No es sencillo encontrarle una explicación a Milei, el voto a Milei, la adhesión a sus formas de vivir, las que, al cabo, son un fondo. Él respira actuación y mensaje. Así se expresa. Así vive. En un acto, donde quería imitar, desde el púlpito, el gesto de Martín Lousteau, un senador nacional que votaba a mano alzada pero sin alzarla (levantando apenas su mano izquierda), Javier Milei, al imitarlo, hizo el gesto desde donde hablaba con la mano izquierda; luego sonrió y lo hizo con la mano derecha, para la otra mitad del público que sí, que entonces sí sonrió y comprendió.

































