El informe del INDEC publicado este martes mostró que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) subió 5,2% respecto de marzo, con una variación interanual de 30,8% y un acumulado de 11,6% en el primer cuatrimestre.
Los precios mayoristas se aceleraron 5,2% en abril
El índice de precios internos al por mayor duplicó al IPC en el cuarto mes del año. El gobierno ligó el fuerte salto al incremento en crudo, refinados y ramas asociadas a los combustibles, en una señal que buscó encapsular como efecto externo de la guerra antes que como cambio de tendencia en la dinámica local.

En paralelo, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) avanzó 4,8% mensual, 29,6% interanual y 10,3% en lo que va del año; mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) también trepó 4,8% en abril, con 30,9% interanual y 10,3% acumulado.

La aceleración fue nítida frente a marzo. El mes pasado, el IPIM había marcado 3,4%; ahora escaló hasta 5,2%. Es decir, sumó 1,8 puntos en apenas treinta días y volvió a instalar una señal incómoda para el relato oficial, que venía apoyándose en la desaceleración de este indicador para sostener la idea de una nominalidad en baja.
Al respecto se expresó el Ministro de Economía, Luis Caputo, que reconoció el dato malo pero lo asoció principalmente al efecto externo de la guerra en Medio Oriente antes que como un cambio de tendencia en la dinámica local de la economía.
El corazón del salto
El organismo resumió en el informe: “El nivel general del IPIM registró un aumento de 5,2% en abril de 2026 respecto del mes anterior, consecuencia de la suba de 5,3% en los ‘Productos nacionales’ y de 2,5% en los ‘Productos importados’”. Dentro de los Productos nacionales, las divisiones con mayor incidencia positiva fueron ‘Petróleo crudo y gas’, con 2,09%; ‘Productos refinados del petróleo’, con 1,63%; ‘Sustancias y productos químicos’, con 0,46%; ‘Alimentos y bebidas’, con 0,26%; y ‘Productos de caucho y plástico’, con 0,18%”.
El principal motor del movimiento fue el Petróleo crudo y gas saltó 22,9% mensual. Los productos refinados del petróleo avanzaron 13,6%. Sustancias y productos químicos subieron 5,1%. Caucho y plástico, 7,4%. Alimentos y bebidas, 2,2%. Si se mira el cuadro de incidencias, solo petróleo crudo y gas más refinados explicaron 3,72 puntos de los 5,16 del nivel general. Si a eso se suman químicos y caucho y plástico, la incidencia conjunta trepa a 4,36 puntos.

Sobre esa base se apoyó Caputo para dar su lectura política. En una publicación en su cuenta de X, el ministro sostuvo que, “si bien el número es alto”, estuvo explicado “casi en un 85% por la suba en el precio del petróleo y productos vinculados, producto de la guerra”. Y agregó que, excluyendo esas cuatro categorías, “la variación del resto del índice se estima en torno a 1,1% en el mes”.
Es la interpretación con la que el Gobierno buscó presentar el salto de abril como un shock externo impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz, más que como una generalización de aumentos en toda la estructura productiva. Sin embargo, este mismo segmento ya había marcado en marzo un 27,3%, aunque su impacto en los productos refinados del petróleo habían registrado 6,6%.
Diferencias con el IPC
El dato de abril dejó además otro contraste relevante: el IPIM duplicó al IPC del mismo mes que se conoció la semana pasada y marcó 2,6%. El desacople vuelve a mostrar que el mayorista puede moverse con una lógica distinta, más sensible a distintas variables como el tipo de cambio, insumos básicos y shocks internacionales, mientras que el índice minorista tiene un peso mucho más alto de servicios y consumos atados al mercado interno. En sentido distinto de la lectura del presidente Javier Milei cuando afirmó que la "aritmética inflacionaria" explica que "la mayorista anticipa lo que viene para la minorista".

En el resto del sistema mayorista también se vio el mismo sesgo. El INDEC detalló que “el nivel general del índice de precios internos básicos al por mayor (IPIB) mostró un ascenso de 4,8% en el mismo período, que se explica por la suba de 4,9% en los ‘Productos nacionales’ y de 2,5% en los ‘Productos importados’”. Y añadió: “el nivel general del índice de precios básicos del productor (IPP) registró un incremento de 4,8% en el mismo período, como consecuencia de la suba de 7,5% en los ‘Productos primarios’ y de 3,7% en los ‘Productos manufacturados y energía eléctrica’”.
Es decir que el incremento estuvo más concentrado en un bloque puntual de primarios y manufacturas ligadas a energía. De hecho, en el IPIM los productos primarios subieron 9,8% en abril, contra 4% de manufacturados y energía eléctrica. En el IPIB, los primarios avanzaron 7,9%; y en el IPP, 7,5%.
Qué subió y qué no
No todo, sin embargo, se movió al mismo ritmo. En abril hubo rubros que incluso jugaron como amortiguadores parciales. Los productos agropecuarios bajaron 0,6% mensual. También retrocedieron vehículos automotores, carrocerías y repuestos (-1%), productos metálicos básicos (-1,6%) y máquinas y equipos (-0,1%). Los importados, en tanto, subieron 2,5%, bastante por debajo del nivel general.

Esa heterogeneidad también aparece en el acumulado del año. Entre enero y abril, el IPIM subió 11,6%, pero petróleo crudo y gas acumuló 62,3%; productos refinados del petróleo, 25%; y productos pesqueros, 23,9%. Del otro lado, productos metálicos básicos mostraron una variación acumulada negativa de -2,4%, y vehículos automotores y repuestos, -0,6%.
En la comparación interanual, el mismo patrón se repite. El nivel general del IPIM quedó en 30,8%, pero petróleo crudo y gas llegó a 69,2%; productos refinados del petróleo, 58,9%; y productos pesqueros, 61,8%. Los aumentos mostraron, otra vez, una presión concentrada en energía y primarios.










