Aunque poderosa, la victoria siempre es efímera, y no se mide con números sino con el grato sentimiento de haber sido capaces de vencer la dificultad. Pero la dificultad persiste innegable, y volverá, e incluso vendrán dificultades nuevas, y esto hace que todo triunfo sea pasajero, que toda victoria sea efímera, y hay que estar preparados.
El valor de la victoria
Toda victoria es efímera e incompleta, y es mejor que sea así porque siendo así estamos todos obligados a mantener buenas defensas para retener la victoria y hacerla inolvidable.

La victoria es efímera, debe serlo precisamente para que el otro a su vez tenga después la oportunidad de ganar, y de ganar más y mejor. Mientras tanto hay que mantener buenas defensas.
Al mismo tiempo, toda victoria es incompleta porque siempre habrá quedado un rincón para mejorar, porque todo es siempre mejorable. Este rincón que quedó sin pulir del todo es el punto débil de la victoria, y hacia este punto mirará, con ojos ávidos, quien perdió, o, mejor dicho, quien ganó menos.
Quien ganó menos debe mantenerse alerta y con los ojos ávidos, y debe mejorar sus defensas. Quien ganó más también tiene que mantenerse alerta, no bajar la guardia, y conservar, incluso mejorar sus defensas para así custodiar con celo la victoria. Y debe prestar especial atención a que no le quede ningún rincón sin pulir del todo.
Veamos por ejemplo el caso de la diarrea. Según de quién se trate y de qué edad tenga, y según el entorno, la diarrea puede ser una enfermedad mortal en menores de 5 años. Implica riesgo de rápida deshidratación y riesgo de grave descompensación metabólica. Desde 2015, Argentina vacuna a casi todos sus bebés contra la diarrea por rotavirus. Esto es una victoria.
En el mundo, el rotavirus es la causa de la cuarta parte de las muertes por diarrea en menores de 5 años. Por este motivo, son 140 los países que vacunan a sus bebés contra este virus. La vacuna resulta efectiva para evitar, no tanto las diarreas infantiles en general, sino las formas graves, que pueden ser mortales, de la diarrea por rotavirus.
Esta vacuna se administra a todos los bebés en dos dosis. La primera, a los 2 meses de edad. La segunda dosis, a los 4 meses. Está gratis en nuestro calendario oficial de vacunas. Hay otra vacuna contra el rotavirus, igual de efectiva e igual de segura, pero requiere tres dosis.
Esta vacuna es por vía oral, pero los estudios indican que una versión inyectable, tal como pasó con la vacuna Sabin oral (contra la poliomielitis, polio o parálisis infantil), sería mejor, tanto en efectividad como para llegar a más bebés, porque sería mejor tolerada y podría darse junto con otras vacunas en una misma inyección, tal como pasa hoy con otras varias vacunas.
Santa Fe, frente al rotavirus, tiene ganada una victoria merecida porque ocho o nueve de cada diez bebés (datos de 2025) están bien vacunados contra este virus, con las dos dosis. Pero ya se ve que esta victoria es incompleta. Y que tiene rincones para mejorar porque hace tres años el porcentaje de bebés así de bien vacunados era más alto.
Hay otra vacuna contra el rotavirus, diferente de las dos anteriores, que se puede administrar al nacimiento, el mismo día o al día siguiente, tal como se hace desde hace años con la vacuna BCG, contra la tuberculosis. La vacuna BCG es en Argentina la que tiene el porcentaje más alto de vacunados: 95%. En Santa Fe este porcentaje es más bajo.
Entonces, si esta vacuna contra el rotavirus se administrara a la vez que la BCG, ambas llegarían en Argentina al 95%, que es el nivel para quedarse tranquilos porque es el punto óptimo de las defensas. Esta estrategia ya se aplica, por ejemplo, en Indonesia, con buenos resultados, y es una victoria.
Veamos ahora el caso del sarampión, y que nadie se piense por favor que esta enfermedad es ligera, porque no lo es. Ni que es cosa del pasado, porque siguen apareciendo brotes de casos, y algunos casos quedan con secuelas y otros son mortales.
En Santa Fe, el número de chicos de 5 años que están bien vacunados contra el sarampión no llega ni a la mitad. Son algo más de un tercio de todos los chicos de esta edad según datos oficiales del año pasado. El contagio del sarampión es fácil y rápido cuando las defensas son bajas. La vacuna es segura y efectiva.
Durante los últimos días, miles atletas y sus equipos, periodistas, público en general, etc., visitaron Santa Fe con motivo de los Juegos Suramericanos. Son bienvenidos y nos honra su visita, pero sabiendo que proceden de Sudamérica, donde hay muchos casos de sarampión y donde faltan muchos por vacunar, pueden haber sido involuntarios transmisores del sarampión.
En este caso, la enfermedad entraría fácilmente en la población local a causa de las bajas defensas. Pero casi que no hay ejemplos en que exigieran vacunas para participar en un gran evento deportivo. Pero sí hay ejemplos en que sin disimulo se repartían miles de preservativos gratis a fin de evitar lo que ya se sabe que puede pasar: un aumento de las enfermedades de transmisión sexual.
Frente a la posibilidad de una victoria, entonces, sabiendo que la victoria es efímera y que por tanto tiene que tener buenas defensas para poder retenerla, pensar en la salud de todos contribuye sin duda a que la victoria sea inolvidable.
La clave está en la escuela
Excepto la vacuna BCG, ninguna otra vacuna en Argentina llega hoy al nivel recomendado, que es del 95%. En Santa Fe, las coberturas más bajas de vacunación no se observan entre los bebés ni entre los menores de 2 años, sino entre los escolares de 5 y de 11 años.
Siendo así que los escolares son los que están peor vacunados de todos los chicos de Santa Fe, parece fácil pensar que las estrategias de vacunación deben pasar más por las escuelas. Veamos ahora el caso de los escolares de 11 años.
En Santa Fe, de cada diez chicos y chicas de esta edad, sólo cinco o seis recibieron en 2025 la vacuna contra el papilomavirus. Según el calendario oficial de vacunas previsto para este año 2026, esta vacuna se administra, en dosis única, a todos los chicos y chicas nacidos en 2015. El papilomavirus, o virus papiloma, o VPH, es una enfermedad de transmisión sexual y es la más frecuente del mundo.
Es causa de cáncer de cuello uterino. Y también es causa de cáncer de boca, de cáncer de ano, de cáncer de pene. Es fácil entender que vacunar es mejor que hacer tratamiento contra el cáncer unos años después. Si bien esta vacuna no protege contra todas las formas de los cánceres mencionados, sí protege contra la gran mayoría de ellos.
Y si esta vacuna no ofrece tantas garantías, tampoco las ofrecen los tratamientos oncológicos. La clave de la victoria está entonces en la escuela, porque desde aquí se pueden mantener buenas las defensas. Todas las escuelas deberían tener un punto de atención capaz de controlar vacunas, crecimiento y desarrollo, salud mental, salud sexual, drogas y otras adicciones.
Es aquí por tanto donde hay que poner la estrategia, el pensamiento, el consenso, el personal, el presupuesto, la propaganda, incluso los voluntarios, porque es aquí donde está la clave de toda victoria.












