Newell’s arrancó esta temporada 2026 con el agua hasta el cuello y, transcurridos los primeros meses del año, siguió caminando hacia lo más profundo del océano. Ni el cambio de dirigencia ni el volantazo que pegó el club en cuanto a la conducción técnica del plantel profesional lograron torcer un camino que iba derecho hacia uno de los momentos más sombríos en la historia de la institución rosarina. Recién en el segmento final del Torneo Apertura, y a partir del arribo de un entrenador con experiencia en este tipo de batallas como Frank Darío Kudelka, el equipo “leproso” logró buenos resultados que lo rescataron del fondo del abismo.
Newell’s tuvo otro semestre tétrico con un final apenas digno, que lo deja sin margen de error
A pesar de los cambios de dirigencia y de conducción técnica en el primer equipo, el club rosarino repitió errores de los años anteriores y se complicó aun más con el descenso. Recién en el tramo final del torneo, a partir de la llegada de Kudelka, la “Lepra” encadenó buenos resultados y obtuvo un poco de oxígeno. Se viene un largo receso, con especial atención en el mercado de pases

Para Newell’s se viene un largo receso, sin competencia oficial por el Mundial y porque no estuvo ni cerca de clasificar a las instancias decisivas del Apertura. Pero no es un tiempo para descansar o para relajarse. Es un período para trazar una eficiente estrategia de refuerzo del plantel, sin margen de error. Otro semestre de baja producción de puntos dejará a Newell’s en manos de la suerte. Y cuando se tienta tantas veces a la desdicha, la buena fortuna le deja lugar a la calamidad.

Para poner en números la tétrica campaña de Newell’s en la primera mitad de 2026, que comenzó con la paupérrima conducción táctica de la dupla Orsi-Gómez, basta con reflejar que finalizó en el penúltimo puesto (14°) en su zona, que apenas cosechó 15 puntos en 16 fechas disputadas, y que ganó solo 3 partidos, empató 6 y perdió 7. Convirtió 15 goles y fue el equipo más goleado de los 30 que juegan en primera, con 27 tantos encajados en su arco.
Si se habla de objetivos no cumplidos, la sal no deja de caer sobre las heridas abiertas de los hinchas “leprosos”. Volvió a perder el clásico contra Central, esta vez de local en el “Coloso Marcelo Bielsa” y ni siquiera pudo ilusionarse con la clasificación a los playoffs del Torneo Apertura. Desde que el campeonato argentino se disputa con este formato, la “Lepra” nunca pudo pasar la instancia de grupos.
Si de resultados indecorosos se trata, se puede mencionar el 0-5 en cancha de Lanús -pudieron ser varios más- y el 0-3 contra Banfield -un rival directo por la permanencia que ni siquiera pudo incorporar jugadores por inhibiciones económicas-. La perla negra, sin dudas, fue la eliminación de la Copa Argentina ante un equipo alternativo de Acasusso, el humilde conjunto del ascenso que hacía 92 años que no le jugaba de igual a igual a uno de primera división. Un auténtico papelón.

Párrafo aparte para los refuerzos que llegaron en el mercado de verano, que decepcionaron todos sin excepción, a tal punto que le costó el puesto al director deportivo Roberto Sensini. El arquero Gabriel Arias nunca dio seguridad, atajó poco y mal y en la previa del clásico sufrió una grave lesión ósea. El “Zorro” Cóccaro, que despertó ilusión cuando fue anunciado, sufrió varias lesiones musculares y cuando jugó, no rindió acorde a lo esperado. Lo de Salomón, Cabrera y Rodrigo Herrera fue similar.
Si se pueden destacar algunos oasis en este desierto desolador, son otra vez los juveniles del club que dieron la cara en los momentos más calientes. El arquero Josué Reinatti, el lateral Jerónimo Russo, los mediocampistas Luca Regiardo -capitán con apenas 19 años- y Jerónimo Gómez Mattar y el delantero Facundo Guch, son ejemplos en este plantel devaluado de esa inagotable cantera “leprosa” que alguna vez pusieron en marcha próceres como Jorge Bernardo Griffa y Marcelo Bielsa, entre otros maestros formadores.
El consuelo para los sufridos hinchas “rojinegros” es que al menos en el cierre del semestre, Kudelka logró encausar al equipo y Newell’s terminó con seis partidos sin derrotas, mejorando el nivel y con resultados sobresalientes como los triunfos ante Unión y Central Córdoba y el empate en cancha de Vélez. Eso le permitió a Newell’s terminar la primera mitad de la temporada bastante despegado del último puesto en la tabla general y en la de los promedios, que definirán los dos descensos de este año.
Pero este final decoroso no debe engañar ni al cuerpo técnico encabezado por Kudelka ni a la dirigencia liderada por el presidente Ignacio Boero, que esta semana realizó una gira mediática explicando las dificultades económicas que le dejó la gestión de Ignacio Astore -“Newell’s está fundido”, dijo sin dobleces-. La “Lepra” necesita trabajo duro, planificación inteligente y sobre todo refuerzos de calidad para seguir soñando con un futuro de primera.









