El 29 de mayo de 1810 fue creado oficialmente el Ejército Argentino, por la Primera Junta de Gobierno (*). Desde hace doscientos dieciséis años cumplen con la misión de servir a la patria, defender su soberanía y sus recursos naturales y cooperar en el bienestar social y económico de la comunidad.
Aniversario del Ejército Argentino
Desde la Antártida hasta las Malvinas, la institución ha defendido la patria con coraje, superando errores del pasado y afirmando valores sanmartinianos.

Así lo han hecho en la Antártida y en cada una de nuestras provincias. En el siglo pasado se equivocaron al involucrarse en los enconos y odios de la política. Gobernaron por años y en el último proceso, quedaron marcados por los enormes excesos que cometieron para terminar con las bandas terroristas.

Sin embargo, cuarenta años de democracia es tiempo más que suficiente para dar vuelta esta penosa página de la historia. No me dejo llevar por los oportunistas que la han usado para reabrir las heridas de la sociedad para su beneficio político.
En el presente advierto con orgullo que el Ejército ha vuelto a sus fuentes y a lo que afirma su ideario: una fuerza sustentada en los valores sanmartinianos. Valores que forjaron la libertad en esa época fundacional en que la patria lo era todo para sus habitantes y en especial para aquellos soldados corajudos.
De sueldos escasos, uniformes gastados por todos los caminos transitados desde las quebradas jujeñas hasta el desierto patagónico para afirmar nuestra soberanía, desde los esteros correntinos a las heladas cumbres de los Andes.
Y también los que hace pocas décadas pelearon y cayeron en nuestro lejano suelo malvinense. Soldados a los que la historia les asigna algunas páginas y de los que a veces solo nos acordamos al conmemorar las fechas patrias.
Pero que, adonde sea que hayan cabalgado y luchado, esos lugares son y serán la República Argentina. Ejemplos de eterno compromiso para los que hoy y siempre quieran formar parte del glorioso ejército argentino.
(*) A través de un decreto firmado a los pocos días de la Revolución de Mayo, se reconoció a las milicias criollas, se elevaron los batallones existentes a regimientos formales y se organizó la defensa nacional. La estructura original del Ejército de la Patria se organizó sobre la base de los cuerpos milicianos que ya habían actuado durante las Invasiones Inglesas (1806 y 1807).













