La ceremonia de asunción del flamante arzobispo de Buenos Aires, Mario Poli, se realizó este sábado por la tarde en la Catedral metropolitana, con la presencia del vicepresidente Amado Boudou -a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a Venezuela-, y el jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, entre otros.
El flamante primado hizo un llamado para que pastores y pueblo fiel hagan "juntos el camino de la evangelización" y, tras destacar el "renovado gozo" de muchos argentinos de pertenecer a la Iglesia a raíz de la elección de Bergoglio papa, invitó a "ofrecer la riqueza del Evangelio a los que viven, trabajan en nuestra ciudad, de tal manera que conozcan a Dios Padre y sus dones de justicia, amor y paz".
"Que no me falte en este servicio el amor a los pobres, sufrientes y excluidos, que inspiró a nuestro patrono, el obispo San Martín de Tours, quien supo remover de su corazón toda indiferencia", sostuvo en una misa concelebrada por decena de obispos que llegaron desde Pilar en micros tras el plenario episcopal y cientos de sacerdotes.
Las parroquias porteñas, que suspendieron sus actividades, recibieron este mediodía al nuevo pastor porteño con el repicar de las campanas y cuatro horas después se realizó la ceremonia en la que Poli tomó posesión de la cátedra episcopal e inicio de su gobierno pastoral como duodécimo arzobispo de Buenos Aires.
La ceremonia comentó en el interior de la catedral, donde el prelado fue recibido por los obispos, sacerdotes, diáconos y seminaristas. Al ingreso, el vicario general, monseñor Joaquín Sucunza, le presentó el crucifijo, al que Poli besó. Seguidamente, se le entregó la llave de la catedral, de la cual es su primer titular, y tras visitar al Santísimo Sacramento, comenzó la procesión hasta el frente de la catedral, donde se hizo la celebración eucarística.
El nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, inició la ceremonia con un mensaje en el que le pide a Poli que "enseñe y cuide al pueblo de Dios mostrándose como ejemplo de caridad del sumo y eterno pastor de nuestras almas".
También dio la bienvenida y saludó al primado como representante del Papa, quien, aseguró, "nos acompaña desde Roma". Luego entregó al canciller de la curia, monseñor Fernando Risotto, la bula en la que el Papa argentino autoriza a Poli a "tomar posesión de esta sede arzobispal de Buenos Aires".
El momento culminante fue cuando Poli se sentó -en medio del repique de campanas- en la "cátedra arzobispal", el sillón donde preside las celebraciones el arzobispo, que por única vez se trasladó desde el interior del templo mayor hasta el altar levantado frente a la Plaza de mayo.
En tanto, monseñor Sucunza transmitió el saludo de cercanía de obispos, sacerdotes, laicos y "con especial énfasis" de los enfermos, los que sufren y los que están detenidos en las cárceles, quienes ofrecieron sus oraciones y sufrimientos por el ministerio del nuevo arzobispo.
Luego expresaron su comunión filial al arzobispo los sacerdotes Emilio Riamonde y Mariano Rodríguez, los religiosos Emilio Andrada y Eduardo Rozas, las monjas Leonor y Cecilia, la consagrada Karina Ledesma, los laicos Javier Castello, Ramona Mantilla y César Mele, los jóvenes Tomás Persino y Rocío Santa Cruz, y los niños Tomás Koch y Julieta Calebibich.
Se encuentran presentes además en la asunción del arzobispo que reemplazará a Jorge Bergoglio, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri, y funcionarios de su administración.
Fuente: Télam





