El fenómeno climático de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO) atraviesa una fase de intensidad inusual que los expertos meteorológicos no dudan en calificar como un 'Súper El Niño'. Debido a un debilitamiento drástico de los vientos alisios y a un incremento repentino de las temperaturas superficiales del mar en el Pacífico tropical central, la región sudamericana se encamina a un período de alteración climática profunda cuyos efectos se extenderán durante los próximos meses.
Científicos advierten graves impactos meteorológicos por el 'Súper El Niño' en América Latina
Comunidad científica y organismos internacionales encendieron las alarmas ante el calentamiento abrupto del Océano Pacífico. Se pronostican olas de calor extremo, sequías severas e intensas precipitaciones que afectarán con fuerza a la región, con especial atención en la cuenca del Plata y el norte argentino.

En diálogo con medios internacionalaes el doctor Ángel Adames, profesor del departamento de Ciencias Atmosféricas y Oceánicas de la Universidad de Wisconsin-Madison, remarcó la magnitud de la situación: 'Los impactos se van a seguir sintiendo en 2027. Incluso, los peores impactos van a ser el próximo año', advirtió el especialista, señalando que el evento actual responde a un patrón de variaciones térmicas de gran escala.

Radiografía de un fenómeno extremo: calor, sequías y precipitaciones
El comportamiento de este evento climático muestra un mapa de contrastes marcados a lo largo y ancho del continente. Mientras sectores de Colombia, Venezuela, el norte de Brasil y la franja andina de Perú y Bolivia enfrentan severos riesgos de sequía y déficit hídrico, otras latitudes experimentarán la cara opuesta del fenómeno.
Para la franja comprendida por el sur de Brasil, Uruguay, Paraguay y el norte y centro de la Argentina, los modelos prevén un incremento notable en el caudal y la frecuencia de las lluvias. Aunque mayores aportes hídricos pueden resultar favorables para la actividad agrícola tras períodos de sequía previa, el exceso de precipitaciones conlleva un riesgo directo de anegamientos e inundaciones en las cuencas de los ríos Paraná y Uruguay.
Al respecto, Adames explicó cómo se originó este proceso: 'Cuando los vientos se debilitan, el afloramiento del agua fría fuera de la costa de Perú y Ecuador se debilita. Y en ausencia de agua fría, se reemplaza con agua más cálida. Y este año hubo un debilitamiento muy fuerte y el calentamiento del agua fue bastante súbito', detalló el científico en declaraciones difundidas por BBC Mundo.

El impacto en la producción, la energía y la salud pública
Más allá de las precipitaciones, el factor térmico representa una de las mayores amenazas para la población. Las olas de calor prolongadas no solo ejercen presión sobre los sistemas energéticos y la generación hidroeléctrica, sino que inciden directamente en la salud.
'Las olas de calor tienden a ser el fenómeno meteorológico más letal. Aunque no se habla mucho sobre eso, más gente muere de calor que de cualquier otro evento meteorológico', enfatizó el doctor Adames.
A este escenario meteorológico se le suman variables socioeconómicas globales, como las oscilaciones en los costos de los insumos agrícolas y fertilizantes derivadas de tensiones internacionales. 'Eso va a impactar las cosechas, sumado a las olas de calor y sequías. Si los gobiernos no prestan atención, habrá impactos mayores en la producción de comida y la generación de electricidad', sostuvo el investigador.

Preparación y políticas de prevención
Ante el avance del 'Súper El Niño', diversos gobiernos sudamericanos han comenzado a activar protocolos de emergencia, obras de descolmatación de cauces y monitoreos de protección civil. Sin embargo, los especialistas insisten en que la clave radica en la concientización ciudadana y la planificación previa a nivel municipal y provincial.
'Hay que saber que vienen impactos difíciles. Tener algún tipo de racionamiento de comida. No quiero ser pesimista, porque realmente uno nunca sabe. Pero es bueno que los ciudadanos se preparen para las olas de calor y las sequías', aconsejó Adames, concluyendo que 'debemos tener una mentalidad de preparación, porque estamos viviendo tiempos muy difíciles'.

El seguimiento continuo de los informes hidrometeorológicos y el fortalecimiento de la infraestructura defensiva en las zonas costeras y ribereñas resultarán determinantes para mitigar las consecuencias de este evento global en la región.








