Todos los pueblos sostienen algunas tradiciones -relato oral o escrito- acerca del origen de las cosas, del tiempo / los tiempos en que fue creado el universo… y así de corrido. Las comunidades judías dispusieron de una fecha a través del relato bíblico, hace 5.787 años.
Por la vida, por un buen año
Un repaso por las Altas Fiestas judías, el valor del perdón y la vigencia de un mensaje ético y universal centrado en la justicia, la paz y la solidaridad.

Más allá de poner en duda esa interpretación, lo cierto es que para los judíos tanto Rosheshone (en idish) o Roshashaná (en hebreo), como Iom Kipur, tienen una profunda significación. Junto con Peisaj (idish) o Pesaj (hebreo) son las Altas Fiestas, o sea aquellas que tienen mayor relevancia.
Rosheshone es la Cabeza de Año, o sea el comienzo de un nuevo ciclo; por su parte, Iom Kipur es el Día del Perdón. Entre una y otra fecha, median diez días en los cuales es posible enmendar los errores cometidos que podrían ser perdonados en Iom Kipur.
Por eso, uno de los deseos de Rosheshone es "Para un buen año que seas inscripto" y que eso se concrete en Iom Kipur. Pero más allá de las liturgias, las creencias religiosas o los ritos, estas fechas nos permiten emitir un mensaje humanístico y universal.
En la ética del pueblo judío, siempre estuvo, está y estará el concepto vívido y activo del entendimiento, de la justicia, de la dignidad.
Frente a un mundo en el que están primando criterios discriminatorios, de violencia explícita e implícita, de supremacismos y desprecio a quien aparece como "diferente", estas fechas nos compelen a potenciar el respeto hacia todos "los otro", a la ayuda al desamparado, a la solidaridad, a la comprensión y entendimiento entre los seres humanos sin excepción, a la construcción de sociedades dignas inclusivas e incluyentes.
Este es el mandato: actuar para la paz, la prosperidad, el bienestar de toda la humanidad y ser inscriptos en el Libro de la Vida.












