—De ese día recuerdo toda la secuencia de lo que ocurrió. Ingresé al edificio temprano. Era un lunes de mucho frío, el día posterior a la final del Mundial de fútbol de EE.UU. Recibí un llamado temprano de un compañero de trabajo, habrá sido a las 9:30, una reunión en su oficina, preguntas que van y vienen, una reunión de pie. Y de pronto el atentado y todos los hechos que se desencadenan a partir de ese momento. También me acuerdo de la salida del edificio, desde donde pude ver el horror, a espaldas de las imágenes habituales, porque estaba en el fondo del edificio, sobre una pequeña terraza en el segundo piso del viejo edificio. Me acuerdo en la vereda, el encuentro con personas conocidas, con directivos en aquel momento, los llamados a familiares, el Hospital de Clínicas, la vuelta a mi casa y salir de mi casa a las dos horas para volver a la sede transitoria de la AMIA, que iba a ser transitoria por muchos años.