La maquinaria antioccidental fogoneada por más de un actor -entre los principales hay que mencionar a Arabia Saudita, Qatar, Turquía, Egipto, Emiratos árabes Unidos e Irán-, sigue en pie.
Israel se enfoca en desmantelar a Hezbolá
Mientras tanto, la tensión generada por Irán en el Estrecho de Ormuz amenaza con encarecer productos mundialmente. Europa reconsidera su postura ante el conflicto.

La "bestia" sigue activa. Alguien se sorprenderá de que estos socios, a veces explícitos, a veces en las sombras -según las circunstancias- sigan actuando juntos. El mundo discepoliano se debate entre arreglos y traiciones según el mejor postor.
Y en dicho contexto, la "complicación" del Estrecho de Ormuz añade un ingrediente vital que puede mover a los contendientes a realizar acciones que pueden desencadenar una escalada del conflicto o viceversa. La negativa europea inicial de no participar en el conflicto y no colaborar con la apertura del estrecho ha comenzado a cambiar.
Sin dudas que la interrupción de suministros desde el golfo Pérsico -no solo de gas y petróleo, sino también de sus derivados, como ser diversos petroquímicos-, pueden desencadenar a nivel mundial una espiral de encarecimiento de muchísimos productos. Y los países necesitados para la manufactura están presionando para desatar el mundialmente denominado "nudo de Ormuz".
Así dadas las cosas, cabe destacar que existe un convenio a nivel internacional que todos los países del mundo firmaron en el año 1982, el que define el paso de mercancías a través de los mares con fines comerciales sin restricciones. Ello significa que lo que Irán está haciendo hoy va contra las tan vapuleadas regulaciones establecidas en las decenas de años de la guerra fría.
¿Quién dará el brazo a torcer? ¿Hasta cuándo seguirá esta situación? ¿Cuánto tiempo más se va a seguir combatiendo? ¿Qué intereses prevalecerán para recuperar lo que cada uno considera valioso para sus proyectos nacionales o globales? Evidentemente, cada cual atiende su juego. Y en ese ida y vuelta, muchos se preguntarán: ¿Por casa cómo andamos?
Israel está combatiendo al Hezbolá; primero, limpiando la zona sur del Líbano de todo lo que se relacione con este grupo (infraestructura de lanzamientos, depósitos); segundo, tratando de controlar las aldeas de apoyo de Hezbolá, que las autoridades libanesas y la Unifil (Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano) permitieron instalar en decenas de años.
Los misiles del Hezbolá tienen un alcance de más o menos 200 kilómetros, por lo que llegan hasta Tel Aviv; están siendo lanzados desde zonas geográficas por encima del famoso río Litani. Debido a esto último Israel está operando más arriba de esta línea e inclusive en las periferias del Líbano, que es donde se cobija parte de la referida milicia chií.
Como detalle informativo, podemos remarcar la incapacidad libanesa. La fragilidad de sus instituciones y de su ejército, fundamentalmente, han permitido la instalación de un poder paralelo pagado por Irán dentro de sus fronteras.
La red de bancos del Hezbolá -totalmente independiente del control libanés- pagaba a los terroristas y funcionaba como un reloj hasta que Israel comenzó a desmantelarla con acciones punitivas muy ordenadas. Es una forma de desmantelar la tela de araña urdida con el objetivo único de atacar al Estado israelí.
En 1978, 1982 y 2026 podemos señalar invasiones históricas de Israel al Líbano. Las causas que motivaron las dos primeras fueron las mismas, como ahora: ataques de las milicias hacia Israel. Los resultados de ellas -sin contar la actual- fueron acuerdos de "no agresión" que los agresores nunca cumplieron.
Continuaron agrediendo y montaron un aparato militar sofisticado con los mismos objetivos históricos: la destrucción y eliminación del Estado de Israel.
Lo anterior sirve para reflejar, de todas formas, que ha muerto otro paradigma: ya no hay acuerdo, ni promesa factible que aceptar, aunque eesta última esté avalada por terceros (ni siquiera por las Naciones Unidas a través de la Unifil).
Israel debe liquidar las amenazas hasta la raíz; el Estado del Líbano es responsable, al ser incapaz de controlar la insurgencia que lo carcome hasta los tuétanos. Por la supervivencia de Israel y la del propio y decadente Líbano, Hezbolá debe ser desmantelado.
Al momento de escribir estas líneas, se cumplen las 24 horas posteriores del publicitado arreglo de alto el fuego. Nada firmado y un texto que contiene una lista de puntos a cumplir por las partes, que desde mi punto de vista ninguna de ellas está decidida a ceder.
¿Tregua? ¿Impasse? ¿Arreglo temporario? ¿Acuerdo sensible, quebradizo, realizable, creíble? A estas horas el Estrecho de Ormuz sigue cerrado y se recibieron trascendidos de que Irán entregará un mapa por donde la circulación sería posible eludiendo aguas minadas. Entonces, dos palabras vienen a mi mente para definir la situación: incertidumbre total.
El autor es un santafesino radicado en Israel desde 2002.
Comunicado de Netanyahu (1)
El primer ministro Benjamin Netanyahu afirma que Israel "seguirá atacando a Hezbolá donde sea necesario" después de que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) anunciaran la eliminación de Ali Yusuf Harshi, secretario del líder de Hezbolá, Naim Qassem. "Nuestro mensaje es claro: quien actúe contra civiles israelíes será atacado.
Seguiremos atacando a Hezbolá donde sea necesario, hasta que restablezcamos la seguridad total a los residentes del norte", escribe Netanyahu en una publicación en hebreo en X.
Además de eliminar a Harashi, "las FDI atacaron una serie de infraestructuras terroristas en el sur del Líbano: puntos de cruce utilizados para transferir miles de armas, cohetes y lanzadores, así como depósitos de armas, plataformas de lanzamiento y centros de mando de Hezbolá", añade Netanyahu, compartiendo imágenes de las FDI sobre los ataques.
"Seguimos atacando a Hezbolá con fuerza, precisión y determinación", afirma. Los enfrentamientos entre Israel y Hezbolá han continuado desde que Estados Unidos alcanzó el martes un acuerdo de alto el fuego de dos semanas con Irán, el principal aliado del grupo terrorista. Washington, Teherán, Jerusalén y los países mediadores han presentado posturas contradictorias sobre si el alto el fuego se aplica a los combates con Hezbolá.
El grupo, por su parte, reivindicó la autoría del lanzamiento de cohetes durante la noche contra el norte de Israel, en sus primeros ataques desde que comenzó el alto el fuego, afirmando que se trataba de una respuesta a los importantes ataques israelíes contra el Líbano del día anterior, que calificó de violaciones de la tregua.
(1) Fuente: Times of Israel. Nota original publiocada el 9 de abril de 2026.












