Señor presidente Javier Milei. Como otras tantas veces, siempre a través de este medio, me dirijo a usted para ofrecerle respetuosamente una propuesta: un proyecto económico. No es la primera oportunidad en la que le hago llegar mi opinión con respecto a la economía diaria de los ciudadanos "de a pie" (el pueblo).
Propuesta sobre el índice de precios
El proyecto que aquí se describe busca aliviar la carga impositiva que abruma a los asalariados y a la vez fomentar la transparencia fiscal. Plantea, además, un uso estratégico del índice de precios para ajustar impuestos y salarios equitativamente.

En diversos medios salió publicada recientemente una declaración suya sobre el rumbo económico de nuestro país y allí usted dice que "está conforme" con el mismo. En cuanto a mi forma de ver "la realidad de la calle", le puedo decir que no tiene nada que ver con su opinión.
Administro desde hace veintiocho años una mutual con el servicio de salud, es decir una obra social legalmente constituida y autorizada por la Superintendencia del Servicio de Salud (SSS), con base en todo el país. Y aunque usted haya propuesto siempre la libertad comercial, seguimos regulados por la SSS como en la época del anterior gobierno, un pequeño detalle.
Mi propuesta entonces es la siguiente: al Índice Mensual del Costo de Vida hágalo funcionar a favor de la economía del pueblo. Porque hoy la realidad que usted parecer no ver muestra una notoria caída del poder adquisitivo de los asalariados, además de las cesantías y el cierre de comercios, con una menor producción de las industrias.
Muchos comerciantes e industriales disminuyen la cantidad de trabajadores "en blanco" y los reemplazan con los mismos pero "en negro", lo que es denigrante, ya que se acepta por la necesidad de trabajar.
Los ciudadanos que tocan el timbre pidiendo ayuda; los hombres en la calle, como si fueran caballos, tirando de un carro lleno de cartones. Esto es una realidad. Y aunque usted no la quiera ver, lo peor es que sus "asesores" no le dicen la verdad.
Usted bien sabe la cantidad importante de ciudadanos "de a pie" endeudados, producto de la falta de poder adquisitivo de los salarios. Por eso insisto con mi propuesta:
1) Al índice de precios de cada mes tendría que utilizarlo como un indicador para rebajar todos los impuestos.
2) Con ese mismo índice, pero por fuera de los convenios, aumentar los salarios.
3) Los empresarios y comerciantes, que se beneficiarían con la rebaja de impuestos, trasladarían ese movimiento a los valores primarios, disminuyendo el costo de lo que producen.
4) El dólar también disminuiría su "precio".
5) Las provincias deberían hacer exactamente lo mismo que Nación con sus múltiples cargas impositivas (especialmente Ingresos Brutos).
El Estado no perdería ingresos, porque todos los empresarios y comerciantes que llevan una parte de su economía en "negro", comenzarían a blanquear sus declaraciones. Esta es una política para beneficio del pueblo asalariado, para los jubilados y para los comerciantes y empresarios autónomos, los que hoy padecen el plan económico de su gobierno.
Y recuerde, señor presidente, si un día le interesa, que alguna vez ya le propuse el modelo del Impuesto Único y Universal, por medio del cual todos los ciudadanos trabajaríamos en "blanco".














