La foto de la balanza comercial volvió a mostrar abundancia de dólares, pero atrás del récord aparecen datos que confirman una transformación de la economía que vende cada vez más recursos y compra menos señales de expansión productiva.
¿Lo que abunda no daña?: la otra cara que muestra el récord comercial
El superávit histórico de mayo le dio al Gobierno un dato para celebrar, pero el detalle del INDEC muestra los contrastes de una economía en transformación: las exportaciones crecen de la mano del campo, la energía y minería, mientras que caen importaciones de bienes de capital y piezas clave para ampliar la actividad industrial.

El ICA de mayo informado este jueves por el INDEC mostró exportaciones por US$ 9.537 millones, importaciones por US$ 6.033 millones y un saldo positivo de US$ 3.504 millones que extendió a treinta meses consecutivos el verde de la balanza comercial. Los números indican un registro histórico que fue celebrado por el Gobierno de Javier Milei.

La celebración oficial inmediata llegó de parte del ministro de Economía, Luis Caputo. Pero algunos minutos más tarde, el viceministro José Luis Daza aportó una mirada más profunda sobre la estadística. Señaló que el dato no es la noticia, sino “lo que hay detrás”. En X escribió que “estamos viendo el comienzo de una década extraordinaria para la Argentina”.
Qué hay detrás del récord
El INDEC precisó en el informe que al quinto mes del año las exportaciones crecieron 34,4% interanual, impulsadas por una suba de 18,1% en las cantidades vendidas y de 13,9% en los precios. Todos los grandes rubros crecieron, pero no todos dicen lo mismo sobre la matriz productiva.
El salto más fuerte estuvo en Combustibles y Energía, que alcanzó US$ 1.745 millones y dio un salto del 167,1% frente a mayo del año pasado. El organismo explicó que el desempeño estuvo “impulsado principalmente por el ascenso en las exportaciones de petróleo crudo y de carburantes”. Las cantidades exportadas crecieron 78,5% y los precios, 49,9%.

También hubo un avance marcado de los Productos Primarios, que subieron 22,5% y llegaron a US$ 2.441 millones. Ahí, la mejora se explicó casi por completo por volumen: las cantidades aumentaron 24,5%, mientras los precios bajaron 1,5%. El subrubro que más aportó fue semillas y frutos oleaginosos, con US$ 258 millones adicionales.
Las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) sumaron US$ 2.992 millones y crecieron 20,5%, empujadas por “mayores ventas de grasas y aceites; carnes y sus preparados; y residuos y desperdicios de la industria alimentaria”. Ampliando el volumen agroexportador.

Los diez principales bienes exportados concentraron 59,1% del total nacional. En esa lista aparecen aceites crudos de petróleo (12,3%), maíz en grano (9%), harina y pellets de la extracción de soja (8,8%), porotos de soja (6,6%), aceite de soja (6,5%), oro para uso no monetario (4,3%), carne bovina (2,3%), aceite de girasol (2%) y trigo (1,9%). El único producto de mayor elaboración industrial que figura dentro de este lote es vehículos para transporte de mercancías (5,3%).
La industria que aparece y la que no
Las Manufacturas de Origen Industrial (MOI) también mostraron una mejora: subieron 20,1% y alcanzaron US$ 2.360 millones. Pero no abarca necesariamente a la industria de empleo masivo y demanda interna que tradicionalmente funciona como termómetro de recuperación productiva.
En el desagregado de las MOI, el organismo detalla que el subrubro que más se incrementó en valores absolutos fue “productos químicos y conexos”, mientras que también mostraron buen desempeño derivados del petróleo, litio y oro.

Asimismo, el mapa ratifica que las regiones que más dólares generan son las asociadas a producción agrícola, energética y minera. La Región Pampeana concentró US$ 6.204 millones exportados, el 64,6% del total nacional, con fuerte peso de manufacturas agropecuarias, industriales y productos primarios. Patagonia, por su parte, sumó US$ 1.785 millones, con Combustibles y Energía explicando 68,9% de sus ventas externas.
El contraste aparece en las compras al exterior. El INDEC informó que las importaciones cayeron 7% interanual y quedaron en US$ 6.033 millones. La baja se explicó por una disminución de 13,6% en las cantidades importadas, aunque los precios subieron 7,6%. Además, la serie desestacionalizada retrocedió 2,5% contra abril.

El dato sensible está en la composición. Cayeron 6,8% los Bienes de Capital, con una baja de 12,1% en cantidades. También retrocedieron 26,6% las Piezas y Accesorios para Bienes de Capital, con una caída de 34,1% en cantidades. Los Vehículos Automotores de Pasajeros bajaron 21,3%, y los Combustibles y Lubricantes, 32,9%. La excepción fueron los Bienes Intermedios con una suba de 8,6%, aunque también allí las cantidades cayeron 1,3% y el incremento respondió a precios más altos.
El relato del “sweet spot”
En su publicación, Daza resaltó que el resultado de la balanza comercial confirma un “equilibrio virtuoso” de la economía argentina, con equilibrio fiscal, equilibrio externo, sistema financiero capitalizado, tasas en baja, inflación descendente, expectativas de devaluación contenidas y tipo de cambio estable.

El funcionario definió que el país entró en el “sweet spot” (punto óptimo) de recuperación y proyectó “aceleración del crecimiento, menor inflación, abundancia de dólares, mayor acceso al crédito y nuevas mejoras de calificación crediticia”. La expectativa de acelerado crecimiento se inscribe en la tesis expresada previamente por el ministro Caputo de "los mejores 20 meses de la historia".
El ICA de mayo otorga argumentos a la lectura del gobierno, pero también deja preguntas sobre el modelo económico. Mientras el sector externo registra récords por la producción de sectores derivados de recursos naturales, la merma en la adquisición de equipos, piezas y bienes de capital parece reflejar el letargo en sectores que tradicionalmente generan más dinamismo en la actividad económica diaria pero que más dólares consume.










