San Petersburgo, la ciudad donde nació el presidente ruso Vladimir Putin, fue blanco de una de las mayores ofensivas con drones lanzadas por Ucrania desde el comienzo de la guerra.
Ucrania atacó San Petersburgo con más de 150 drones y provocó incendios en instalaciones petroleras
La ofensiva alcanzó infraestructura energética, un centro de datos y un complejo logístico en la segunda ciudad más poblada de Rusia y en la región de Leningrado. Las autoridades rusas informaron un muerto y varios heridos, además de daños en viviendas y cortes de electricidad. También hubo restricciones en los aeropuertos.

El ataque ocurrió durante la madrugada de este domingo y afectó instalaciones petroleras, infraestructura logística y servicios tecnológicos de la ciudad y de la región de Leningrado, según informaron autoridades rusas y medios internacionales.
La ofensiva provocó incendios en terminales de combustible, daños en edificios residenciales y cortes temporales de electricidad. Las autoridades reportaron una persona fallecida y varios heridos.

El operativo de defensa aérea también obligó a imponer restricciones en el aeropuerto de Púlkovo, mientras se evaluaban los daños en distintos puntos de la zona.
El episodio se produjo en un contexto de nuevas tensiones entre Moscú y Kiev, luego de que Ucrania retomara los ataques contra instalaciones energéticas rusas y crecieran las diferencias diplomáticas en torno a las gestiones de Estados Unidos para alcanzar una tregua.
Incendios en terminales petroleras
Entre los principales objetivos alcanzados estuvieron dos instalaciones de almacenamiento de petróleo. Una de ellas es la terminal de Ruchi, que cuenta con una capacidad cercana a los 74.000 metros cúbicos y cumple una función importante en el abastecimiento de combustibles.

La segunda instalación afectada dispone de 21 depósitos, según la información publicada por medios locales.
Los incendios fueron registrados durante la madrugada y circularon imágenes de las columnas de humo en las redes sociales. La magnitud de los daños en las terminales y el impacto sobre las operaciones de almacenamiento y distribución todavía debían ser evaluados.
La ofensiva también afectó otros sectores de la infraestructura regional. Entre ellos, una subestación eléctrica, un puente, un centro de datos de la red social rusa VKontakte y un centro logístico de la empresa de comercio electrónico Ozon.

De acuerdo con las primeras estimaciones difundidas por las autoridades, los daños en la subestación Vostóchonaya dejaron temporalmente sin suministro eléctrico a unas 20.000 personas.
Además, alrededor de una docena de edificios residenciales y dos viviendas particulares sufrieron daños, y algunos vecinos debieron ser evacuados de manera preventiva.
El gobernador de San Petersburgo, Alexandr Beglov, informó sobre una víctima fatal y varios heridos. Según los datos preliminares, el fallecimiento se produjo cuando un fragmento de un dron cayó sobre un automóvil.
La información sobre la cantidad de personas lesionadas varió entre los primeros reportes oficiales y las actualizaciones posteriores.

La compañía Ozon confirmó que su centro logístico había sufrido un incendio, mientras que VK informó que su centro de datos fue alcanzado. La empresa señaló que sus servicios continuaban funcionando con normalidad.
Los daños en instalaciones energéticas y logísticas muestran que la ofensiva no se concentró exclusivamente en objetivos militares, sino también en estructuras vinculadas con el abastecimiento de combustible, la distribución de mercancías y los servicios digitales.
San Petersburgo, con más de cinco millones de habitantes, es uno de los principales centros económicos e industriales de Rusia y cuenta con infraestructura portuaria y energética estratégica para el país.

Restricciones en los aeropuertos y tensión por la tregua energética
El ataque también tuvo consecuencias sobre el transporte aéreo. Las autoridades impusieron limitaciones a las operaciones del aeropuerto de Púlkovo por motivos de seguridad.
En Moscú, los principales aeropuertos enfrentaron restricciones similares en medio de una serie de incursiones con drones que provocaron cancelaciones y demoras en los últimos días.
Según el Ministerio de Defensa ruso, los sistemas de defensa antiaérea interceptaron más de 1.000 drones ucranianos durante la noche en distintas regiones de la parte europea del país y en Crimea.
Esa cifra corresponde al balance oficial difundido por Moscú y no implica que todos los aparatos tuvieran como objetivo San Petersburgo.

La ofensiva se produjo después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reanudara los ataques contra refinerías e instalaciones energéticas rusas.
Kiev sostiene que Moscú continuó atacando su infraestructura energética pese a los anuncios de una tregua en ese sector promovida por el presidente estadounidense Donald Trump.
Según el Gobierno ucraniano, Rusia había lanzado decenas de ataques contra objetivos energéticos desde que se anunció el entendimiento. Moscú, por su parte, mantiene que sus operaciones responden a las acciones militares de Kiev.
El contexto diplomático también está atravesado por las decisiones de Washington sobre las sanciones económicas contra Rusia y el posible suministro de combustible ruso a mercados internacionales.

La discusión adquirió relevancia por sus efectos potenciales sobre el comercio energético y los precios de los combustibles.
En ese escenario, los ataques contra instalaciones petroleras tienen una dimensión que va más allá de los daños materiales inmediatos: pueden afectar la capacidad de almacenamiento y distribución, generar interrupciones operativas y aumentar la presión sobre la economía rusa.
La ofensiva sobre San Petersburgo representa, además, una ampliación geográfica de los ataques ucranianos contra objetivos ubicados lejos de la línea del frente. La ciudad está situada en el noroeste de Rusia, cerca del golfo de Finlandia y a cientos de kilómetros de la frontera con Ucrania.
Por ahora, las autoridades rusas continúan evaluando las consecuencias del ataque y los daños en las instalaciones afectadas. No se había difundido un balance definitivo sobre las pérdidas materiales ni sobre el tiempo necesario para recuperar plenamente las operaciones en los sectores alcanzados.
El episodio vuelve a mostrar las dificultades para avanzar hacia una desescalada del conflicto, mientras ambos países mantienen ataques contra infraestructura y posiciones estratégicas.
La evolución de las operaciones y las decisiones diplomáticas de las próximas jornadas serán determinantes para establecer si la tensión continúa aumentando o si se abren nuevas posibilidades de negociación.








