“El arte no necesariamente debe transmitir una idea. Pero, cuando lo hace, se transforma en una herramienta sumamente poderosa para comunicar lo que ocurrió, acercar la temática a los que no tienen memoria vivencial y hacer recordar a quienes son contemporáneos al hecho que se busca recordar”, dice Elio Kapszuk, director de Arte y Producción de AMIA. Es precisamente el arte la herramienta que la mutual judía usa desde hace años para mantener viva la memoria del terrible atentado ocurrido el 18 de julio de 1994.


































