"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos".
La memoria no pide permiso para regresar
Con precisión narrativa, Raúl Drubich nos sumerge en los oscuros años de la dictadura, evocando un pasado que aún resuena en la memoria colectiva.

Jorge Luis Borges (1899-1986)
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En la tarea silenciosa y solitaria de escribir nos proponemos brindar a los lectores textos con una calidad tal, que les permita ser protagonistas, interpelarnos y reflexionar. Escribir novela histórica requiere esfuerzo, consultando documentación fidedigna, para que el abordaje literario nos comprometa con la prosa narrativa utilizando los recursos que la literatura pone a nuestro alcance.
Raúl Drubich en su última novela, "1983. Una primavera en sombras" (Editorial Autores de Argentina, Buenos Aires, 2026), se enfocó en reconstruir una etapa de nuestra historia argentina que aún encierra miedos, angustias, y debe respuestas que no hallamos después de cincuenta años.
Entre retazos de memorias, imágenes que persisten de sus años jóvenes, un análisis metódico del material al que accedió y experiencias de vida, elige hilos de colores para armar la trama. Es obvio que entre los hilos predomina el negro.
Cose palabras que inevitablemente reviven y unen imágenes, figuras, órdenes recibidas y títulos periodísticos aparecidos en distintos medios de comunicación durante casi una década de nuestra existencia.
Los protagonistas: "(...) un soldado escribe para no desaparecer en la tropa; otro, carga un tartamudeo nacido en la selva tucumana, cuando la represión vino a buscar a su familia; un oficial repite mandatos que ya no sirven; y un cura militar reza con culpa y deseo, intentando salvar a otros cuando no puede salvarse a sí mismo".
Con un vocabulario preciso y una descripción minuciosa de los personajes expone la identidad con el deber asumido, y nos invita a caminar ese período de transición de 1983, entre el fin anunciado de la dictadura militar y la convocatoria a las urnas.
Respiramos hondo y surgen los relatos que obstaculizaron nuestras libertades y derechos, para sumergirnos en los tiempos más oscuros de nuestra historia contemporánea.
Regresar a través de la lectura a ellos no deja de asombrarnos y enmudecer, cuando conocemos detalladamente hechos ocurridos como los relatados por el autor. Su novela es una apertura de puertas a la democracia tan anhelada, es recuperar el espíritu que nos mantuvo vivos con la esperanza de que todo tiempo oscuro llega a su fin, para ver un nuevo amanecer.
Leemos, cerramos el libro, interrumpimos la lectura para dejar que el silencio se apodere de nosotros, rememoramos vivencias y amigos que perdimos; leemos otros textos relacionados con el tema, y retornamos a la página señalada.
Sí. Regresamos a ese pueblito olvidado del monte tucumano, a esa Santa Lucía que sobrevive entre sombras y crónicas de algunos sobrevivientes, y al Liceo Militar de Santa Fe, entre murmullos que surgen de los muros y aún tienen mucho por confesar.
La selva tucumana es protagonista y testigo, y en esa naturaleza barroca el lenguaje poético cobra vida para reflejar la crueldad de los sucesos, mientras que, Santa Fe ciudad peregrinaba otra historia paralela cuando el Paraná inundaba calles y viviendas, mientras puertas adentro "el pasado invade los cuerpos" con las paredes calladas del Liceo.
Los retazos se suman con distintas texturas para unirse y dar vida a esta obra literaria, que merece ser leída por todos los que vivimos aquella época y por las nuevas generaciones que deben conocer otro fragmento de verdad.
El narrador no silencia su voz en una elaborada exposición, donde surgen como espectros personajes que no merecen ocupar un lugar en la historia, aunque son imprescindibles para adjudicarles a cada uno el rol que desempeñaron para construir la barbarie de la que participaron en aquel Proceso de Reconstrucción Nacional.
La verdad duele, pero sigue siendo una obligación traerla al presente y no consumar las mismas injusticias.
Las puertas se abren y con responsabilidad de lectores, recordamos la primavera del 83 cuando comenzamos a ser "nosotros", a pensar, caminar, opinar libremente y elegir a quien nos gobierne. Duro fue el aprendizaje con el silencio que se imponía; los monstruos seguían vivos, en libertad y debían alimentarse.
Ese silencio guardado nos ahogó para sobrevivir, guardamos experiencias cercanas, guardamos secretos, guardamos mentiras y un relato de ficción.
Habíamos transcurrido años de sangre y fuego, donde el lema "Los argentinos somos derechos y humanos", repetido a coro por los cómplices, contradecía una realidad que ya no se podía disimular de cara al sol. La congoja nos invadía mientras la justicia tenía los ojos vendados. Envejecimos siendo jóvenes y ese tiempo no se recuperará nunca.
Las campañas electorales recorrían las provincias con promesas e ilusiones de que un tiempo nuevo llegaría, sin embargo, en Santa Lucía seguían hechos carne los recuerdos: la migración obligatoria ante el cierre del ingenio azucarero, la llegada de grupos subversivos para instalarse en el monte y los dueños del poder que decían salvar la Patria ocupando la fábrica vacía.
Raúl cierra un ciclo con palabras y un escenario quizás olvidado en la mítica Santa Lucía, para iniciar otro, imperfecto, conflictivo, lleno de dudas y certezas, sin embargo, asumido con una responsabilidad surgida de aprendizajes, vivencias y elecciones ideológicas personales valorizando el ser libres y tener derechos.
Drubich es hoy un destacado escritor de Rafaela por su claridad de ideas, prosa perfeccionista, trabajo constante, y una trayectoria que habla de maduración y compromiso con la escritura. Su producción literaria es vasta y con este libro nos introduce en la reflexión y el aprendizaje para continuar creciendo.
Quizás todo esté expresado en la pregunta de la contratapa cuando el autor nos dice: "¿Qué pasa con los sobrevivientes cuando la historia cambia de uniforme, pero no de heridas?"
La autora es profesora en Letras UNL Santa Fe. Contacto: [email protected]
Biografía
Raúl Horacio Drubich es un escritor y ensayista de Rafaela. Publicó los ensayos: "La otra mirada", "Espíritus que han partido", "La brújula espiritual" y "La frontera incierta". También las siguientes novelas: "Una estrella en la otra orilla", "La maestra del río", "La casa de la esquina", "Operación Omega" y "¿Quién fue Bernardo Rueda?". Es vicepresidente de Escritores Rafaelinos Agrupados.
Contacto: [email protected]














