Nacido en Italia casi al unísono con el cinematógrafo, en el ocaso del siglo XIX, Quirino Cristiani llegó a la Argentina en 1900. En estas latitudes, hizo historia. Gracias a la vasta experiencia que adquirió dibujando caricaturas de humor político, en 1917 realizó “El Apóstol”. Esta sátira sobre el entonces presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen, además de convertirse en un éxito de público tras su estreno el 9 de noviembre de aquel año, está considerada como el primer largometraje de dibujos animados de la historia. Veinte años antes de que el célebre Walt Disney hiciera lo propio con “Blancanieves y los siete enanitos”.



































