Miles de hombres y mujeres son humillados a diario. Las causas son ideológicas, ignorantes o revanchistas. Se les exige obras magnánimas y ellos responden con resultados inmejorables. Quienes les ordenan se vanaglorian de esos logros como propios y no les darán los recursos para que esas tareas sean desarrolladas dignamente. Si alguna vez fallan, porque también son humanos pese a que su impoluta postura lo disimule, la culpa será pura y exclusivamente de ellos. “Amigos en el triunfo, enemigos en la derrota”, reflexionarán los que miran desde una (falsa) óptica superior. Pensar, sino, en aquel mayor que lleva meses preso en Gualeguaychú: las autoridades militares dicen que hizo todo bien, sin embargo no adoptan ninguna acción institucional para demostrarlo legal y formalmente. ¿Entorpecer la investigación? No, defenderlo. Pero, más fácil es relevarlo y dejar todo en "manos de la Justicia civil", como si dejara de ser un camarada militar.




































