El presidente Javier Milei debe restaurar la confianza si pretende terminar bien su mandato, pero se equivoca en algunos aspectos y mucho. Como con sus insultos al periodismo crítico, un pilar insoslayable de la democracia, que siempre lo ha molestado. Pasó con Cristina y tristemente se repite ahora.
Milei debe restaurar la confianza en su gestión
El mandatario argentino enfrenta críticas y sobresaltos, mientras su entorno es investigado por posibles irregularidades. La sociedad demanda un cambio urgente.

No soporta que se haya descubierto que Manuel Adorni viajó a Estados Unidos con su esposa, con su consentimiento y el de su círculo íntimo. Y mucho menos que además investiguen al jefe de Gabinete por maniobras inmobiliarias y enriquecimiento ilícito.
En el colmo de mantener una dudosa moral pública, Milei defiende a su amigo a costa de la credibilidad de su gobierno ante la sociedad argentina sin percibir, quizás por soberbia, que así da lugar a pensar que todo sigue igual a lo que pasaba en los denominados "años K".
Están pendientes aún en la justicia los casos Libra y ANDIS (Agencia Nacional de Discapadidad), por lo que bien haría el presidente en cuidar la transparencia del Estado. Y tomar en serio los graves problemas económicos de la gente.
En dicho contexto, parece una burla el festejo oficial de todos los meses por un superávit que nadie percibe en el bolsillo y es conseguido solo por el recorte en gastos esenciales como jubilaciones, educación, salud, etc.
Tanto La Libertad Avanza como el resto de la política autóctona deberían imitar a las democracias que progresan en el mundo. Lo hacen con partidos políticos que no representan extremos como sucede en Argentina y eso les permite debatir políticas que benefician a todos.
Aquí salimos del estatismo K para caer en una ultraderecha que ausenta al Estado de lo que le exige la Constitución: "Afianzar la justicia, consolidar la paz, promover el bienestar general". Desde el atril del poder, después de veintiocho meses de gobierno, no nos sirve un presidente dando clases de economía.
Es hora de hechos concretos que mejoren la realidad diaria de las familias. Y actos responsables, para restaurar la confianza y para no dar lugar a los corruptos del pasado. Esa confianza que necesita Milei, justamente, si quiere llevar a buen término su mandato.














