Tras aplicar uno de los ajustes más severos de la historia económica argentina, el gobierno celebra la baja de la inflación, la quietud en la cotización del dólar y el comportamiento de un mercado que viene dando buenas noticias hace casi dos meses, incluida la caída del riesgo país a niveles inferiores a los 1.000 puntos. La pregunta es cuánto tiempo tardará esa mejora en los indicadores en traducirse en una reducción de la pobreza, que supera el 50%, niveles intolerables para un país con el potencial de la Argentina.



































