En nuestro país, el tercer domingo de agosto es el Día del Niño, la versión argentina del Día Mundial del Niño, que es el 20 de noviembre, proclamado así en 1954 por las Naciones Unidas. Esta organización internacional, a la que Argentina pertenece por propia decisión, recomendó entonces que cada miembro proclamara su propio Día del Niño siguiendo criterios locales, y muchos países así lo hicieron.
En el Día del Niño Argentino

En Argentina empezó siendo el primer domingo de agosto, pero este día cambió por razones comerciales en atención a la costumbre, creadas precisamente para esto, de regalar un juguete a cada niño en este día, una costumbre que lejos está de ser universal. Pero ahora quiero detenerme en otros puntos.
Todos los días 4 de junio, desde 1983, es el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión. Lo proclamó Naciones Unidas el 19 de agosto de 1982, durante el período extraordinario de sesiones de emergencia sobre la cuestión de Palestina, como respuesta "ante el gran número de niños palestinos y libaneses que han sido víctimas inocentes de los actos de agresión de Israel" .
La cita textual, entre comillas, del párrafo anterior procede de la página web de la provincia de La Pampa, que a su vez reproduce los argumentos de Naciones Unidas. El objetivo de instituir este día del niño en cuanto víctima inocente de agresión es reconocer formalmente el dolor que sufren los miles de niños que en numerosos países son víctimas graves de agresión y maltrato físico y mental.
Cabe remarcar que este Día nació ante el cuadro inaceptable de agresiones de las que fueron víctimas los niños palestinos y libaneses en 1982. Y que la situación actual, más de cuarenta años después, continúa inaceptable. Serán otros los niños, pero iguales los países involucrados. Esto último permite sospechar por qué este Día no tiene tanta difusión como merecería.
Tanto el Día Mundial del Niño, como el Día Internacional de los Niños Víctimas Inocentes de Agresión, y el Día Internacional de la Niña (ver aparte) confirman el compromiso de Naciones Unidas (y por tanto de Argentina, y por tanto de Santa Fe) de proteger los derechos de la infancia tal como lo expresan los 54 artículos de la Convención sobre los Derechos del Niño.
Además del objetivo, sin duda secundaria, relativa a los juguetes, nuestro Día del Niño también tiene el objetivo prioritario de reconocer los derechos de la infancia, esta vez de la infancia argentina, incluyendo la infancia de la ciudad de Santa Fe, y sin distinción alguna.
Argentina hace propios los argumentos de Naciones Unidas, que en el caso de la infancia se basan en la Declaración Universal de los Derechos del Niño, de 1959, y luego en la antes citada Convención sobre los Derechos del Niño, en vigor desde 1990. Esta última es de obligado cumplimiento para Argentina puesto que así lo registró y así lo ratificó.
El concepto de "niño" de Naciones Unidas, y por lo tanto también de Argentina y de Santa Fe, se refiere a todos los menores de 18 años, sin distinción alguna.
De esta manera, Argentina reconoce que todos los menores de 18 años tienen una serie de derechos (sanidad, educación, protección, etc.) ya la vez se obliga a garantizar que todos los menores del territorio argentino, sin excepción, verán respetados tales derechos.
Mire cada uno a su alrededor y valore si esta obligación de respetar derechos se cumple con todos los chicos argentinos. Argentina tiene entonces obligaciones para con la infancia que habita el país.
No es el caso de Estados Unidos ni de Somalia, los dos únicos países del mundo que no ratificaron la Convención, tal vez para no verse obligados a respetar los derechos de la infancia, ni en su territorio ni en su accionar exterior.
Es interesante observar que, pese a estas dos notables ausencias, muy distintas entre sí y muy preocupantes, la Convención sobre los Derechos del Niño sigue siendo el tratado más ampliamente ratificado por los países del mundo.
Es decir, se trata de unos derechos sobre los que existe el más amplio consenso. Recordemos que los 54 artículos de la Convención se fundamentan en los siguientes cuatro principios generales: el principio de no discriminación; el interés superior del niño; el derecho a la vida, a la supervivencia y al desarrollo; el derecho a la participación infantil.
Recordemos también que el concepto de no discriminación hace referencia a que todos los países que firmaron y ratificaron la Convención, tal el caso de Argentina, se comprometen a respetar los derechos de la infancia sin distinción de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones, origen, posición económica o cualquier otra condición, ya sea del propio niño como de sus padres o representantes.
Por ejemplo, el artículo 24 indica que Argentina debe "asegurar la prestación de la asistencia médica y la atención sanitaria que sean necesarias a todos los niños, haciendo hincapié en el desarrollo de la atención primaria de la salud".
En este, nuestro Día del Niño, entonces, se impone una reflexión porque la mitad de los chicos argentinos menores de 5 años no tiene obra social. Tengamos todos presentes que antes que el bombo y el platillo, antes que la música de feria y las lucesitas de colores están los chicos, en su día. Y siempre.
Día Internacional de la Niña
Cada 11 de octubre es el Día Internacional de la Niña, proclamado así por Naciones Unidas en 2011. Aunque el Día del Niño incluye a las niñas por igual, proclamar un día diferente para ellas pretende que se sepa, o que se recuerde, que nacer niña implica, en la cruda realidad, unas perspectivas diferentes que nacer niño, incluso en Argentina, incluso en Santa Fe.
No se trata tanto de perspectivas a corto plazo, sino sobre todo de perspectivas de medio plazo. Y estas, a su vez, condicionan las perspectivas del largo plazo. En algunos países, un abismo separa las perspectivas presentes y futuras de una niña con respecto a las de un niño. Este abismo salta a la vista, y en general está aceptado tanto por la sociedad como por incluso la familia.
En otros países, estas diferencias son una distancia menor pero suelen estar ocultas por intereses masculinos. Tenemos que movernos para que una nena santafesina tenga las mismas oportunidades que un nene santafesino.
Tenemos que actuar contra los propios prejuicios, que son culturales, que son de barrio, que son sobre todo de familia. Y entender que más allá de lo obvio que marca la biología, los roles son para todos por igual, y en consecuencia deben ser iguales las oportunidades.
Para tener presente este imperativo se proclama el Día Internacional de la Niña, cuyo último lema, el de 2025, proclamaba: "La niña que soy, el cambio que líder". Es decir, las chicas buscan en la sociedad el protagonismo que por igual les corresponden. Quieren ser las autoras del propio destino. Que nadie les imponga, por tanto, un destino solo por ser niñas.
Y tal vez por no ser menos, o tal vez como síntoma del machismo que sobrevuela la infancia, hay un Día Internacional del Niño (del varón, específicamente), el 16 de mayo, que pretende realzar las virtudes de haber nacido masculino. La poca gravedad de este día queda bien a la vista si se considera que Naciones Unidas no lo reconoce.












