Los eventos planificados y los no previstos siguen su curso. Festivales, mundiales, guerras, guerrillas todos inmersos en el cambio climático y en el desarrollo del fin del paradigma del control mundial de unas potencias por el surgimientos de potencias emergentes.
El mundo sigue andando, nada lo hará parar
Mientras el planeta enfrenta desafíos globales, desde el cambio climático hasta conflictos bélicos, la capacidad de adaptación y resiliencia de las naciones se pone a prueba día a día. Esto genera un debate constante sobre el futuro de las potencias emergentes y el papel de las tradicionales en el escenario internacional.

El manejo de la opinión pública mundial se debate entre la incredulidad de muchos, la teoría de las conspiraciones que todo lo tergiversan y el análisis crítico realista de otros, que lleva a un enfrentamiento dialéctico que solo entretiene a las masas, mientras los gobiernos legislan y manejan muchas veces en contra de las necesidades de sus representados.
El segundo gran frente bélico, el del Medio Oriente (Nota del editor: el primero es el de Europa del Este, con Rusia y Ucrania en guerra desde 2022, tras la invasión rusa al territorio ucraniano), por el momento "evoluciona" hacia una burda imitación de una tregua y después sigue.
Estados Unidos está llevando adelante lo que podría definirse como una guerra focalizada en la destrucción de infraestructuras críticas iraníes, civiles y militares, mientras Europa mira de afuera. Y el mundo sigue andando. Increíble.
Una apreciación táctica de esta etapa del conflicto Washington-Teherán, tras la "seudo tregua" entre las partes, podría sintetizarse quizás en el objetivo de la reacomodación estratégica de Estados Unidos y también para el suministro de municiones, lo que no es poco.
Una mirada panorámica parece indicar que los grandes objetivos estratégicos que sostiene el Tío Sam sobre el dominio del Medio Oriente es lo que se maneja entre bambalinas.
A las pruebas me remito. Israel sigue con sus operaciones defensivas, instalado en el sur del Líbano, en Siria, en Gaza. Intentando desmadejar de qué forma se va a actuar para desarmar al Hezbolá y a Hamás, y si será una acción unilateral o participarán fuerzas internacionales. Todo ello hasta el momento navega en la incertidumbre.
Respecto a lo que sucede en Gaza, luego de casi tres años de conflicto, la ONU no ha podido seguir ocultando que las denuncias israelíes de las acciones y abusos del Hamás contra su propia gente fueron y son una realidad: robo de suministros, ejecuciones sumarias, extorsión, participación de múltiples funcionaros con doble identidad ,periodistas -terroristas, empleados de la ONU, la lista es infinita.
Fuentes de Inteligencia confirman que Hamás ha reclutado miles de nuevos soldados a sus filas, a pesar de que su infraestructura subterránea ha sido arrasada en un gran porcentaje, lo que significa que en las localidades en las que la población se concentra hoy la infraestructura subterránea está intacta.
Se manejan procedimientos de desplazamiento de la población, que permitirían actuar en determinadas zonas para desmantelar lo que queda. Israel está en alerta permanente. Los misiles iraníes por ahora están siendo dirigidos a los países árabes que poseen bases militares americanas, pero en cualquier momento la dirección podría cambiar y el conflicto se ampliaría nuevamente.
Es imprescindible sincerarse: la creencia de Occidente en que "conversando" puede llegar a resolver todos los conflictos con el Oriente extremista no es posible. ¿Por qué? Porque ellos parten de la premisa que la "mesa de conversaciones" es una señal de debilidad del enemigo y en función a ello llevan adelante sus acciones.
El enfrentamiento con Irán comenzó hace décadas. El establecimiento del llamado "Eje de la Resistencia" implica en realidad una "guerra permanente" que el régimen de los ayatolas promueve, organiza y financia entrenando y preparando insurgencia en terceros países, con claros motivos expansionistas.
A pesar del clásico enfrentamiento entre países chiitas y sunitas, el hecho es que Irán está bombardeando países del Golfo que son sunitas. Representantes de los mismos viajaron a Irán a los actos del entierro del ayatolá Alí Jameneí. ¿Cómo se entiende eso? Se podría graficar que en el fondo esta actitud sería la de "tus enemigos son mis enemigos", detalle a analizar.
¿Cuánta sinceridad existe en los países árabes con Occidente? Se aprecia que por ahora a muchos les interesa poder comprar armamentos que no producen? ¿Qué sucederá cuando sean capaces de producir de forma autónoma? Un ejemplo demostrado es lo que ha realizado Irán durante años, declarando que su proyecto es destruir Occidente y en eso han invertido miles de millones .
Otro caso paradigmático es el de la dictadura turca. Recep Tayyip Erdogan hábilmente ha adquirido armamento occidental con transferencia de tecnología y gracia a ello han avanzado en su fabricación armamentística. Lo que todavía no ha conseguido es que Estados Unidos les venda ya que han comprado tecnología rusa (los sistemas S 400).
Para conseguir armamento americano intentan revender la compra a Rusia y se han ofrecido para ser partícipes en la guerra contra Irán. De todas formas, Estados Unidos todavía no ha sucumbido a los manejos de Erdogan y cualquier entrega de armamento se sumaría a una larga lista de pedidos que Washington debe realizar a compradores previos (Turquía quiere aviones F 35).
La lista de espera es de años por delante y nadie sabe qué pasará en el proceso. Además, a toda esta receta compleja se le suman los vaivenes en las decisiones de Donald Trump, las que están atravesadas por un proceso electoral que cada vez está más cerca, de la misma forma que en Israel.
Mientras tanto Europa, por el momento, sigue dirigida desde Bruselas -sede de las principales oficinas de la Unión Europea- por la política de los halcones, que solo pretenden vender armas agitando las falacias del comunismo "enemigo de Occidente".
Existen detractores de estas políticas en Europa, pero por lo pronto las voces son minoritarias. Entre nosotros, todos, lo que se vive hoy a nivel mundial está lejos de ser lo deseable para todos aquellos que pretendemos un mundo en armonía. Una posición esperanzadora y de lucha es la actitud correcta para que no se transforme todo en un autoengaño.
El autor es un santafesino radicado en Israel desde 2002.












