Llegan Cartas
Vecinos de 1º de Mayo al 3100 exigen solución urgente por vereda dañada por raíces de un árbol. Piden trasplante o poda para evitar más riesgos. En el Día del Periodista, se destaca el rol esencial del periodismo en la democracia, enfrentando censuras y defendiendo la libertad de expresión.

LILIA DUBOIS
Como vecina de esta ciudad, por este medio solicito la urgente intervención por la vereda ubicada en 1º de Mayo al 3100, entre Suipacha y Junín.
Desde hace años, por lo menos diez, venimos advirtiendo y reclamando por un árbol de gran porte, cuyas raíces provocaron roturas, desniveles y hasta daños en el desagüe pluvial, a tal punto que tuvimos que reconstruirlo, porque las raíces llegaron hasta allí. Esta situación, además, ha convertido a la vereda en una vía peligrosa para los peatones.
En su momento, el pedido de extracción fue desestimado por considerarse pulmón verde de la ciudad, pero el daño finalmente se concretó. Existe expediente administrativo, bajo el Nº DE-1484-02120797-2 (del pasado 22 de abril), sin solución concreta hasta ahora. Por eso solicitamos que se evalúe la posibilidad de encontrarle algún tipo de solución a este problema.
Ya sea a través de un trasplante del ejemplar y su sustitución por uno nuevo (de menor desarrollo y crecimiento en el tiempo, para que vuelva a ocurrir lo mismo), una poda reglamentaria y la reconstrucción del cantero, así como la correspondiente reparación de la vereda, con el lógico reemplazo y rectificado de las baldosas.
Acompaño este reclamo con imágenes que reflejan en gran medida lo que aquí describo.
***
Día del Periodista
MATÍAS ANÍBAL ROSSI
Este domingo se celebra el día del periodista conmemorando la primera publicación de La Gaceta de Buenos Aires, dirigida por Mariano Moreno, el 7 de junio de 1810. Mi saludo al diario El Litoral y a todo el periodismo honesto y capaz de la Argentina.
Gracias. Por informarnos y con sus opiniones ayudarnos a reflexionar sobre los temas importantes de la sociedad. Gracias además por conceder un espacio a diario para la expresión de los ciudadanos.
De tal modo que así se comparte el más puro ejercicio de la democracia: el cambio de ideas como diálogo constructivo. Que debería ser imitado por nuestra dirigencia, tan proclive a vivir en su burbuja de egoísmos, tan alejada de trabajar "en conjunto" como lo exige la Constitución.
Esa Constitución que a diferencia de los que creen ser los únicos dueños de la verdad, ha garantizado la libertad de prensa sin censura previa (artículo 14) y prohibiendo al Congreso dictar leyes que restrinjan esa libertad (artículo 32).
La historia de repetidos conflictos y abusos con la prensa crítica e independiente me hace valorar a nuestros periodistas, de espaldas anchas, soportando por décadas censuras, presiones y hoy ridículos insultos y menoscabos, simplemente por no decir amén a todas las decisiones del gobierno nacional.
En la época fundacional de la República tuvimos la suerte de contar con la pluma y el compromiso de Domingo Faustino Sarmiento y tantos más, defensores de la esencia de nuestra Carta Magna.
No quiero imaginar qué hubiera sido de nuestra amada patria sin ese periodismo que, desde entonces, día a día, convierte en realidad las palabras del insigne sanjuanino: "Las ideas no se matan".
***
Adiós al pequeño gigante de las áreas
ALEJANDRO DE MURO
Menudo, esquivo, guapo, temible en las áreas. Así era José Francisco Sanfilippo -cuyo fallecimiento acaba de producirse- a la hora de jugar.
De futbolista, su estilo atrevido y contundente lo llevó a toparse con recios defensores que le cobraron caro su afán de querer internarse en zonas próximas a los arcos. Navarro, Silvero y Ramos Delgado, entre otros, le hicieron sentir el rigor de sus cruces implacables.
De grande, trasladó su arrojo a estudios de televisión donde polemizó duramente con Maradona, Ruggeri y Veira, por ejemplo. A Sergio Goycochea, después del humillante 5 a 0 frente a Colombia, le espetó: "Pibe, usted se comió todos los amagues". El arquero opuso a la crítica una mirada enardecida y un puño a punto de lanzarse. Afortunadamente, tras la filípica, solo hubo silencio.
Fue testigo del denominado Desastre de Suecia en 1958. A su regreso, le recriminó al técnico José Stabile no haberlo incluido en el equipo que sufrió el demoledor 6 a 1 ante Checoslovaquia. "Estaba con ansias de participar y, conmigo en la cancha, estoy seguro, otro hubiese sido el resultado", afirmó.
Sanfilippo jugó como vivió y vivió como jugó. Sin escamotear nada. Siempre con la misma pasión y perseverancia. Con la firme convicción de dejar en los estadios hasta su último aliento. Sacudió redes después de remates furibundos. Fanáticos de su accionar aseguran que algunas, todavía, siguen moviéndose.














