Según datos del último Censo Nacional, 67.172 personas en Rosario no accedieron a la escolaridad formal —es decir, personas que “nunca asistieron a la escuela”, posicionando a la ciudad como el distrito con mayor cantidad de casos en la provincia de Santa Fe, que totaliza 177.063.
Rosario hace frente al analfabetismo: más de 67 mil personas no accedieron a la escolaridad
La Municipalidad de Rosario puso en marcha un Plan Integral de Alfabetización destinado a jóvenes y adultos, con eje en el trabajo territorial y comunitario. “El Programa de Alfabetización de Adultos comenzó a rediseñarse en enero de 2024 con un objetivo claro: recuperar y fortalecer la trama comunitaria en torno al derecho a la educación en jóvenes y adultos”, señaló Lucas de la Torre.

Y si bien el fenómeno representa alrededor del 1,1% de la población se trata de la realidad de decenas de miles de personas que enfrentan dificultades para desenvolverse en situaciones cotidianas vinculadas a la lectura y la escritura.

Desde 2024, y atendiendo a la estadística, la Municipalidad de Rosario y la Universidad Nacional de Rosario despliegan acciones comunitarias en los barrios.
Un diagnóstico territorial y una red comunitaria
Frente a este escenario, la Municipalidad de Rosario puso en marcha un Plan Integral de Alfabetización destinado a jóvenes y adultos, con eje en el trabajo territorial y comunitario.
“El Programa de Alfabetización de Adultos comenzó a rediseñarse en enero de 2024 con un objetivo claro: recuperar y fortalecer la trama comunitaria en torno al derecho a la educación en jóvenes y adultos”, dice a El Litoral, Lucas de la Torre, subsecretario de Fortalecimiento Institucional y Sociocultural de la Secretaría de Cultura y Educación del municipio.

“En una primera etapa realizamos un diagnóstico territorial que incluyó encuestas y relevamientos así como también diálogo con otras áreas sociales de la Municipalidad para identificar las necesidades educativas de jóvenes y adultos en la ciudad, y al mismo tiempo construimos un mapa de organizaciones que trabajan en educación no formal”, agrega el funcionario.
A partir de ese proceso, la Municipalidad firmó un acta compromiso con más de 50 organizaciones de Rosario que empezaron a formar parte de una red local de trabajo. Ese diagnóstico mostró que existe una demanda importante de alfabetización en distintos barrios, especialmente en aquellos donde las trayectorias educativas fueron interrumpidas.
“El analfabetismo es una problemática muchas veces invisibilizada porque quizás las personas desarrollaron otras herramientas para poder atravesar sus vidas y existe también vergüenza, lo que dificulta tener registro de ciudadanos con imposibilidad de lectoescritura”, dice De la Torre y completa:
“Entendíamos que trabajar con jóvenes y adultos posibilitaba complementar otras estrategias de alfabetización como la del Ministerio de Educación de la Provincia y la llevada adelante por la Secretaría General de Rosario vinculadas a poblaciones de niños en edad escolar”.
Formación de alfabetizadores y despliegue en territorio
Uno de los ejes centrales del plan es la formación de alfabetizadores comunitarios. La convocatoria se encuentra actualmente abierta y puede consultarse en el sitio oficial de la Municipalidad de Rosario.

“Si bien quienes mayoritariamente participan son educadores populares, referentes comunitarios y personas que ya participan activamente en organizaciones barriales, iglesias, clubes u otras instituciones de la comunidad, también muchos docentes jubilados fueron parte de la propuesta”, dice De la Torre y agrega:
“No hay requisito de formación previa porque entendemos que lo principal es el compromiso con la tarea de alfabetizar y en otros casos el vínculo con el territorio es fundamental para acompañar estos procesos”.
Ya se formaron más de 120 alfabetizadores a través de talleres desarrollados en articulación con la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Para la convocatoria 2026, el interés creció de manera significativa: cerca de 300 personas ya se inscribieron.
Sobre la demanda, el diagnóstico territorial de la Municipalidad permitió identificar mayor demanda en barrios donde las trayectorias educativas fueron más interrumpidas y donde las organizaciones comunitarias cumplen un rol central para acercar oportunidades educativas.

“La formación tiene desde el inicio una fuerte articulación con el trabajo en territorio. Mientras participan de los encuentros del curso, las personas que se están formando como alfabetizadores también realizan prácticas en espacios comunitarios, acompañadas por el equipo del Plan Integral de Alfabetización. Eso les permite aplicar las herramientas pedagógicas en situaciones reales desde el comienzo”, describe De la Torre.
Actualmente existen más de 20 Puntos de Alfabetización en distintos espacios de la ciudad y, a partir de un convenio con iglesias evangélicas, se sumaron otros 20 espacios más, ampliando la red en territorio.
Evaluación y articulación con otros niveles del Estado
El monitoreo del programa se apoya en distintos indicadores. Por un lado, se mide el crecimiento de la red: la cantidad de organizaciones que participan, los alfabetizadores formados y los espacios activos. Por el otro, se realiza un seguimiento de las trayectorias de las personas que participan.

“Analizamos el crecimiento de la red y también realizamos un seguimiento en algunos casos articulando acciones con el Ministerio de Educación de la Provincia para la reescolarización. Además, mantenemos un seguimiento territorial permanente junto a las organizaciones comunitarias, que nos permite ajustar las estrategias según la demanda que surge en los barrios”, completa el panorama De la Torre.
En paralelo, y a nivel provincial, las políticas educativas apuntan principalmente a la alfabetización en edades tempranas.

A nivel nacional, durante 2025 se buscó consolidar un Plan Nacional de Alfabetización, una política que articula a las 24 jurisdicciones del país con el objetivo de mejorar la lectura y escritura en todos los niveles educativos.
El programa incluyó formación docente, distribución de materiales y seguimiento de aprendizajes, y según contaron desde Nación, incrementaron la inversión destinada al área —que pasó del 2,4% al 6,4% del presupuesto educativo— y se distribuyeron millones de libros para acompañar los procesos de enseñanza.








