Hacía tiempo que quería escribir sobre este tema. La historia nos cuenta que la independencia declarada el 9 de julio de 1816 en la ciudad de San Miguel de Tucumán fue el resultado de un Congreso, al que no asistieron las provincias de Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe, como tampoco los representantes de la Banda Oriental del Uruguay.
En la búsqueda de una "Nueva Independencia"

La historia también nos dice que antes, en 1815, en la entrerriana localidad de Concepción del Uruguay, se habían reunido las provincias faltantes de 1816 y declararon la Libertad de los Pueblos Libres de España y de Buenos Aires, encuentro organizado por el máximo referente de los orientales, o uruguayos, el caudillo don José Gervasio de Artigas.

Lógicamente, Buenos Aires allí no participó. Pero luego, para no perder su hegemonía "unitaria", organizó el Congreso de 1816, en el que se declaró la anhelada independencia. Una independencia que, al menos hasta dónde llega mi conocimiento, nunca fue confirmada por ley alguna, hasta que lo hizo el gobierno militar de facto de 1976.
En la época de la guerra independentista, las autoridades porteñas apoyaron a los portugueses para que invadieran Uruguay. Evidentemente el encono entre los dos puertos de Buenos Aires y Montevideo era mayúsculo y allí se fraguaba la verdadera diferencia.
Hacia 1820, Buenos Aires ganó la pulseada: Artigas fue derrotado y debió refugiarse en Paraguay. Ese triunfo, por mal que nos pese, es uno de los episodios trascendentes en la creación de la futura República Argentina y elemento vital en la posterior conformación de la estructura del unitarismo.
Ocho puntos de partida
Por todo lo comentado propongo una "Nueva Independencia" de la Argentina. Una que surja con otro punto de partida, que sea fruto del repaso de nuestra historia y nuestro pasado (no revisión, que es algo distinto, sobre todo cuando es mal entendida y peor emprendida), para corregirnos y para enmendarnos, como ejemplo de aspiración republicana legítima, superación cívica y construcción federal genuina.
1) Es hora de concretar un Congreso Nacional Argentino con la asistencia obligada de los representantes de los veinticuatro Estados provinciales que conforman nuestra Nación. La Constitución Nacional de 1853, proclamada con ausencia de Buenos Aires, denominó a nuestra patria Confederación Argentina y designó como primera "Capital Federal" a Paraná.
Lógicamente, después de varias vicisitudes, la provincia de Buenos Aires buscó introducir cambios en la Carta Magna de 1853 y en 1860 se lleva a cabo una reforma no muy publicitada. Buenos Aires pone condiciones, se anula el nombre de Confederación y se lo reemplaza por el de República Argentina.

2) Hay que eliminar todos los impuestos nacionales, provinciales y municipales que abonan los sectores de la producción y el trabajo. De esta forma, todo lo producido debería tener una rebaja mínima en sus costos, entre un 40 y un 60 por ciento.
Reemplazar dichos gravámenes impositivos por un solo impuesto, reconocido como "diezmo". Por cada venta y compra, cada ciudadano abonará entre el cinco y diez por ciento.
3) De esta forma todos los ciudadanos estaremos trabajando en "blanco", ya que seremos parte del aporte que hagan a los distintos Estados municipales y provinciales, así como la Nación. Esto será potable a partir del siguiente destino discriminado: 20 por ciento al municipio, 40 a la provincia, 30 al Estado nacional y 10 al BCRA, para pagar la deuda externa. Así, creo, seremos una Confederación.
4) Los salarios no podrán ser menores de 4 a 6 millones de pesos si así lo indica el deterioro del poder adquisitivo, que en algún momento tendría que mejorar si se apuesta a la producción. Hay que llevar a un óptimo nivel de funcionamiento y aprovechamiento lo producido en el campo, las industrias, las pymes y los comercios.
Los sueldos, al eliminarse impuestos regresivos, se podrán considerar positivos, mejorándose el poder adquisitivo también por esta vía (algo que en la actualidad no ocurre).
5) Eliminar dos ceros a los actuales billetes nacionales.
6) Libre circulación del dólar, con valor liberado.
7) Control exhaustivo de todo aquello que haya sido perjudicial en términos de administración de Justicia en Argentina. Superar cualquier exceso de poder de los tres poderes vigentes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial), que haya sido parte o siga siendo parte de la mediocridad en la que está sumergida la Argentina.
8) Prever el traslado de la Capital Federal. Dentro de la Línea Buenos Aires, Rosario, Córdoba, se encuentra la ciudad cordobesa de Villa María, centro del país. Quizás sea una posible candidata.
Superar el estado actual
Lo que propongo a muchos les parecerá "inviable" o ilusorio, pero la realidad indica que en los últimos cuarenta años pasamos de ser un país productivo, a ser un país financiero e importador.
Las estadísticas pueden cerrar bien por el lado de algunos números y cifras, pero no hablan de la disminución de la producción industrial, del cierre de comercios y pymes, del desempleo y el trabajo "en negro", mucho menos de la corrupción.
Es cada vez más notorio el endeudamiento en el que termina el ciudadano "de a pie" y también lo es la lentitud de la Justicia. Todo es palpable, mientras la politiquería diaria tiene una única idea fija: las elecciones de 2027.
El argentino promedio, la gente, el pueblo trabajador, se ven afectados en su desarrollo laboral y encima sin referentes creíbles, mirando con desgano y hasta con cansancio los informativos, mientras que el delito, los acuerdos "bajo cuerda" y las corruptelas extrajudiciales siguen a la orden del día, poniéndose de moda las "valijas" que ya no portan ropa, sino miles y cientos de miles de dólares.
Debemos revertir semejante realidad. Por eso creo que es factible organizar la "Nueva Independencia" de la que hablo. Los ciudadanos debemos elevar nuestra voz. Y si es necesario invocar una vez más la ayuda del Señor (ya le hemos pedimos tanto a Dios, que hacerlo una vez más no creo que lo ofenda). Como digo siempre: Me duele la Patria. ¡Viva la patria!
Consumo planchado
Voy a detallar una serie de quince datos estadísticos y referenciales tomados algunos de El Litoral y otros de medios de CABA, que tienen que ver directa o indirectamente con la actual situación económica y social de Argentina, en la que estamos inmersos los ciudadanos "de a pie":
1) Unas 1.300 familias viven en zonas vulnerables al agua en la ciudad de Santa Fe. 2) Cuatro de cada diez personas están endeudadas (una de cada tres no pueden pagar). 3) Los precios mayoristas aumentaron 1%. 4) La industria santafesina retrocedió en mayo de 2026 (siete de cada diez produjeron menos). 5) En abril de este año se perdieron 12.000 empleos privados.
6) La inflación de junio pasado marcó seis meses de desaceleración. 7) Las exportaciones agroindustriales crecieron más en volumen que en precio. 8) El crédito no tracciona el consumo y la inversión. 9) El patentamiento de autos en julio cayó el 31,5% interanual. 10) Monotributistas aumentó el 7% en el contexto económico del gobierno actual por pérdida de trabajo registrado.
11) Bajan impuestos a las importaciones. 12) Dieciocho distritos provinciales recaudan menos que en 2023. 13) No bajaron las naftas; 14) Nueva campaña de Donación de Invierno por Pobreza. 15) La industria frenó la recuperación del primer semestre con una leve caída.
Todas estas anotaciones parciales dan por resultado que a en la Argentina "plancharon" el consumo. Demás está hacer críticas: nuestro gobierno adoptó , decididamente el camino de la Política Económica Financiera, en oposición a la Política Económica Productiva. Es lo que hay, es lo que vivimos.














