Tres veces fui al cine en la semana larga, de largas vacaciones de Carnaval. Ver, después de tantos años "El Padrino", sin pizca de sangre itálica, teniendo solo vecinos italianos y entendiendo, como hace 50 años, que por allí va la cosa de estas sociedades, es para el asombro. No es Sicilia. Estamos todos, en Argentina al menos, y claro dejo fuera la colonización que hace de Salta, Jujuy y las ciudades lejanas al Puerto de Buenos Aires, un sitio donde la mafia está, pero tiene otro comportamiento. Las ciudades portuarias crecen con la mafia entrando, las ciudades de la colonización de la cruz y de la espada crecen con la mafia confesándose mientras por la parte de atrás de la sacristía roban, violan y matan en bandada. Volvamos.