Hace un año y medio Economía recibió ofertas de Wall Street por US$ 5.500 millones al 12,5% a 10 años; hubiera pagado US$ 3.300 millones de intereses. Economía optó por no ir al mercado internacional; los números le dan la razón a Luis Caputo.
Esquivar Wall Street para pagar menos interés y desalentar pulsiones "dolarizadoras" hacia un 2027 con presidenciales
El plan asegura recursos para pagar millonarias obligaciones de deuda "heredada", sin necesidad de emitir nuevos bonos en los mercados globales. La receta combina el uso del superávit para pagar intereses, el desarrollo del crédito interno y préstamos internacionales más baratos.

El préstamo respaldado por el Banco Mundial por un monto de US$ 2.000 millones a 6 años (con 3,5 años de gracia) tiene un costo financiero del 6,3%. El que tiene respaldo del BID, por US$ 1.200 millones de dólares a 10 años (con 3,5 años de gracia), se obtuvo una tasa en la zona del 7,7% a 7,75%.

En el mercado local, las tasas de financiamiento también son mejores. La recomposición de los depósitos en dólares en el sistema financiero local (que pasaron de 15.000 a casi 40.000 millones) posibilitó que el Tesoro absorba fondos domésticos a tasas incluso más baratas que las de los organismos internacionales.
El bono local AO27 se logró colocar a una tasa del 4,5% y el bono local AO28 se colocó a una tasa por debajo del 8%. En el caso de los instrumentos emitidos en pesos, el equipo económico calcula sus proyecciones de sostenibilidad de deuda asumiendo una tasa de interés real (por encima de la inflación) del 5%.
Mejora el clima financiero
El ministro presentó junto al viceministro José Luis Daza y el secretario de Finanzas, Federico Furiase, el programa financiero para 2026 y 2027, en el que se ratifica que la Argentina continuará honrando todas sus obligaciones, sin aumentar el endeudamiento neto, y con una estrategia conducente a la consolidación del orden macroeconómico y la mejora sostenida de todas las métricas financieras.
Las primeras reacciones del mercado fueron más que positivas. Bajó el Riesgo País a 412 puntos; los bonos subieron entre 0,3% y 0,7% y las acciones argentinas subieron 1,6% en el Merval y hasta 5% en Nueva York.
La jugada de la Casa Rosada -post Adorni- es generar confianza financiera que impacte en la economía real y en el clima social que irá a las urnas presidenciales en 2027.

La baja paulatina de la inflación (que es mejora lenta en los salarios) podría ser acompañada por recuperación del crédito interno para consumo y de obras públicas. Caputo guarda en la manga anuncios de autopistas que mejoren el perfil de “privatización de bacheos” de las rutas.
El costo de la herencia
El plan de Economía se sostiene sobre una captatio benevolentiae enunciada por los funcionarios mileístas: la deuda nueva se emite exclusivamente para refinanciar el capital heredado, mientras que los intereses se abonan íntegramente con superávit fiscal primario.
Este orden macroeconómico le permite al equipo económico plantear que "el paso del tiempo se vuelva un aliado", ya que la mejora de los fundamentos empujaría hacia la baja el riesgo país, abaratando un eventual acceso futuro a los mercados.
El diseño del programa destaca por lo que el Ministerio de Economía denomina un enfoque "conservador". Las emisiones internacionales figuran en cero (o con un guion) en ambos períodos, asumiendo que el Estado no dependerá de Wall Street para cerrar sus cuentas.
En lo que queda del año
Para el año 2026, las necesidades de financiamiento ascienden a US$ 19.200 millones, pero las fuentes proyectadas alcanzan los US$ 22.900 millones. Esto genera un excedente o buffer de US$ 3.700 millones.
Las principales vías para obtener estos fondos serán la compra de divisas al BCRA por US$ 6.700 millones, habilitadas por el sostenimiento del superávit fiscal y la recomposición de reservas de la entidad.

Se suman las emisiones locales equivalentes a otros US$ 6.000 millones. De este total, ya se encuentran garantizados US$ 4.000 millones mediante la colocación previa de bonos (AO27 y AO28), y se contempla una licitación adicional de US$ 2.000 millones (AO29).
Por último están los préstamos con garantía de Organismos Internacionales (OI) por US$ 4.000 millones. Y otras fuentes multilaterales y refinanciaciones: desembolsos regulares del FMI (US$ 1.900 millones), de otros OI (US$ 2.800 millones), roll over intrasector público (US$ 800 millones) y privatizaciones estimadas conservadoramente en US$ 800 millones.
Achicar el riesgo de corridas
Año de elecciones en la Argentina es igual a año de “dolarización de carteras”. Pasó antes de las bonaerenses 2025; entre abril y agosto/octubre, los ahorristas privados compraron casi US$ 18.000 millones en el mercado oficial.

Incluso en este año la formación de activos externos del sector privado no financiero (registros del BCRA) acumuló US$ 10,8 mil millones sin que haya comicios. La pulsión argentina por los dólares crocantes no es exclusiva de vestidores sospechosos.
Caputo busca un año "menos desafiante" a pesar del Riesgo Kuka que él mismo niega pero que está en el corazón del anuncio del plan financiero para despejar incertidumbres. Para 2027, el país enfrenta necesidades por US$ 24.900 millones, que se cubrirán de manera exacta con fuentes por el mismo monto, empatando la cuenta.
Cuenta Economía con un saldo del programa 2026 por US$ 3.700 millones; compras al BCRA por US$ 4.900 millones y emisiones en el mercado local por US$ 5.000 millones. Todo en un supuesto conservador que asume únicamente refinanciar el capital de los bonos bajo legislación local (Bonares). El plan incluye:
Financiamiento multilateral y bilateral: Desembolsos de OI por US$ 4.200 millones, del FMI por US$ 1.700 millones, y otras fuentes de financiamiento bilaterales (en las que ya se está trabajando) por US$ 2.000 millones.
Ingresos complementarios: el roll over intrasector público (US$ 1.800 millones) y privatizaciones proyectadas en US$ 1.500 millones.
Wall Street puede esperar
El punto más notable del programa es que, aunque el país ya tiene acceso al mercado (ofrecimientos concretos de hasta US$ 5.000 millones existieron desde hace un año y medio), los funcionarios eligieron no tomarlos. La estrategia se apoya en tres pilares para no depender del mercado global.
La ciencia de la "Opcionalidad": basándose en modelos financieros cuantitativos, el Gobierno diseñó el programa dejando el acceso al crédito externo puramente como una opción disponible, pero no como una necesidad obligada. Mostrar planillas que cierran sin emitir bonos globales ayuda a coordinar expectativas positivas y bajar el riesgo país.
Desarrollo del crédito doméstico: Al haber orden macroeconómico, los depósitos en dólares del sector privado en el sistema local pasaron de 15.000 millones a casi 40.000 millones. Esto permite que el Estado coloque deuda a tasas internas más beneficiosas (como el AO27 al 4,5%), logrando depender progresivamente menos de prestamistas extranjeros.
La meta para el final de un eventual segundo mandato en 2031 es que la la Argentina alcance por primera vez en su historia el codiciado estatus de "Grado de Inversión" (Investment Grade). Según los funcionarios, lograr ese sello de confianza internacional será lo que finalmente abarate de manera estructural el costo del crédito para la nación, las pymes y las familias.








