El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, se equivoca si piensa que las aclaraciones ante las sospechas del origen de sus activos han quedado disipadas por la presentación no voluntaria de su nueva declaración jurada.
Lo que importa en el caso Adorni
El mea culpa del Jefe de Gabinete no disipa para nada las sospechas sobre su transparencia financiera, tan cuestionada por la justicia y la opinión pública.

Y digo no voluntaria porque resulta evidente que realizó las rectificaciones sobre las declaraciones juradas anteriores presionado por el descubrimiento de bienes y operaciones financieras denunciadas primero por los medios y hoy investigadas por la justicia.
Textualmente, "el mea culpa lo hago de arrastrar un error, que fue involuntario, pero que tengo que pagar y hacerme cargo" es un descargo infantil e infructuoso porque su proceder y el de su esposa fueron premeditados tal como él mismo explicó a la prensa después.
"Ahorramos en negro, como todos los argentinos" es una afirmación que justificó por su desconfianza en la economía K, pero si lo piensa mejor también involucró a su propio gobierno porque recién ahora después de treinta meses puso en claro sus números.
Soy un profesional y pasaron cientos de presentaciones similares por mis manos. No es mi intención evaluar la consistencia de las cifras declaradas, aunque por los antecedentes de esta situación me deben permitir el beneficio de la duda. Lo que importa y espero que muchos lo compartan es que resulta inaceptable este tipo de manejos y explicaciones en un funcionario público.
No caigo en la trampa de comparar esto con la estafa y corrupción de la política kirchnerista porque sería desmerecer a todo el gobierno actual. Pero no se puede admitir en cualquier funcionario, y en este caso en uno tan cercano a la cima del poder, vacilaciones como estas en la transparencia de sus actos, alejadas de la moral y la ética.
Creo que el señor presidente debería pensar del mismo modo y actuar en consecuencia, de acuerdo a lo que alguna vez definió como perfil para su gobierno: "La moral es una política de Estado". Que el ejemplo empiece por casa.













