"Tenemos que tratar de lograr que nuestra economía deje de pendular en función de los actos electorales… a lo sumo que se discutan cuestiones de grado o de nivel, pero nadie discuta más el rumbo que tiene que ver con la estabilidad macroeconómica, con la responsabilidad fiscal, con la integración al mundo, con la generación de empleo formal, con la educación y la seguridad jurídica".
La competitividad no depende del tipo de cambio sino de eliminar impuestos distorsivos
"Las empresas no están todas iguales, hay algunas más desafiadas que otras", aseguró el directivo. Reclamó por la arquitectura tributaria "que nos hace perder" frente al mundo. El Coloquio busca los marcadores de un crecimiento sostenido basado en "la estabilidad macroeconómica, la responsabilidad fiscal y la integración", sin "pendular" ante las elecciones.

En el cierre de "Experiencia Rosario", el presidente de Idea marcó el rumbo hacia el Coloquio de Mar del Plata de este año. Santiago Mignone es socio de PwC Argentina, LAN Territory Senior Partner y presidente de IDEA, plantea buscar los marcadores de economías que sostienen sus crecimientos a 20 años.

Mignone subrayó la necesidad de reformar el sistema impositivo, señalando especialmente que los tributos provinciales y municipales obstaculizan la inversión y la producción. En diálogo con El Litoral, destacó la necesidad de "productividad" de las empresas y tomó distancia de quienes plantean la devaluación como forma de alcanzarla.
-Mientras la política se concentra prematuramente en las próximas elecciones, los empresarios están buscando detectar los marcadores del crecimiento de largo plazo. ¿Cómo se hace?
-Nosotros, a las puertas de nuestras empresas las tenemos que abrir todos los días y los sueldos se pagan todos los meses; nuestra expectativa sigue siendo poder trabajar en un país ordenado, una macro ordenada, con menor volatilidad, que nos permita planificar y de alguna manera dar nuestra posición bien clara para que la política también la considere y tenga que trabajar en un sentido parecido.
-¿Se puede pensar en una Argentina que aún con cambios en el partido de gobierno, tenga estabilidad macro?
-Queremos que eso suceda, nosotros queremos pensar la economía más allá de la política. En los países normales, aunque cambian los gobiernos, hay política económica estructural y de estabilidad, que se respeta independientemente del sentido del partido político que gobierne.
-¿Hay algún capital que preservar de la presente economía?
-Cada vez que Argentina fue de una banquina a la otra, subimos un escalón de pobreza. Hoy tenemos un trabajo bien hecho en términos de estabilización de la economía. Tenemos una situación de equilibrio fiscal, tenemos acuerdos internacionales que nos permiten buscar nuevos mercados en el exterior y competir contra el exterior.

Tenemos toda una transformación de la economía que tiene que ver con la minería, con la energía, que está transformando la dinámica de nuestra economía, con lo cual las oportunidades están y no hay razón para echar atrás todo el esfuerzo que la ciudadanía está haciendo.
Mirando hacia adelante
-¿Y qué está faltando?
-Faltan reformas estructurales sobre las cuales nosotros expresamos nuestra opinión y los gobiernos van a tener que actuar sobre eso. Pero la sociedad ya no va a querer volver a la inflación, no va a querer volver al desorden macroeconómico, de manera que lo que nosotros creemos es que ese condicionamiento lo va a dar la propia sociedad más allá que nosotros.
-Trajeron un economista que dice que muchas empresas que vivían a pesar de sus pérdidas del negocio inflacionario, ahora tienen que ir a la productividad. ¿Cómo están las empresas argentinas frente a este desafío?
-La situación de las empresas en la economía hoy es muy heterogénea. Tenés sectores o empresas que se ven beneficiadas porque están preparadas para un contexto de competitividad internacional y otras que les cuesta más pero cuyas dificultades no se veían por la inflación. Es como el agua en la inundación, cuando no se ven las piedras. Una vez que baja el agua se empiezan a ver las piedras.
-Y tiene que trabajar la productividad.
-Es el trabajo de la productividad. Las empresas no están todas iguales, hay algunas más desafiadas que otras en términos de productividad, pero ese trabajo nos compete a los empresarios. En la competitividad, el gobierno también tiene que hacer sus cosas, los provinciales, el nacional, que es por lo pronto eliminar los impuestos distorsivos que nos hacen perder competitividad frente al mundo.
Pero luego, la tarea del empresario es mejorar la competitividad vía justamente la productividad, dentro de cada una de nuestras empresas que tiene que ver con la inversión, con la tecnología, con la innovación.
-¿Qué rol juega en la competitividad el tipo de cambio? ¿Hay que devaluar en la Argentina o hay que hacer el esfuerzo de seguir por la hacienda presente?
El tipo de cambio tiene que seguir en la economía libre como un producto más. Hoy el tipo de cambio flota dentro de unas bandas, pero tiene un ritmo de flotación que yo diría no es parte de la discusión. La discusión de competitividad vía tipo de cambio es una discusión del pasado, no tiene sentido.
-Hay economistas que lo están reclamando expresamente.
-Bueno, pero el problema es que la competitividad vos la podés discutir por el precio del tipo de cambio o por el costo argentino, que está sumando a la producción local de bienes y servicios. Esa producción de bienes y servicios tiene una cantidad de impuestos distorsivos que suman al costo argentino. Está ahí la discusión de competitividad, no está en el tipo de cambio.
La presión fiscal
-Mencionaste las reformas que faltan. Si uno mira la presión fiscal a nivel OCDE, nosotros estamos por debajo.
-La gran diferencia es la informalidad. Acá la reforma impositiva no es solo qué nivel de impuestos tenés, sino también que paguen todos. La informalidad es muy alta. Y por otro lado, respecto de OCDE, la otra gran diferencia es que no tienen impuestos distorsivos o son menos del 2% del PIB. En Argentina más del 7%, 8%, 9% del PBI son impuestos distorsivos. Hay que eliminarlos.

Y cuando digo eliminarlos, no digo bajar todos los impuestos y desfinanciar al gobierno. Digo: cambiémoslo por impuestos que no sean distorsivos. Es distinto un peso recaudado en un impuesto distorsivo que un peso recaudado en un buen impuesto.
-Dante Sica dijo que las provincias empiezan a tener injerencia en la productividad de las empresas. Ingresos brutos es un impuesto distorsivo. ¿Hablan con gobernadores?
-Si, por ejemplo con Maximiliano Pullaro. Entendemos que los ingresos brutos son una de las principales fuentes de financiamiento de los gobiernos provinciales. Lo que estamos impulsando es que definitivamente se sienten los gobiernos provinciales, el nacional, a discutir una nueva ley de coparticipación federal, eliminar impuestos distorsivos y cumplir con un mandato constitucional de 30 años.
-Las inversiones empresarias, ¿dependen de las próximas elecciones?
-Las inversiones no dependen de un acto electoral. Yo lo que aspiro es a una economía que funcione independientemente de procesos electorales. Por eso vuelvo… sostengamos un rumbo y vayamos en ese rumbo. La decisión de inversión en una minera es una inversión a 30, 40 años. Pueden pasar muchísimos gobiernos. Y hay inversiones fuera del Rigi que hacen las empresas que no son para el próximo año.








