Madrid le devuelve a Franco Colapinto una parte de su propia historia. Antes de la Fórmula 1, de los flashes y de las tribunas llenas de banderas argentinas, fue una de las ciudades que lo recibió cuando todavía era un adolescente que perseguía un sueño demasiado grande y, muchas veces, demasiado lejano.
Madrid recibe a Colapinto: “Me recuerda a Buenos Aires, acá me siento como en casa”
El argentino regresó a una ciudad que fue fundamental en su camino hacia la Fórmula 1 y habló con una sinceridad absoluta sobre las lágrimas que conmovieron al paddock italiano. “Sentí que era una oportunidad única y haber cometido un error así te lastima”, confesó antes del estreno en Madring.

Por eso este Gran Premio de España no será uno más para el piloto de Alpine. Colapinto vuelve a un lugar que conoce, que lo acompañó durante sus primeros años en Europa y que todavía conserva algo de aquel hogar que dejó en la Argentina.

“Desde que se anunció la carrera aquí era un sueño poder correrla. Es muy importante tener un Gran Premio en Madrid. Viví aquí y es una de las ciudades que más me dio. Me recuerda a Buenos Aires; acá me siento como en casa”, expresó el argentino.
Lo dijo desde un escenario impactante. Alpine llevó uno de sus monoplazas hasta la terraza del Club Financiero Génova, desde donde se contempla buena parte de la capital española. Allí estuvieron Colapinto, Pierre Gasly y Zinedine Zidane, exfigura del fútbol mundial y embajador de la escudería francesa.
La puesta en escena también tuvo algo de desafío. El A526 fue trasladado hasta la azotea del edificio, a más de 90 metros de altura y con la Plaza de Colón a sus pies. Una postal impactante para abrir la denominada Alpine Race Week, que este jueves llevará al monoplaza por algunos de los lugares más reconocibles de Madrid, como Cibeles, Atocha, Puerta de Alcalá, Nuevos Ministerios y Plaza de Castilla. La Fórmula 1 salió del circuito y se metió en las calles de una ciudad que ya vive su primer Gran Premio.
Entre las presentaciones, las fotografías y la expectativa por el estreno de Madring, Franco también se permitió volver sobre el momento más doloroso de su fin de semana en Monza.
Las lágrimas después de Monza
La imagen recorrió el mundo. Colapinto, con la cabeza baja y sin poder contener las lágrimas después del Gran Premio de Italia. Había finalizado noveno y conseguido volver a sumar, pero en ese instante el resultado importaba poco. El argentino sabía que había dejado escapar algo mucho más grande.
Había largado séptimo, avanzó hasta el cuarto puesto después de una enorme primera parte de la carrera y llegó a sentirse capaz de pelear con los autos más fuertes de la Fórmula 1. Pero un error tras la bandera roja lo relegó hasta la 16ª posición. Desde allí volvió a empezar, recuperó terreno y rescató el noveno lugar.

La reacción posterior mostró cuánto le había dolido. “Es difícil de explicar. Me salió de adentro. Me sentí angustiado, porque sentí que era una oportunidad única y haber cometido un error así te lastima”, reconoció.
No lloró por terminar noveno. Lloró por haber estado allí, en un lugar al que Alpine no llega habitualmente. Por verse peleando con Red Bull, McLaren y Ferrari. Por comprobar que podía hacerlo y, apenas unos instantes después, sentir que todo se había escapado.

“Más allá de haber terminado noveno y sumado puntos, cerca de la posición en la que podría haber finalizado, fue más por la sensación de estar peleando por algo que no peleás casi nunca. Te sentís fuerte, estás luchando con Red Bull, McLaren y Ferrari, y de golpe tirarlo a la basura tan rápido da pena”, explicó Franco.
La bronca todavía estaba presente, pero también apareció esa capacidad que tantas veces mostró para levantarse después de un golpe. “Ya van a volver más oportunidades”, aseguró.
Un circuito que promete adrenalina
Ahora el desafío será completamente diferente. Madring debuta en el calendario de la Fórmula 1 y todos deberán aprenderlo desde cero. Sus muros cercanos, los sectores veloces y la particular Curva 12, con un peralte del 24%, prometen exigir precisión y confianza desde las primeras vueltas.
Colapinto ya trabajó sobre el trazado en el simulador, aunque sabe que ninguna preparación podrá reproducir por completo lo que encontrará cuando salga por primera vez a la pista. “Va a dar de qué hablar. Vamos a sentir mucha adrenalina en este circuito porque es distinto a todo lo que tenemos en el Mundial”, anticipó.

El argentino siguió con atención las pruebas realizadas por la Fórmula 3, que ya tuvo su primer contacto con Madring. Las opiniones de los pilotos fueron alentadoras, aunque todavía existe una incógnita importante.
“Los chicos de la Fórmula 3 dejaron comentarios muy positivos. La duda es si se va a poder adelantar. Tiene un poco de cada pista del Mundial”, detalló.
Gasly coincidió con su compañero en que será uno de los fines de semana más exigentes del año. El francés destacó la cercanía de los muros, la evolución que tendrá el asfalto y una curva peraltada que le recordó al antiguo trazado de Monza.
Hubo también espacio para una broma entre los dos pilotos de Alpine. Las numerosas interrupciones registradas durante las pruebas de Fórmula 3 dejaron una advertencia para el resto de las categorías.
“Poner una vuelta completa en el simulador llevaba horas. Ojalá que las banderas rojas no las provoquemos nosotros”, dijeron entre risas.
Franco llega a Madrid con una herida todavía fresca, pero también con la certeza de haber sido competitivo en Monza. Esta vez correrá cerca de aquellas calles en las que aprendió a vivir lejos de su país mientras buscaba un lugar en Europa.
Será el estreno de una pista, pero también una especie de regreso. Porque Madrid fue una estación decisiva en el camino de Colapinto hacia la Fórmula 1. Y este fin de semana, cuando se encienda el Alpine y vuelva a bajar la visera, el argentino correrá un poco como en casa.








