El presidente Javier Milei anda más en reuniones en espacios cerrados que en actos públicos. Tal vez Mar del Plata sea uno de los pocos lugares donde estuvo visible ante cualquiera, con anuncios previos a su llegada y donde afirma que volverá. Su pareja afectiva (más allá de los amores por sus perros clonados, verdadera delicia de los psicoanalistas cada vez que dice "mis hijos", y ejemplo de los sociólogos que hablan de los afectos en el siglo XXI, la compañía de las mascotas convertidas en la pareja de los solos, que así no temen la traición, junto al temor a la soledad), ha dicho que vendrá por cuestiones de cumpleaños, cuestiones de afecto, cuestiones del corazón.



































