de desventaja en 2019. Albon volvió a superar esa barrera en 2020, mientras que Pérez también quedó a más de cinco décimas en 2023. Tsunoda sufrió la mayor diferencia: poco más de seis décimas durante 2025.

Otros cálculos, realizados sobre los tiempos directos de clasificación y sin normalizar la extensión de las vueltas, ubican la distancia actual de Hadjar cerca de las dos décimas. Aun con esa diferencia metodológica, la conclusión es la misma: el francés logró mantenerse más cerca de Verstappen que sus antecesores más recientes.
Cerca, pero todavía detrás
Hadjar no está venciendo regularmente a su compañero. Verstappen domina el enfrentamiento interno en clasificación y mantiene una ventaja de 41 puntos después de las primeras 11 fechas. Sin embargo, el joven de 21 años evitó hasta ahora esas diferencias enormes que durante otras temporadas dejaron al segundo Red Bull fuera de la discusión.
El francés está haciendo un trabajo mejor que muchos de quienes pasaron anteriormente por ese lugar. Correr al lado de Verstappen, señaló, obliga a convivir con la referencia más alta y no permite esconder las diferencias. Para Hadjar, esa comparación no parece haberse convertido en una carga imposible. Por el contrario, intenta utilizarla para descubrir dónde necesita crecer.
El propio piloto reconoce que su velocidad a una vuelta es competitiva, pero encuentra una distancia mayor durante las carreras. Allí observa una de las principales virtudes de Max: su capacidad para administrar los neumáticos y sostener el rendimiento durante los domingos.
“Mi ritmo a una vuelta ha sido bastante bueno, pero la manera en que él maneja las carreras está en otro nivel. Es en eso en lo que estoy trabajando”, explicó.
Aprender sin quedar atrapado
El comienzo tampoco fue perfecto. Hadjar admitió que durante las primeras carreras hacía bien lo más difícil —ser rápido y mantenerse relativamente cerca de Verstappen—, pero cometía errores en cuestiones más sencillas.
Con el paso de las fechas encontró mayor regularidad y pudo comprender mejor un auto que, según definió, no resulta sencillo de conducir, aunque sí es consistente. También señaló que la solución de algunos problemas de confiabilidad facilitó el trabajo dentro del equipo.

Su actuación en Bélgica, donde remontó desde el fondo hasta el sexto lugar, recibió el reconocimiento de Laurent Mekies. El jefe de Red Bull la consideró su mejor carrera desde que se incorporó a la escudería.
Esa evolución también aparece fuera de la pista. Hadjar trabaja con los ingenieros y dedica tiempo al simulador, una tarea menos visible que una clasificación o un adelantamiento, pero fundamental para construir confianza dentro de un equipo que durante años no encontró estabilidad en su segundo auto.

Una respuesta todavía abierta
Afirmar que Hadjar terminó definitivamente con la maldición sería apresurado. La temporada recién atravesó sus primeras 11 carreras y Verstappen conserva la ventaja tanto en clasificación como en el campeonato. Además, el francés todavía busca una actuación que le permita luchar directamente por un podio.
Pero su primera mitad del año dejó una señal diferente. Por primera vez desde la salida de Ricciardo, el segundo piloto de Red Bull no aparece completamente desconectado de la referencia marcada por Max.
Hadjar todavía no logró derrotar al campeón. Quizás su mayor mérito, hasta ahora, sea otro: aprendió a convivir con esa comparación sin quedar aplastado por ella. En un asiento que desgastó carreras, confianza y oportunidades, mantenerse cerca ya representa un comienzo prometedor.









